La hija de Verónica Forqué relata cómo la actriz enfrentó su adicción a las drogas
El libro No soy Verónica Forqué, escrito por María Iborra en colaboración con el dramaturgo Antonio Álamo, ha generado un gran impacto en el ámbito cultural y mediático de España. En sus más de 330 páginas, la hija de la actriz se adentra en la vida privada de Verónica Forqué, dejando a un lado la imagen pública de mujer alegre, espontánea y brillante que la acompañó durante años.
Esta obra centra una parte importante en el deterioro emocional que sufrió la actriz en sus últimos años y en su dependencia del cannabis, un problema que, según revela su hija, terminó por empeorar su salud mental. Finalmente, decidió acabar con su vida en diciembre de 2021.
Desde el comienzo del libro, María Iborra describe la compleja personalidad de su madre: "Mi madre era un ángel, pero también tenía un demonio", escribe, apuntando que Verónica tenía "una inclinación hacia lo oscuro".
Verónica Forqué y las drogas
Uno de los pasajes más impactantes de estas memorias es la narración del consumo desmedido de cannabis que protagonizaba la actriz. Según relata su hija, especialmente a partir de la pandemia, ese hábito se volvió imparable. "Era un no parar desde la mañana a la noche", describe el uso constante que hacía de la marihuana. Esta adicción afectó profundamente tanto su comportamiento cotidiano como su desarrollo profesional.
Al principio, María cuenta que el consumo parecía únicamente alterar algunos hábitos en Verónica, algo poco común en una persona conocida por su perfección y disciplina. No obstante, con el paso del tiempo, la situación empeoró notablemente: llegaba tarde a sus actuaciones, improvisaba diálogos no incluidos en el guion, fumaba durante las representaciones y desconcertaba a sus compañeros con cambios bruscos en su actitud. "Sus compañeros nunca sabían qué era lo que podía pasar", recuerda Iborra sobre ese período.
Entre los episodios más duros que se revelan está un viaje que hicieron juntas madre e hija, en el que Verónica estaba claramente afectada por las drogas. "Mari, voy muy fumada. (...) No me encuentro bien", le dijo a María, quien pensó: "Ay, Dios mío, que mi madre se va a morir aquí a mi lado y yo, fumadísima, sin poder auxiliarla".
En las páginas del libro se explica que la adicción comenzó a raíz de varios golpes emocionales consecutivos: la pérdida de su hermano, la separación de Manuel Iborra tras treinta años de relación y, más tarde, la muerte de la propia Verónica. Todo esto empeoró durante la pandemia. "Se hacía los porros con parsimonia, disfrutando de ese momento en el que manipulaba marihuana, tabaco, papel y el rollito de cartón. Y, por supuesto, le gustaban más bien gorditos, cargados, o sea, tipo trompetero", detalla María.
La parte final del libro aborda el suicidio de la actriz el 13 de diciembre de 2021. "Verónica Forqué no quería ayuda; lo que ella quería era morirse", escribe la autora, añadiendo que "se estaba muriendo, delante de mis ojos, y yo no podía hacer nada".