Descubre la razón por la que el resfriado aumenta los mocos: ¿Qué lo provoca?
El invierno deja una imagen repetida en muchas casas: pañuelos hechos una bola y la nariz a pleno rendimiento. Detrás de esa escena están los mocos, un síntoma que desespera, pero que no aparece por capricho.
Según explica a CuídatePlus David Martín, médico de familia y miembro de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), “En el momento en que un virus infecta el sistema respiratorio, este responde incrementando la inflamación de las glándulas mucosas, que aumentan la producción de mocos. Al principio, este moco puede parecer engorroso, pero cumple con una función importante”.
La clave está en su papel de defensa. El especialista detalla que actúa como barrera física y química, “lo que impide que el virus penetre en las células y en el sistema respiratorio y se siga replicando”. Resultado: el organismo gana tiempo y la infección puede frenarse.
De ahí que, aunque resulte incómodo, “aunque sea engorroso y molesto, tener mocos es una reacción fisiológica que nos va a proteger”, recalca el experto. Además, estas secreciones incluyen sustancias antimicrobianas que ayudan a plantar cara al patógeno.
Entonces, ¿intentar eliminar los mocos es malo? No. Sonarse la nariz entra dentro de lo normal y “es totalmente normal y se debe hacer”. La alerta llega cuando se fuerza demasiado: “cuando se hace un exceso de eliminación de la mucosidad con una aspiración muy continua o con medidas muy agresivas, como el uso de mucolíticos, al final puede ser contraproducente por los beneficios mencionados. De alguna manera, estaríamos perpetuando esta infección viral”.
Así evoluciona el moco durante un resfriado
El cambio de aspecto es una de las dudas más comunes. Al principio del proceso viral, lo habitual es notar una mucosidad más transparente y líquida, ligada a la activación inicial de las glándulas mucosas.
Con el paso de los días puede volverse más densa y con más color: “la secreción “se va haciendo más colorida, espesa y más difícil de expulsar””. El motivo, según el experto, es que el moco incorpora defensas del cuerpo, “células defensivas, como pueden ser los neutrófilos”.
En general, que sea más espeso o amarillento no implica automáticamente un empeoramiento. Aun así, en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), “los médicos sí que podrían cambiar de estrategia terapéutica, junto con otros parámetros”. En estos casos, la valoración no se centra solo en el moco: “hay que tratar cada caso individualmente y no solo valorando el moco, también otra serie de aspectos”.
En personas sanas, la mucosidad abundante puede convertirse en señal de aviso si va acompañada de otros síntomas. El médico menciona, por ejemplo, “una obstrucción respiratoria que veamos que no se resuelve con el lavado nasal o una cefalea muy intensa que puede indicarnos que puede estar complicándose con una sinusitis”. También preocupa la fiebre alta cuando el cuadro parecía estar remitiendo o la aparición de signos de asfixia.
Claves prácticas para aliviar el exceso de mucosidad
Cuando la nariz no da tregua, conviene actuar con medidas sencillas y constantes. El objetivo es doble: respirar mejor y facilitar que las secreciones se muevan sin agredir la mucosa.
Desde el Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España recuerdan varias pautas que pueden marcar la diferencia en el día a día, especialmente en picos de congestión.
- Beber agua en abundancia para ayudar a diluir las secreciones y facilitar su expulsión.
- Realizar lavados nasales con suero fisiológico o soluciones de agua de mar para eliminar la mucosidad a nivel de las fosas nasales.
- Hacer baños de vapor de agua para aliviar la congestión y hacer más fluida la mucosidad. Se pueden añadir unas gotas de aceites esenciales de menta, romero, eucalipto, lavanda, etc.
- Dormir con la cabeza ligeramente elevada para facilitar la respiración y evitar que se acumule la mucosidad.
- No utilizar medicamentos supresores de la tos ya que en el caso de un exceso de mucosidad la tos es el mecanismo por el cual el cuerpo eliminará este moco.
Si pese a estas medidas aparecen los signos de alerta descritos, toca no esperar: la valoración sanitaria ayuda a descartar complicaciones y a ajustar el tratamiento según cada caso.