The Guardian resume en una frase el estatus de Rosalía y desconcierta a España

Lux, el nuevo disco de Rosalía, continúa generando conversación fuera de España y también al otro lado del Atlántico. Tras dos meses desde su lanzamiento, el ruido inicial ha ido bajando y han empezado a aparecer lecturas más calmadas que colocan el álbum en su marco cultural.

En ese giro hacia análisis más reposados, algunos textos se centran menos en el impacto inmediato y más en lo que rodea a la obra: el momento social, el clima político y la forma en que hoy se consume cultura. En ese contexto, han ido apareciendo reacciones y comentarios que sitúan el trabajo en su tiempo.

Entre esas lecturas destaca una publicada en la prensa británica. En The Guardian, el periodista Carlos Delclós firma un artículo titulado Lux de Rosalía es más que un pop católico épico: aborda un mundo lleno de complejidad y crisis, donde plantea qué hay más allá de la temática y de las letras.

  1. The Guardian analiza Lux de Rosalía

The Guardian analiza Lux de Rosalía

Delclós cuenta que se acercó a Lux con una predisposición poco amable. Según explica, lo hizo con ganas de que no le entrara el disco, no por dudar de la artista, sino por un motivo concreto: "sino porque la campaña promocional del álbum ya me había puesto demasiado nervioso".

En el texto, el periodista enmarca el momento de la cantante con una frase directa: "Durante la última década, Rosalía se ha convertido en la mayor exportación pop española, y Lux parece inaugurar su etapa imperial". A partir de ahí, repasa varios datos que, para él, reflejan el efecto inmediato del lanzamiento.

Entre los resultados que enumera aparecen éxitos rápidos y medibles, ligados a listas y plataformas. También se menciona el rendimiento internacional, con una mención literal a un mercado donde, según el artículo, "donde el pop no anglófono rara vez prospera".

  • El álbum debutó en el número 1 en cinco países.
  • Fue elegido álbum del año por The Guardian.
  • Batió récords de streaming en Spotify y alcanzó el número cuatro en las listas de éxitos de Estados Unidos y el Reino Unido, "donde el pop no anglófono rara vez prospera".

Soberana de la "Marca España"

El artículo matiza que lo ocurrido con Rosalía no sería "inédito". En esa línea, plantea una fricción entre estética, mensaje y contexto económico, y lo formula así: "su enfoque de la trascendencia espiritual como una experiencia premium no encajan bien en una crisis del coste de la vida".

Delclós baja esa idea a una escena concreta y describe su reacción ante el primer sencillo. Lo hace con una cita extensa: "Me quejé viendo a Rosalía planchar su ropa en el videoclip de su primer sencillo, Berghain, flanqueada por un coro y una orquesta imponentes. Un resurgimiento de la estética nacionalcatólica (notoriamente blanca) parece lo último que necesita el mundo, especialmente si se blanquea a través de alguien con el alcance de Rosalía".

En ese mismo tramo, el periodista le da un lugar central dentro del imaginario cultural español actual. La frase aparece tal cual en el texto: "Su ascenso la ha convertido en una figura clave para la cultura española, la soberana indiscutible de la Marca España (una iniciativa gubernamental) en el escenario pop global".

Además, el artículo enlaza esa lectura con una idea más amplia de época y con la sensación de crisis constante. Ahí aparece otra cita: "ya no es solo un momento excepcional, sino una condición que lo abarca todo", y se recuerda que en 2022 el Diccionario Collins eligió "permacrisis" como la palabra del año.

"Lux" y su contexto

Desde ese marco, Delclós sugiere que hasta el modo de enumerar desgracias ha cambiado en la era digital. Lo resume así: "Catalogar las plagas —genocidio, guerra, crisis climática, inflación, desplazamientos— ahora se siente menos como un diagnóstico y más como un etiquetado de contenido para el todopoderoso algoritmo".

El texto también introduce la idea de "inseguridad existencial" como un factor que empuja a ciertas sociedades hacia salidas autoritarias. En ese punto, se asocian consecuencias concretas: la "preservación de las jerarquías de poder tradicionales, la rigidez moral, la santurronería religiosa y el orden social patriarcal".

En ese mapa, España aparece dentro del mismo fenómeno general y no como un caso aislado. Delclós lo deja por escrito con una frase y un apunte temporal: "no es una excepción" y, en los últimos 10 años, "una constelación de actores ultraconservadores ha pasado de los márgenes al centro de la vida pública".

El cierre del pasaje vuelve a Berghain y a la lógica de la publicidad en plataformas. Delclós lo resume con una escena concreta: "Cuando subí por primera vez el vídeo de Rosalía sobre Berghain a YouTube, el anuncio anterior era de la Conferencia Episcopal Española, titulado 'Tú también puedes ser santo', lo que confirmaba discretamente que la santidad también se entrega ahora algorítmicamente".