50 familias andinas vuelven a sembrar en Perú con Córdoba y Madre Coraje
La comunidad andina de Huaraccopata, en la región de Apurímac (Perú), empieza a respirar. Tras meses duros de frío extremo y lluvias intensas, la tierra vuelve a responder y la comida regresa al centro de la vida diaria.
El cambio llega con un impulso clave: el proyecto 'Resistir y Florecer en Huaraccopata', financiado por el Ayuntamiento de Córdoba y ejecutado por Fundación Madre Coraje. El objetivo es claro y urgente: recuperar la producción agrícola que sostiene la alimentación y la economía familiar.
El impacto se nota ya en unas 50 familias. Donde antes hubo pérdida y preocupación, ahora avanza la siembra y con ella una idea que se abre paso: volver a asegurar el sustento y no depender de la suerte del tiempo.
- Del desastre por heladas a la recuperación del campo
- Papa Huayro certificada: la apuesta que cambia la cosecha
- Formación y soporte continuo para resistir el clima extremo
- Brigadistas y mapa de riesgos: el escudo comunitario
Del desastre por heladas a la recuperación del campo
Las heladas y las bajas temperaturas habían arrasado los cultivos y dejado a la comunidad contra las cuerdas. La alerta era total: la seguridad alimentaria quedaba en juego para una población compuesta por 104 mujeres y 96 hombres.
Ahora, el escenario empieza a moverse en otra dirección. Con apoyo y planificación, las familias vuelven a organizar su calendario agrícola y a mirar la parcela con un objetivo inmediato: recuperar producción y estabilizar el día a día.
Papa Huayro certificada: la apuesta que cambia la cosecha
El avance más visible llega con la siembra completada de semilla certificada de papa Huayro. Se trata de una variedad preparada para el clima de la zona, un detalle decisivo cuando el tiempo aprieta y cada campaña cuenta.
La expectativa es directa: mejores cosechas, más ingresos familiares y una despensa con alimentos suficientes y saludables. La urgencia no es solo producir, sino hacerlo con garantías para no volver al punto de partida.
Formación y soporte continuo para resistir el clima extremo
Antes de sembrar, mujeres y hombres de Huaraccopata pasaron por sesiones de capacitación agrícola. Ahí se reforzaron prácticas clave: técnicas de siembra, uso de abonos orgánicos y cuidado del suelo, con un enfoque práctico y pensado para el terreno.
Estas formaciones, impulsadas junto a Cáritas Abancay, buscan algo más que salvar una campaña. Apuntan a consolidar autonomía y capacidad de adaptación frente al cambio climático, con herramientas que se puedan aplicar desde ya, sin esperar a la próxima emergencia.
Brigadistas y mapa de riesgos: el escudo comunitario
La iniciativa no se queda en el cultivo. Con el trabajo coordinado entre Cáritas Abancay, la Municipalidad Distrital de José María Arguedas y la directiva comunal, se mantiene una asistencia técnica continua para reducir el impacto del clima extremo propio de esta región andina.
Además, la comunidad avanza en gestión de riesgos. Ya se impulsa un equipo de brigadistas comunitarios que recibe formación en prevención y respuesta ante emergencias, apoyándose en herramientas como el mapa comunitario de riesgos.
Desde Fundación Madre Coraje lo resumen con un mensaje que busca impacto y continuidad: "este proyecto demuestra cómo la solidaridad internacional impulsada desde Córdoba se traduce en impactos reales y duraderos: alimentos en la mesa, comunidades organizadas y familias preparadas para resistir y florecer frente a la adversidad climática".