Roquetas de Mar: desahucio a matrimonio con marido en cuidados paliativos

El matrimonio, en su vivienda de Roquetas de Mar (Almería), donde él permanece encamado con cuidados paliativos.

Una mujer de 63 años enfrenta este lunes el desahucio de su vivienda ubicada en Playa Serena, Roquetas de Mar (Almería), donde vive junto a su esposo, un hombre de 77 años que padece cáncer de próstata y Alzheimer, y está bajo cuidados paliativos, siendo atendido las 24 horas por ella.

La afectada manifestó a Europa Press que no cuestiona ni la titularidad de la vivienda ni la sentencia judicial, pero solicita una solución habitacional que le permita seguir cuidando a su marido. Según su relato, los servicios sociales sólo le han ofrecido dos opciones: ingresar a él en una residencia y encontrar para ella una habitación en un piso compartido, debido a la imposibilidad de acceder a un alquiler con los escasos recursos que tienen.

  1. Situación del desahucio
  2. Contexto del matrimonio
  3. Cuidado y solicitud de la mujer

Situación del desahucio

La pareja vive únicamente con la pensión de jubilación del esposo, que asciende a 1.160 euros al mes. Esta cifra, según indican, no es suficiente para que los arrendadores accedan a formalizar un contrato de alquiler debido a que es su única fuente de ingresos. La mujer explica que ha intentado varias veces formalizar un contrato durante los últimos años, pero no ha superado los requisitos exigidos por los propietarios en la zona.

El desahucio fue ordenado por el Juzgado de Primera Instancia número 5 de Roquetas de Mar, que notificó la medida el 28 de enero. La defensa solicitó la suspensión del desahucio, pero fue rechazada porque se trata de un procedimiento por precario, ya que no existe un contrato vigente que ampare su permanencia. La ejecución del desahucio se intentó la semana pasada con presencia judicial y policial, aunque fue pospuesta siete días.

Contexto del matrimonio

El matrimonio, formado por Gloria Patricia Velásquez, originaria de Colombia, y Dick Beekhus, de nacionalidad neerlandesa, lleva casado 12 años. Llegaron a la provincia en 2018 desde Holanda y firmaron un contrato de alquiler con una inmobiliaria. Al concluir ese contrato, la mujer asegura que siguió pagando la renta, que era de 450 euros, incluso sin un contrato vigente.

Posteriormente, la vivienda fue vendida a nuevas personas y les concedieron un plazo de dos años para encontrar una nueva residencia. El hombre está encamado, no puede levantarse ni caminar por sí mismo y necesita una cama hospitalaria y una grúa para movilizarse. Cuentan con un servicio municipal de ayuda a domicilio durante varias horas al día desde hace seis años, aunque la mayor parte de los cuidados —higiene, alimentación y administración de medicación— los proporciona la mujer.

Cuidado y solicitud de la mujer

En los días previos al lanzamiento, la mujer continúa pagando los suministros de luz y agua y ha comenzado a vender algunos muebles para afrontar la situación. Entre sus palabras más emotivas destaca: “Lo único que pido es que me dejen estar con mi esposo”. Resalta la importancia de que se considere la situación de dependencia marcada por la enfermedad del hombre y la dedicación plena que ella ofrece.

Esta realidad pone en evidencia la urgente necesidad de mecanismos que protejan a las personas en situación de vulnerabilidad, en especial cuando cuidan a familiares con graves enfermedades. La llamada es a que se garantice un alojamiento digno que permita mantener la integridad familiar y el cuidado familiar en momentos difíciles.