CHG confirma una subida del 47% al 81% en embalses del Guadalquivir

El Guadalquivir en nivel rojo de subida

La cuenca del Guadalquivir ha vivido un episodio de precipitaciones sin precedentes entre el 20 de enero y el 15 de febrero de 2026. Según ha revelado Carmen Nuria Jiménez, directora técnica de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), la media de lluvias acumuladas llegó a los 340 l/m², alcanzando en algunos puntos cifras máximas de 800 litros por metro cuadrado. Estos valores solo encuentran comparación con el impactante temporal de 2010.

Este informe detallado fue presentado en el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en Sevilla, durante una sesión en la que se expuso la actuación de la CHG durante el prolongado temporal. La zona se vio afectada por una sucesión de siete borrascas consecutivas, que pusieron a prueba la capacidad de la red hidráulica y los sistemas de gestión ante condiciones extremas.

Jiménez puntualizó que gracias a la anticipación, el seguimiento constante de los caudales y la aplicación precisa del efecto de laminación en los embalses, supervisado rigurosamente por los técnicos, se consiguió mitigar considerablemente el impacto negativo en las áreas ribereñas y los terrenos más vulnerables a las inundaciones.

  1. Aumento sin precedentes de las reservas hídricas
  2. Máximos caudales y la laminación
  3. Estrategias en embalses clave
  4. Colaboración institucional y tecnología
  5. Sistemas de gestión avanzada
  6. Funciones y extensión de la CHG
  7. Principios del efecto laminación
  8. Importancia de los resguardos de seguridad
  9. Actualidad de la situación hídrica en Andalucía

Aumento sin precedentes de las reservas hídricas

El temporal ha impulsado un incremento de las reservas hídricas en la cuenca del Guadalquivir que roza cifras históricas. La capacidad de los embalses pasó del 47% registrado a mediados de enero al 81% en fechas recientes, aumentando el volumen almacenado desde 3.800 hasta 6.500 hectómetros cúbicos. Esta mejora sustancial recuerda los momentos excepcionales de 2010 y recupera niveles que no se veían desde la sequía prolongada de 2015.

A pesar de ello, la intensidad y duración de las lluvias forzaron desembalses controlados al superar en algunos casos la capacidad máxima de ciertas presas. Entre estas maniobras se liberaron 1.860 hm³ de agua hacia el río Guadalquivir, manteniendo simultáneamente 2.700 hm³ en los embalses. Esta gestión equilibrada permitió tanto la retención de agua para temporadas secas como la prevención de posibles desbordamientos.

Máximos caudales y la laminación

El pico máximo de caudal en el tramo principal del Guadalquivir tuvo lugar el 8 de febrero en Alcalá del Río, con un flujo de 4.300 m³/segundo. Estas crecidas afectaron especialmente a áreas identificadas previamente como zonas inundables.

La eficiencia del efecto de laminación quedó patente el 5 de febrero, cuando los embalses absorbieron entradas de hasta 10.900 m³/seg, pero únicamente desembalsaron 3.800 m³/seg. Este mecanismo redujo significativamente los caudales punta, evitando daños graves en ciudades importantes como Córdoba y Sevilla y en poblaciones menores a lo largo del río.

Al comienzo del fenómeno, solo el embalse de Gergal estaba completo. En cambio, para el 9 de febrero ya eran 20 los embalses que superaban su capacidad máxima, lo que llevó a ejecutar desembalses en 37 presas: 20 por llenarse y 17 preventivos para mantener los resguardos de seguridad según los protocolos establecidos.

Estrategias en embalses clave

Durante los momentos de mayor caudal, se tomó la decisión de cerrar compuertas para disminuir las aportaciones a los cauces. Posteriormente, se reanudaron los desembalses para liberar espacio en previsión de posibles nuevas lluvias. Por ejemplo, el embalse de Torre del Águila redujo sus salidas de 330 a 120 m³/seg gracias a una gestión técnica rigurosa.

