Preservar autonomía, dignidad y función cognitiva, claves en la "nueva longevidad"
Retos de la nueva longevidad
El investigador Carlos Spuch, del grupo de Neurociencia Traslacional del Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur, resaltó la relevancia de mantener la función cognitiva, la autonomía y la dignidad durante toda la vida en el contexto de la "nueva longevidad". El principal desafío ya no es solo prolongar la vida, sino asegurar que esos años se vivan con calidad.
Estas declaraciones se realizaron en el VII Seminario Académico 2026 'Retos de la nueva longevidad', organizado por el Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre y la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). En el evento, Spuch defendió una medicina futura que sea preventiva, personalizada y periférica, destacando que no se debe esperar a la aparición de síntomas evidentes para intervenir.
Durante su intervención, explicó que el deterioro cognitivo es un proceso silencioso y gradual que empieza años antes de manifestarse clínicamente, cuando todavía se puede modular la neuroplasticidad. Por ello, enfatizó la importancia de avanzar hacia diagnósticos más tempranos y asequibles.
Además, presentó la 'Firma SALVIA', un método basado en biomarcadores detectables en la saliva que posibilita identificar y clasificar el deterioro cognitivo sin procedimientos invasivos. Indicó que por primera vez se ha demostrado que la saliva puede reflejar el estado cerebral.
Este seminario también reunió expertos en salud, envejecimiento, cuidados y sostenibilidad social para discutir los desafíos que plantea la prolongación de la vida. El paleontólogo Juan Luis Arsuaga destacó que la reflexión esencial es cómo se desean vivir esos años adicionales obtenidos gracias a los avances médicos, y cuál es el sentido de alargar la vida sin bienestar ni calidad.
Herramientas para el envejecimiento
El investigador Ikerbasque y responsable del área de Envejecimiento del Instituto de Investigación Sanitaria Biogipuzkoa, Ander Matheu, apuntó que el envejecimiento poblacional constituye un gran reto que exige herramientas capaces de evaluar de forma personalizada este proceso.
Matheu presentó un Índice de Resiliencia de Envejecimiento (IR), diseñado para identificar diversas trayectorias y patrones de enfermedad relacionados con el envejecimiento. Esta herramienta favorece la medicina de precisión en este ámbito, permitiendo intervenciones preventivas, optimización de recursos sanitarios y promoviendo un envejecimiento saludable y sostenible.
Explicó también que, del mismo modo que existen biomarcadores para diagnosticar enfermedades o escalas para predecir fragilidad y pérdida funcional, sería útil contar con un instrumento para predecir el envejecimiento individual.
En la misma línea, Marcos Ríos, catedrático de psicología en la UNED y neuropsicólogo en NeuronUP, presentó un modelo digital multicognición para calcular la edad cerebral. Este modelo utiliza técnicas de inteligencia artificial y pruebas neuropsicológicas para detectar un envejecimiento cognitivo acelerado, así como para ofrecer herramientas de monitorización accesibles y escalables.
Explicó que con una evaluación digital breve y objetiva es posible obtener información valiosa sobre el envejecimiento cognitivo de cada individuo y para identificar perfiles específicos de deterioro según distintas enfermedades. Esto no solo facilita el diagnóstico, sino que ayuda a entender qué funciones cognitivas se ven más afectadas.
Este enfoque podría integrarse en programas de envejecimiento saludable, atención primaria o seguimiento en empresas, permitiendo detectar precozmente trayectorias cognitivas anómalas antes de que se manifiesten síntomas clínicos o pérdida funcional significativa. Así, el objetivo no es solo medir el deterioro, sino anticiparlo y diseñar intervenciones adaptadas al perfil cognitivo individual.