Adultos solteros enfrentan un riesgo mayor de cáncer que los casados
Un extenso estudio estadounidense con más de 4 millones de casos ha revelado que los adultos que nunca han contraído matrimonio tienen un riesgo mucho mayor de desarrollar cáncer en comparación con aquellos que sí lo han hecho. Esta diferencia afecta principalmente a los tipos de cáncer que pueden prevenirse, sobre todo los vinculados a infecciones, consumo de tabaco y factores reproductivos.
Este estudio, realizado por el Sylvester Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Miami, fue publicado en la revista Cancer Research Communications. Según el doctor Paulo Pinheiro, coautor del estudio, el estado civil puede ser un indicador clave para entender el riesgo de cáncer a nivel poblacional.
Sin embargo, expertos aclaran que esto no significa que casarse actúe como una protección automática contra el cáncer. Más bien, quienes no están casados deberían tener un enfoque más cuidadoso hacia los factores de riesgo, realizarse las pruebas médicas necesarias y mantener un buen seguimiento sanitario, explica el doctor Frank Penedo, director asociado de ciencias de la población en Sylvester.
- Impacto del estado civil en el cáncer
- Análisis por tipos de cáncer
- Consideraciones sociales y limitaciones del estudio
Impacto del estado civil en el cáncer
El matrimonio ya se relaciona con un diagnóstico de cáncer en etapas más tempranas y con mayores índices de supervivencia, pues las personas casadas suelen contar con un respaldo social más fuerte, mejor estabilidad económica y mayor adherencia a tratamientos médicos.
Mientras, investigaciones previas se centraban más en el periodo posterior al diagnóstico, este nuevo estudio se enfocó en evaluar quién tiene más probabilidades de desarrollar cáncer: los casados o quienes nunca se han casado.
Para esto, se analizaron datos de más de 4 millones de casos en una población superior a 100 millones de personas entre 2015 y 2022, tomando en cuenta edad, sexo, raza y estado civil. Se definió el estado civil en dos grupos: personas que estaban o habían estado casadas (incluyendo divorciados y viudos) y quienes nunca lo habían estado.
El estudio comenzó en 2015, año en que se legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en Estados Unidos, lo que permitió incluir a estas parejas en la categoría de casados. Un quinto de los adultos evaluados nunca se había casado.
Análisis por tipos de cáncer
Los resultados mostraron que los adultos solteros tenían tasas de cáncer considerablemente más elevadas que los casados. En algunos casos, estas diferencias fueron impresionantes: por ejemplo, los hombres sin matrimonio tenían cinco veces más diagnósticos de cáncer anal, y las mujeres solteras casi triplicaban la tasa de cáncer de cuello uterino en comparación con las casadas o ex-casadas.
Estos cánceres están muy vinculados a infecciones como el VPH, lo que sugiere diferencias en la exposición y en programas de detección y prevención. Para otros cánceres, como los de endometrio y ovario, las diferencias podrían reflejar el efecto protector que tiene tener hijos, algo más común en personas casadas.
En términos generales, los hombres solteros presentaron un 70 % más de probabilidad de desarrollar cáncer, mientras que en mujeres esta cifra fue del 85 %. Esto representa un giro interesante, ya que tradicionalmente se pensaba que los hombres se benefician más del estado civil en cuestiones de salud, pero en este caso las mujeres parecieron sacar aún más ventaja.
La relación más sólida entre matrimonio y menor riesgo se observó en cánceres asociados con infecciones, tabaquismo, alcohol y, en mujeres, en los relacionados con la reproducción. En contraste, los cánceres con programas de detección rigurosos, como los de mama, próstata y tiroides, mostraron asociaciones menos marcadas.
Consideraciones sociales y limitaciones del estudio
Los investigadores también notaron diferencias según raza y estado civil. Por ejemplo, los hombres negros solteros tenían las tasas más altas de cáncer, mientras que los hombres negros casados tenían menor incidencia que los hombres blancos casados, lo que sugiere un efecto protector fuerte del matrimonio en ese grupo.
Es importante señalar que quienes se casan tienden a adoptar estilos de vida más saludables y están más integrados socialmente, factores que también disminuyen el riesgo de cáncer.
Además, los beneficios del matrimonio parecen ser más evidentes en adultos mayores de 50 años, cuando los riesgos acumulados por la edad aumentan.
El estudio no incluyó a personas solteras con parejas estables, un grupo pequeño pero interesante para futuras investigaciones, al igual que la diferenciación entre casados, divorciados y viudos, y el análisis de cómo las transiciones maritales influyen en el riesgo de cáncer a largo plazo.
En resumen, aunque casarse no previene el cáncer de forma mágica, el vínculo entre estado civil y riesgo de cáncer abre nuevas vías para entender cómo las condiciones sociales influyen en la salud y merece un análisis más profundo.