En Granada, el embalse de Cubillas logró moderar las entradas de 100 a 80 m³/seg. En Jaén, el Quiebrajano redujo de 85 a 15 m³/seg los caudales que descendían por la zona de Los Puentes. Aunque se registraron inundaciones en áreas posteriores a estas presas, la laminación evitó daños mayores en zonas urbanas densamente pobladas.

La coordinación en sistemas hidráulicos encadenados como Guadalmellato y San Rafael de Navallana, además del control en presas como Bembézar y Retortillo, fue decisiva para limitar trastornos en localidades ribereñas de Córdoba y Sevilla.

Colaboración institucional y tecnología

El éxito en la gestión del temporal también se apoyó en la colaboración constante entre la CHG, el 112-Andalucía y administraciones locales y regionales. El Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) emitió 217 avisos hidrológicos al 112-Andalucía y 25 alertas por desembalses importantes que requerían seguimiento especial.

Además, el SAIH proporcionó información en tiempo real a través de su sitio web, permitiendo a la ciudadanía y a las autoridades tomar decisiones informadas y adoptar medidas preventivas, como evacuaciones, en zonas de riesgo.

La anticipación fue clave. Gracias a los pronósticos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y el European Flood Awareness System, integrado en la CHG, se pudo prepararse adecuadamente para el temporal antes de su llegada.

Sistemas de gestión avanzada

Durante el temporal se utilizaron imágenes satelitales de Copernicus para evaluar la extensión de las inundaciones en áreas de difícil acceso, junto con videos grabados desde drones del SAIH que sobrevolaron zonas críticas para monitorizar daños y coordinar la respuesta.

Este uso combinado de tecnología avanzada y experiencia técnica marca un avance notable en la gestión de emergencias hidrológicas en España, clave para afrontar fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes debido al cambio climático.

Funciones y extensión de la CHG

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir es el organismo responsable de administrar los recursos hídricos en esta vasta demarcación. Fundada en 1927, constituye uno de los primeros entes de este tipo tanto en España como en Europa, cubriendo una superficie de 57.527 km² que comprende principalmente Andalucía y partes de Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia.

Entre sus responsabilidades destacan la planificación del agua, gestión de embalses, supervisión de la calidad, autorización de usos y protección del dominio público hidráulico. La CHG administra 49 embalses con capacidad total cercana a los 8.000 hm³, suministrando agua a más de cuatro millones de habitantes y regando alrededor de 700.000 hectáreas.

Principios del efecto laminación

El efecto de laminación consiste en gestionar los caudales puntuales durante crecidas, almacenando temporalmente agua en embalses para liberar después el caudal de manera controlada y paulatina. Esta técnica se utiliza para proteger infraestructuras y poblaciones aguas abajo.

En el reciente temporal del Guadalquivir, la laminación permitió reducir una entrada de 10.900 m³/seg a 3.800 m³/seg en la salida, evitando así inundaciones críticas en ciudades importantes como Córdoba y Sevilla.

Importancia de los resguardos de seguridad

Los resguardos de seguridad son espacios que se mantienen libres en los embalses para absorber crecidas extraordinarias sin poner en riesgo la presa ni las poblaciones de la cuenca. Se establecen mediante estudios técnicos que evalúan la capacidad de la presa y riesgos asociados.

Durante lluvias intensas, es necesario realizar desembalses preventivos para conservar estos resguardos, como ocurrió en 17 de las 37 presas que desembalsaron recientemente. Este procedimiento garantiza espacio suficiente para futuras avenidas y protege la integridad de todo el sistema hídrico.

Actualidad de la situación hídrica en Andalucía

Con los embalses del Guadalquivir al 81% de su capacidad, Andalucía experimenta una notable mejora hídrica tras meses complicados. Esta disponibilidad garantiza el suministro tanto urbano como agrícola para los próximos meses, incluso en escenarios con sequía moderada.