Astronautas de Artemis II revelan por qué los sabores cambian en el espacio
La misión Artemis II alcanzó la Luna el pasado mes de abril y logró completar con éxito sus objetivos planificados. Muchos seguidores pudieron seguir en directo el avance día a día de la expedición gracias a varias cámaras instaladas dentro de la nave Orión, que ofrecían una visión clara de la rutina diaria de los cuatro astronautas a bordo.
Una de las imágenes que más llamó la atención fue la de un bote de Nutella flotando dentro de la nave, un detalle que causó sensación en las redes sociales y fue comentado por millones de personas. Este curioso hecho fue objeto de discusión en el programa del periodista Anderson Cooper, de la cadena estadounidense CNN. No pudo evitar la pregunta sobre si la famosa crema de cacao y avellanas sabe diferente en el espacio.
Los expertos explicaron que, en realidad, los sabores en el espacio cambian, ya que los alimentos pierden parte de su intensidad. Sin embargo, aclararon que esto no se debe a un cambio en el sentido del gusto, sino en el del olfato. La falta de gravedad hace que el cuerpo humano no pueda percibir con la misma potencia los aromas que influyen en la percepción del sabor.
Los sabores en el espacio: una experiencia diferente
Victor Glover, piloto de la misión, comentó que en el espacio “todo sabe un poco diferente” y que esto puede ser porque no se puede oler bien. Añadió como ejemplo que los productos calientes no generan aire caliente, por lo que no se puede oler el café. No obstante, destacó que la Nutella fue una excepción y que “la verdad que es de las pocas cosas que sabía casi como en la Tierra”.
El resto de la tripulación corroboró las palabras de Glover con humor, señalando a otro miembro, Jeremy Hansen, como “el hombre Nutella” de la expedición. Ante esto, Hansen recordó entre risas el instante que se hizo viral por el tarro de la crema de cacao.
El momento viral con la Nutella
Jeremy Hansen explicó que simplemente estaba untando Nutella sobre una tortilla cuando, de repente, “el tarro comenzó a flotar alrededor nuestro”. Este episodio causó la hilaridad de toda la tripulación, convirtiéndose en una anécdota que quedó registrada durante la misión Artemis II.