"Árbol milagroso" filtra microplásticos del agua con alta eficacia natural

"Árbol milagroso" filtra microplásticos del agua con alta eficacia natural

Desde hace miles de años, la moringa es un árbol valorado por sus propiedades medicinales, pero ahora también podría ofrecer una solución innovadora para combatir la contaminación por microplásticos, un problema que preocupa cada vez más a nivel mundial.

Apodado "el árbol milagroso", la moringa destaca no solo por su sabor y beneficios para la salud, sino también por su capacidad para filtrar microplásticos presentes en el agua. Un estudio reciente ha revelado que sus semillas pueden eliminar casi el 98,5 % de partículas de microplástico de PVC, un contaminante muy dañino, utilizando un método equivalente en eficacia a los tratamientos que emplean metales pesados.

Al poner a prueba estas semillas en un sistema que simula el proceso típico de purificación de agua de las plantas municipales, los resultados fueron sorprendentes por su alta efectividad contra estos residuos plásticos.

  1. El creciente problema de los microplásticos
  2. Una opción natural a considerar
  3. Resultados y retos en el uso de la moringa
  4. Usos locales para pequeñas comunidades

El creciente problema de los microplásticos

Los microplásticos se han convertido en un desafío global que crece sin pausa. Estas partículas pueden variar desde fragmentos que se pueden ver a simple vista hasta partículas extremadamente pequeñas, con un grosor incluso menor que la veinte milésima parte de un cabello humano. La contaminación es tan extendida que se han detectado microplásticos en toda la Tierra: desde la atmósfera a miles de metros de altura hasta las zonas marinas más profundas.

Además, estos restos plásticos ya están presentes en órganos humanos de distintas partes del cuerpo, incluyendo el cerebro y la placenta. Se calcula que una persona promedio podría estar ingiriendo al año plásticos equivalentes al tamaño de diez tarjetas de crédito, a través del agua y el aire urbano, lo que genera una preocupación creciente sobre su impacto en la salud.

Una opción natural a considerar

A medida que el consumo de plástico aumenta, la necesidad de soluciones para minimizar su impacto se vuelve urgente. El doctor Adriano Gonçalves dos Reis, investigador en el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad Estatal de São Paulo, ha dedicado tiempo a estudiar la moringa y considera que sus semillas pueden ser un recurso útil para limpiar aguas contaminadas.

El equipo de investigación empleó las semillas de moringa como coagulantes capaces de agrupar las partículas de plástico dispersas en el agua, facilitando su eliminación. Para ello, primero deshicieron el plástico PVC hasta obtener partículas muy finas —solo una cuarta parte del grosor de un cabello— y luego hicieron pasar ese agua por un sistema de coagulación, floculación y filtración similar a los usados en plantas modernas de tratamiento de agua potable.

Resultados y retos en el uso de la moringa

Los resultados mostraron que las semillas de moringa lograron eliminar el 98,5 % de microplásticos en el agua, una eficacia similar al coagulante estándar con sulfato de aluminio, conocido como alumbre. Sin embargo, a diferencia del alumbre, que es un metal pesado tóxico relacionado con problemas neurológicos, la moringa es natural y no ofrece ese riesgo.

Incluso en aguas con un pH más alcalino, las semillas de moringa demostraron funcionar mejor que el alumbre. Por otra parte, un solo grano puede limpiar hasta 10 litros de agua, lo que plantea que para tratar grandes volúmenes en zonas urbanas se requeriría una gran cantidad de semillas y se generaría también bastante residuo orgánico. A cambio, el método tradicional produce un lodo tóxico que debe ser gestionado y su extracción mineral conlleva un impacto ambiental significativo.

Usos locales para pequeñas comunidades

El doctor Gonçalves dos Reis señala que la moringa podría tener un uso especialmente valioso en comunidades pequeñas donde el acceso al alumbre sea limitado o costoso. La moringa ya se cultiva en muchas regiones tropicales para distintos fines, desde la alimentación hasta la medicina y la apicultura, por lo que las poblaciones rurales podrían aprovecharla también para mejorar la calidad de su agua.

De esta forma, la moringa sumaría un nuevo uso sostenible y natural para ayudar a mitigar la contaminación por microplásticos, en especial en lugares donde las tecnologías convencionales no están fácilmente disponibles.