Reducir la jornada mejora la salud pero aumenta brechas de género
Un estudio realizado por el Instituto de Investigación del Hospital del Mar, la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el Instituto de Investigación y Parc Sanitari Sant Joan de Déu, ubicados en Barcelona, alerta sobre los efectos de la reducción de jornada laboral manteniendo el mismo salario. Según el análisis, esta medida tiene beneficios para la salud física y mental, aunque puede acentuar la desigualdad en la distribución de roles de género.
El informe, publicado en la revista Scandinavian Journal of Work, Environment & Health, resalta que las mujeres destinan el tiempo extra principalmente al cuidado y las tareas domésticas, mientras que los hombres lo emplean en actividades de ocio, de acuerdo con la nota emitida por el Hospital del Mar.
Los investigadores realizaron una revisión sistemática de la literatura científica sobre este tipo de políticas en los últimos 11 años. En total, analizaron 15 estudios e informes que examinan 16 casos de implementación en Europa, con reducciones laborales que varían entre el 10% y el 25% de la jornada.
De estas intervenciones, siete se llevaron a cabo en países escandinavos, cinco en Europa occidental (incluyendo dos en España) y tres abarcan ambos contextos. En cuanto al sector, trece experiencias fueron en el ámbito público, dos en el privado y ninguna en la industria.
Mejoras en salud
Los resultados de todos los estudios muestran avances en el equilibrio entre la vida laboral y personal. Un 82% de ellos señalan mejoras en la salud mental, manifestadas en menor estrés, fatiga y ansiedad, así como una mayor capacidad para recuperarse.
Por otro lado, el 58% evidencian mejoras en la salud general y el bienestar, incluyendo la percepción personal de salud y niveles superiores de felicidad y satisfacción vital.
Perspectiva de género
La coprimera autora, Mireia Utzet, subraya que la sola reducción de horas no basta y es necesario implementar "otras intervenciones con perspectiva de género".
El estudio señala que, en promedio, las mujeres utilizan este tiempo adicional para reforzar sus tareas de cuidado y responsabilidades domésticas, mientras que los hombres lo destinan a su ocio personal.
Utzet advierte que una reducción horaria sin un cambio estructural en la organización social y laboral tendrá efectos desiguales para hombres y mujeres.
Además, las conclusiones indican que aunque estas medidas no son menos beneficiosas para las mujeres, podrían intensificar las diferencias sociales basadas en el género.
No más responsabilidades
El equipo que lideró el análisis señala que la reducción de jornada "no puede estar ligada a un aumento de las exigencias laborales para completar la misma cantidad de trabajo en menos tiempo".
Sin acompañarse de otras reformas en la organización del trabajo o las condiciones laborales, advierten que no se lograrán efectos positivos, y persistirán aspectos perjudiciales relacionados con la precarización.