CNIO: en 5-10 años, más y mejores terapias contra metástasis cerebral

Imagen de los investigadores del CNIO.
Imagen de los investigadores del CNIO.

En el CNIO, el equipo que estudia la metástasis cerebral maneja un mensaje que suena a avance con banda sonora optimista: en un plazo de cinco a diez años podrían llegar más y mejores tratamientos para esta enfermedad.

El impulso lo resume Manuel Valiente, jefe del Grupo de Metástasis Cerebral del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), a partir de una revisión publicada en la revista Trends in Cancer junto a investigadores de Europa y Estados Unidos. La idea de fondo es clara: los hallazgos recientes están cambiando el guion, con ensayos clínicos que ya apuntan de forma específica a la metástasis cerebral.

Valiente aterrizó en el CNIO en 2015 con una meta práctica: mejorar la vida de las personas con metástasis cerebral. Diez años después, el grupo ha impulsado dos ensayos clínicos en marcha, ha contribuido a una herramienta para orientar qué fármaco puede funcionar mejor según cada paciente y ha generado resultados que empujan cambios de paradigma, con varios datos a punto de presentarse.

  1. Un plazo de 5 a 10 años con más opciones
  2. ALTERbrain y la disfunción cognitiva
  3. Una necesidad clínica que sigue abierta
  4. Cambio de chip: la metástasis como enfermedad propia
  5. RENACER, el banco de muestras vivas
  6. METPlatform: medicina de precisión con foco en la metástasis

Un plazo de 5 a 10 años con más opciones

Según se expone en la revisión, los avances acumulados durante los últimos años están reconfigurando la manera de pensar las terapias. El campo ya no se limita a adaptar lo que existe: aparecen ensayos clínicos diseñados para la metástasis cerebral como objetivo principal.

En ese contexto, el panorama clínico empieza a moverse: se abre la puerta a estrategias de prevención y tratamiento que antes quedaban fuera de foco. En palabras del investigador, el cambio no es solo técnico, también es de enfoque: la metástasis cerebral deja de ser “la escena final inevitable” y pasa a considerarse un problema que merece soluciones propias.

ALTERbrain y la disfunción cognitiva

Entre los proyectos del grupo destaca ALTERbrain, financiado con casi dos millones de euros por el Consejo Europeo de Investigación. Este trabajo ha permitido observar que la metástasis, con frecuencia, interfiere con la actividad de las neuronas, como si “hackeara” su funcionamiento, y eso puede traducirse en problemas cognitivos serios que empeoran la calidad de vida.

Hasta ahora, ni siquiera se buscaba cómo tratar ese impacto sobre la manera de pensar y comportarse. Muchas veces se atribuía al llamado efecto masa, es decir, a la presencia física del tumor en el cerebro. Con los datos recientes, el optimismo de Valiente apunta a que, dentro de cinco o diez años, podrían encontrarse estrategias terapéuticas para reducir y/o prevenir esa disfunción cerebral.

Una necesidad clínica que sigue abierta

El investigador insiste en una realidad incómoda: existe una necesidad clínica no cubierta y resulta urgente impulsar terapias específicas para la metástasis cerebral. Hasta un 30% de los pacientes con cáncer desarrolla metástasis cerebral, especialmente a partir de tumores de mama, pulmón, piel y colon/recto.

Sin embargo, para estas personas no hay un tratamiento específico más allá de opciones como cirugía y radioterapia. Y, por si faltara un giro de guion, aparece una paradoja: como los tratamientos de los cánceres primarios mejoran y la supervivencia se alarga, hay más tiempo para que la metástasis cerebral llegue a manifestarse. Resultado: la incidencia va en aumento.

Cambio de chip: la metástasis como enfermedad propia

Los resultados del CNIO empujan un cambio conceptual: la metástasis cerebral puede entenderse como una enfermedad con entidad propia, no solo como una extensión del tumor primario. Este matiz, que parece pequeño, lo cambia casi todo cuando se habla de tratamientos.

Los datos sugieren que tratar la metástasis únicamente según el tumor del que procede, como suele hacerse hoy, puede ser insuficiente. En esa lógica, podrían existir fármacos con potencial para tratar metástasis que no llegan a considerarse, porque no forman parte del “menú habitual” asociado al tumor primario. En otras palabras: se estarían escapando oportunidades terapéuticas.

RENACER, el banco de muestras vivas

Para sostener estas conclusiones, el grupo se apoya en un recurso clave: el primer banco mundial de muestras vivas de metástasis cerebral, llamado RENACER. Desde el CNIO se subraya que tanto este repositorio como otras herramientas asociadas han sido bien recibidas por la comunidad internacional de neuro-oncología.

RENACER nació de una necesidad práctica: para estudiar la metástasis cerebral y, sobre todo, abrir más opciones para el paciente, hacían falta muestras. Las que llegaban a través de los dos hospitales colaboradores no eran suficientes. Con el Biobanco del CNIO se lanzó una red nacional sin garantía de éxito, y la respuesta fue rápida y muy positiva. En cuatro años, 21 hospitales de toda España aportan muestras, con la expectativa de ampliar la red a Europa.

METPlatform: medicina de precisión con foco en la metástasis

El segundo pilar es METPlatform, una plataforma pensada para ensayar fármacos de forma personalizada a partir de esas muestras. Cuando cuente con las aprobaciones regulatorias, la idea es que la muestra sobrante tras el uso clínico necesario para el diagnóstico se utilice para probar múltiples opciones terapéuticas, antes de aplicarlas al mismo paciente.

Según Valiente, METPlatform lleva la medicina de precisión “al siguiente nivel”, porque construye una estrategia más allá del tumor primario —que, en general, no es lo que termina causando la muerte— y permite concentrar esfuerzos en la metástasis, asociada a la gran mayoría de los fallecimientos por cáncer.

Además, con nuevos resultados obtenidos mediante METPlatform, el equipo empieza a comprender bases moleculares que podrían explicar por qué algunas metástasis cerebrales alteran la comunicación neuronal y otras no. Este paso se plantea como el punto de partida para diseñar estrategias que eviten el fenómeno.

De cara al futuro cercano, se plantea acompañar las muestras con una evaluación cognitiva de los pacientes donantes. Se exploran vías innovadoras basadas en test on-line y otras apoyadas en inteligencia artificial, con un objetivo constante: mantener una investigación centrada en mejorar la vida de las personas con metástasis cerebral.