Zootrópolis 2 y las mascotas, un fenómeno de masas en los cines chinos

El éxito arrollador de Zootrópolis 2 en China pone de manifiesto una tendencia inusual, pero fascinante: los cines chinos se han convertido en replicas diminutas de Zootrópolis, con pases de películas donde los espectadores asisten en compañía de sus perros. Esta iniciativa está generando un entusiasmo sin precedentes en las redes sociales, aunque también ha suscitado debates en torno al bienestar animal.

En un esfuerzo por respaldar el éxito de Zootrópolis 2, los cines locales han encontrado una fórmula original y entretenida para atraer a las multitudes. Además, estas proyecciones representan una nueva forma de disfrutar del cine con los animales de compañía, una experiencia que ha capturado tanto la imaginación como los corazones de los espectadores.

  1. Éxito en cifras
  2. Bienestar animal y controversia

Éxito en cifras

Desde su estreno, el 26 de noviembre, el metraje de animación estadounidense Zootrópolis 2 ha batido todos los récords en territorio chino. La cinta ha superado los 33.000 millones de yuanes (algo más de 4.675 millones de dólares, aproximadamente 3.985 millones de euros) en recaudaciones, estableciendo un nuevo récord histórico en el país para una producción animada extranjera.

El logro es aún más impresionante, si consideramos que Zootrópolis 2 logró este hito en menos de un mes desde su estreno, abriendo un nuevo capítulo en la historia del cine animado, y consolidándose como un fenómeno de gran magnitud.

Bienestar animal y controversia

No obstante, la excepcional respuesta del público y el auge de estas proyecciones también han generado preguntas sobre el bienestar animal. Estas dudas se centran en si los entornos de los cines, con su característico ruido y oscuridad, son apropiados para los perros.

A pesar de las controversias, hay que destacar que la inusual tendencia de llevar perros al cine para ver Zootrópolis 2 ha dado lugar a momentos de alegría y emoción, y ha reforzado la conexión entre los espectadores y la película. La experiencia aporta una nueva dimensión a la idea de "llevar la película a la vida", permitiendo a los espectadores sentirse realmente parte de Zootrópolis en un sentido muy literal.