Un estudio revela qué se sueña justo antes de morir y hay un patrón claro

Persona en cama

Un estudio realizado en Italia y divulgado en la revista Death Studies revela que muchas personas en situación terminal experimentan sueños y visiones intensas en los días que anteceden a su fallecimiento.

Expertos en cuidados paliativos señalan que este fenómeno no es algo aislado, sino que ocurre con bastante frecuencia. Estas experiencias pueden manifestarse tanto durante el sueño como en momentos en que el paciente está despierto.

  1. Experiencias frecuentes en la etapa final
  2. El carácter tranquilizador de las visiones

Experiencias frecuentes en la etapa final

La investigación se basa en una encuesta realizada a 239 profesionales, entre médicos, enfermeros, psicólogos y voluntarios, que han documentado relatos de este tipo en su trabajo diario. A partir de esas observaciones, los autores identifican patrones claros en el contenido de estas vivencias.

Entre los más comunes está el reencuentro con seres queridos que han fallecido, como cónyuges, padres o familiares cercanos, incluso mascotas. En varias ocasiones, estas figuras transmiten mensajes directos como despedidas o palabras de esperanza. También aparecen imágenes llenas de simbolismo, tales como puertas abiertas, escaleras o espacios inundados de luz, que representan una transición o la idea de pasar a otro estado.

El carácter tranquilizador de las visiones

Los expertos consideran que estas experiencias tienen un papel relevante en el plano emocional. Mediante ese lenguaje simbólico, los pacientes parecen procesar su situación y expresar sus miedos, deseos o asuntos pendientes cuando es difícil hacerlo de forma explícita.

En la mayoría de las ocasiones, estas visiones se describen como pacíficas o reconfortantes, ayudando a aliviar la ansiedad durante los momentos finales. Sin embargo, hay casos en que ocurre lo contrario: aproximadamente una de cada diez experiencias puede resultar inquietante, con imágenes perturbadoras vinculadas al dolor, miedo o conflictos emocionales no resueltos.

Los autores subrayan que no se trata de una prueba sobre lo que sucede después de la muerte, sino que es un fenómeno observado dentro del contexto de los cuidados paliativos. No obstante, aseguran que comprender mejor estas vivencias puede facilitar una atención más humana y cercana para las personas en sus últimos días.