Teo Camino rinde tributo a su padre cineasta y destaca sus "actos de valentía"

El periodista y escritor Teo Camino, autor de 'Aunque ya no me leas'

Jaime Camino, conocido por su enfoque en la memoria histórica, no quería ser encasillado con ese título, aunque admitía que era algo difícil de evitar.

Teo Camino Rodés, periodista y escritor, rinde homenaje a su padre, el cineasta Jaime Camino, con su libro 'Aunque ya no me leas' (Editorial Funambulista). Esta obra combina autoficción, novela y biografía, y destaca cómo filmes como 'Las largas vacaciones del 36' y el documental 'La vieja memoria' fueron auténticos actos de valentía en el momento en que se crearon.

El autor comentó en una entrevista con Europa Press que realizar esas películas en plena época de incertidumbre y miedo, como fue entre 1975 y 1977, fue un compromiso valiente y un acto de responsabilidad moral para su padre.

La narrativa de 'Aunque ya no me leas' comienza en Londres, donde un narrador mantiene contacto a distancia con su padre cineasta. Tras su fallecimiento, regresa a Barcelona para ordenar sus pertenencias y documentos, evocando recuerdos tanto de la figura paternal como de su carrera.

Teo Camino explica que el libro nació como un proceso terapéutico, pero fue evolucionando hasta convertirse en una reflexión profunda sobre la influencia que tuvo su padre en su vida y una historia que, según él, merecía ser contada. La obra combina una parte inicial más narrada con elementos de ficción, seguida de una memoria novelada reconstruida a partir de documentos personales hallados.

El escritor trabajó con una gran cantidad de materiales sobre su padre, incluyendo cartas, diarios, libretas y guiones. Gracias a ello, descubrió numerosos detalles inéditos, tanto personales como relacionados con las dificultades que enfrentó ante la censura. Describió a su padre como alguien vital y lleno de energía, aunque no exento de contradicciones.

AUTOBIOGRAFÍA EN SUS FILMS

Revisar las películas le permitió a Teo Camino ver cómo muchos gestos y rasgos paternos se reflejaban en los personajes y en las historias, que en cierto modo narran fragmentos de la vida de su padre. Un ejemplo claro es 'Luces y sombras', una obra que contiene gran parte de la autobiografía de Jaime Camino.

Aunque su padre no deseaba ser etiquetado como "el cineasta de la memoria histórica", admitía que era algo inevitable. De sus 13 películas, seis trataban sobre la Guerra Civil española, y siempre buscaba mantener un enfoque documental que soportara la mayor objetividad posible.

'LA VIEJA MEMORIA'

Entre sus trabajos más importantes está el documental 'La vieja memoria' (1977), donde por primera vez exhibió a vencedores y vencidos de la Guerra Civil cara a cara. La guerra y la dictadura marcaron la infancia y juventud de Jaime Camino, y sentía la necesidad de explorar y compartir esa historia.

En el documental 'Los niños de Rusia' (2001), abordó un tema poco tratado incluso 25 años después de la muerte de Franco. Se centró en casi 3,000 niños evacuados a la Unión Soviética en 1937, muchos de los cuales nunca regresaron a España. Para él, era un deber moral contar esa historia.

Teo Camino destacó que las películas de su padre tenían siempre un fuerte propósito didáctico, además de ser una radiografía histórica de aquellos tiempos. De hecho, considera que 'Los niños de Rusia' debería transmitirse en todos los colegios.

PROYECTOS QUE NO SE REALIZARON

Al preguntarle cómo cree que su padre vería la situación actual tan polarizada, 50 años después de la muerte de Franco, el escritor indica que Jaime Camino no entendería esa regresión y posiblemente intentaría hacer otra película para evitar que episodios similares vuelvan a pasar.

Entre los proyectos que más lamentó no haber completado están el guion autobiográfico 'No tan deprisa', que escribió junto a Esteve Riambau como una carta para su padre, y una película sobre Hernán Cortés, en la que invirtió muchos años en investigación.

También trabajó en un guion junto a Juan Marsé, con quien tenía gran amistad, y Jaime Gil de Biedma, pero ese proyecto no llegó a concretarse. Su padre aprendió a aceptar los proyectos inconclusos y solía decir que la etapa más complicada de hacer una película era la preproducción.