Así fueron los looks de las campanadas de Toñi Moreno y Chenoa
Las campanadas de este año en TVE llegaron con sorpresa de última hora. La baja de Andreu Buenafuente, por estrés, y la de su esposa, Silvia Abril, obligó a RTVE a mover ficha con rapidez.
La llamada fue para Chenoa, que aceptó el reto y se plantó en la Puerta del Sol con un acompañamiento inesperado: Estopa. Un trío poco habitual, con un aire muy natural, y con los hermanos Muñoz ejerciendo de apoyo en un formato que exige aguantar la mirada de la cámara sin tregua.
Para cubrir los minutos previos a las uvas, el equipo tiró de recursos clásicos: megáfonos, ruido, y hasta un disfraz de pollo para animar el ambiente. En medio de ese caos divertido, Chenoa fue hilando buenos deseos y anécdotas mientras se acercaba la medianoche.
- Campanadas en TVE con relevo inesperado
- Un vestido a contrarreloj para la Puerta del Sol
- Otras campanadas: Mediaset y Canal Sur también miraron a la nieve
Campanadas en TVE con relevo inesperado
El cambio en la presentación dejó a Chenoa al frente del directo en TVE tras la renuncia de Andreu Buenafuente, por estrés, y de Silvia Abril. La solución de RTVE fue juntar a la cantante y presentadora con Estopa, formando una pareja ampliada que no estaba en las quinielas.
Los hermanos Muñoz plantearon una pequeña puesta en escena, como si subieran a una azotea, y funcionaron como un respaldo visible para Chenoa, con más rodaje en esto de mantener el pulso ante el objetivo. En pantalla, entre megáfonos, ruido y la aparición de un personaje disfrazado de pollo, se fueron encajando minutos entre deseos, bromas y recuerdos compartidos.
Un vestido a contrarreloj para la Puerta del Sol
Antes de llegar a la Puerta del Sol, la otra carrera fue la del vestuario. Chenoa necesitaba un diseño especial con un margen mínimo: apenas un puñado de días, en torno a diez. El nombre elegido para el encargo fue Alejandro de Miguel.
El resultado fue un vestido blanco con escote amplio en forma de U, pedrería y lentejuelas colocadas en horizontal a lo largo del cuerpo, silueta recta y mangas de tul de seda. El diseñador explicó que buscaba reflejar "el camino recorrido" por Chenoa durante estos casi 25 años desde que salió del propio OT.
El trabajo fue artesanal y exigente: 200 horas de confección, con la mitad del atelier centrado en el modelo. No hubo encuentro cara a cara hasta la tarde de este 31, y la prueba se hizo en el camerino de la artista en la Puerta del Sol, sin necesidad de retoques.
El blanco se planteó como símbolo de renacimiento, mientras que los brillos apuntaban a su perfil de estrella, con una línea sensual y atrevida sin perder elegancia. Además, el foco mediático se amplió por su faceta televisiva: Chenoa es presentadora de The Floor, que pronto llega a La 1 tras este encargo asumido como relevo de emergencia. Estopa apareció en esmoquin y se dejó llevar, aunque quedó la sensación de que faltó un punto más de chispa.
Otras campanadas: Mediaset y Canal Sur también miraron a la nieve
En Mediaset, la estampa volvió a apostar por el frío y la nieve. Sandra Barneda eligió un vestido de pantalón, un mono azul oscuro, para unas uvas con paisaje blanco desde Formigal, en el Pirineo oscense, junto a Xuso Jones, que vistió esmoquin azul y mostró soltura en la improvisación.
Antes de las uvas, Barneda se arropó con un abrigo negro rematado con capa de seda y detalles de cristales de Swarovski y espejos en tonos azules. Aun así, se mantuvo una sensación ya habitual en las campanadas de Mediaset de los últimos años.
Canal Sur también se sumó al escenario nevado, con Sierra Nevada y unas imágenes aéreas especialmente vistosas. En cuanto al vestuario, Toñi Moreno optó por el blanco con detalles de hojas, un diseño firmado por Inma Linares.
Su compañera de matinal, Ana Hinestrosa, también fue de blanco, con pedrería de cristales y plata, en un conjunto muy favorecedor. Entre ambas se situó Enrique Romero, con esmoquin gris y solapas negras, en un papel taurino y animoso.
En el caso de la autonómica, el punto débil volvió a ser el set, demasiado cargado de espumillones, lo que impidió enmarcar bien a los presentadores dentro del entorno elegido. Como suele pasar, lo más potente fue lo que aportó la gente de la calle, con momentos como la pedida de mano espontánea en plena nieve de Pradollano.