Alcaraz supera a Zverev y peleará por su primer título y Grand Slam en Australia
Carlos Alcaraz ya está en la final del Abierto de Australia, el primer 'Grand Slam' del año y disputado sobre pista dura. El español lo consiguió este viernes tras imponerse al alemán Alexander Zverev en un duelo larguísimo y lleno de giros, resuelto en cinco sets (6-4, 7-6, 6-7, 6-7, 7-5) después de casi cinco horas y media.
El partido tuvo de todo: tramos de puro pulso mental, un paso por el filo cuando llegaron los calambres y un cierre dramático en el quinto set. En el ecuador del tercer parcial, el murciano sufrió calambres en las piernas y llegó incluso a vomitar en la pista, pero se agarró a su tenis para sobrevivir, resistir durante cerca de una hora con movilidad muy limitada y volver a competir cuando parecía fuera.
Con esta victoria, Alcaraz jugará el domingo su primera final en Melbourne. Lo hará tras dejar atrás a un Zverev que llegó a tener el billete en la mano, pero que acabó cediendo ante el carácter del número uno del mundo, capaz de remontar en el quinto y mantener vivo el sueño de completar la colección de 'grandes'.
- Alcaraz se cita con la historia en Melbourne
- Primer set: el 'break' que abre el camino
- Segundo set: un susto y un 'tie-break' de oro
- Tercer set: calambres, tratamiento y giro del partido
- Cuarto y quinto set: Zverev igualó, pero el cierre fue de Alcaraz
- Datos del partido y próxima parada: la final del domingo
Alcaraz se cita con la historia en Melbourne
El pase a la final tiene un valor especial: será la primera vez que Alcaraz pelee por el título en la Rod Laver Arena. La victoria llegó ante un Zverev que remontó dos sets en contra cuando el español se quedó prácticamente sin piernas, pero que terminó dejando escapar su mejor oportunidad en el tramo final.
La cita del domingo abre una puerta histórica. A sus 22 años, 8 meses y 26 días, Alcaraz buscará convertirse en el tenista más joven en ganar los cuatro 'grandes'. Además, si levanta el trofeo sumará un séptimo y alcanzará a leyendas como el estadounidense John McEnroe o el sueco Mats Wilander. El rival saldrá del cruce entre Sinner y el serbio Novak Djokovic.
Primer set: el 'break' que abre el camino
El arranque fue de servicios dominantes, con poco espacio para el intercambio desde el resto. Ese equilibrio se sostuvo hasta el tramo decisivo del primer set, cuando el marcador estaba 3-3 y Alcaraz empezó a apretar de verdad: primero forzó una bola de rotura que Zverev salvó con un gran primer saque, y en el siguiente juego al servicio del alemán volvió a insistir.
Ahí llegó la diferencia. Dos dobles faltas de Zverev facilitaron el 'break' que buscaba el de El Palmar. A partir de ese momento, el cierre del parcial fue muy limpio: Alcaraz remató la manga con su saque y, en ese primer set, solo cedió cinco puntos al servicio, un detalle que marcó el tono de su inicio.
Segundo set: un susto y un 'tie-break' de oro
Con el paso de los juegos, los peloteos se alargaron y el partido pareció ir hacia el terreno que más favorecía al murciano. También aparecieron varios puntos de esos que levantan a la grada, con una Rod Laver Arena llena disfrutando de los primeros destellos más creativos de Alcaraz.
Pero el set se complicó de golpe. Tras no aprovechar una bola de rotura en el primer servicio de Zverev, Alcaraz perdió por primera vez su saque y el alemán se vio con el parcial muy de cara hasta el 5-2. Aun así, el español reaccionó: recuperó el 'break', evitó que el set se le escapara y lo llevó al 'tie-break', después de haber desperdiciado un 15-40 con 5-5.
En la 'muerte súbita' volvió la tensión máxima. Los servicios resistían, sin regalar nada, hasta que llegó el momento clave: con 6-5 y bola de set al resto, Alcaraz dio el golpe definitivo para apuntarse el parcial y colocarse a un set de su primera final en el Abierto de Australia.
Tercer set: calambres, tratamiento y giro del partido
El guion cambió cuando la batalla dejó de ser solo de cabeza y pasó a ser, sobre todo, física. Con 4-4 y saque, Alcaraz empezó a sufrir calambres en las piernas y la situación llegó a ser muy seria: además del dolor, terminó vomitando en la pista. En pleno susto, el español tiró de carácter para mantenerse en pie y seguir compitiendo hasta alcanzar otro 'tie-break'.
Ese tramo también trajo polémica. Zverev se mostró enfadado con la juez de silla porque Alcaraz recibió tratamiento por los calambres, algo que no está permitido. En lo puramente deportivo, el alemán gestionó mejor su ventaja: tras levantar un 0/30 con 6-5, no dejó pasar la ocasión y se llevó el desempate por 7/3, alargando el duelo cuando el español estaba al límite.
Las sensaciones de ese momento recordaron a la semifinales de Roland Garros ante el serbio Novak Djokovic en 2023: un Alcaraz exigido al máximo y obligado a encontrar soluciones mientras el cuerpo no respondía del todo.
Cuarto y quinto set: Zverev igualó, pero el cierre fue de Alcaraz
En el cuarto set, el murciano activó el modo supervivencia. Con la movilidad muy tocada durante parte del tramo, el servicio se convirtió en refugio mientras el físico iba dando pequeñas treguas. Zverev tuvo una opción importante con 15-40 y 3-2, pero no la aprovechó y, desde ahí, volvió a costarle encontrar una rendija clara.
De nuevo, todo se encaminó a un desempate. En el tercer 'tie-break' de la noche, el alemán volvió a imponer su solidez y se lo llevó por 7/4, igualando el partido y forzando un quinto set que ya era una prueba de resistencia para los dos.
Para el set definitivo, la noticia positiva para Alcaraz fue que su condición era algo mejor, justo lo que necesitaba. Aun así, el inicio fue complicado: perdió su segundo servicio del partido, se vio por detrás en el marcador y Zverev mantuvo un nivel muy alto durante varios juegos.
El número uno del mundo recuperó el 'break' y tuvo más opciones de rotura que no logró convertir, así que el final volvió a ponerse al rojo vivo. Zverev llegó a sacar para ganar con 5-4, pero ahí aparecieron los 'fantasmas' del pasado: no pudo sostener su potente saque y cedió un nuevo 'break' tras un error innecesario con su 'drive' y una volea, en una jugada cerrada por un 'passing' en carrera del español que se estrelló en la red. Alcaraz completó la remontada y selló el billete a la final.
Datos del partido y próxima parada: la final del domingo
El esfuerzo fue descomunal: se trató del tercer partido más largo de la historia del torneo. El servicio de Alcaraz tuvo un peso enorme en los momentos delicados, y la producción ofensiva marcó diferencias en el balance global: acabó con 78 ganadores, 22 más que Zverev.
La igualdad, eso sí, fue total en el marcador de puntos. Alcaraz ganó 200 por 194 del alemán, una muestra clara de lo fino que estuvo todo bajo el calor de la Rod Laver Arena. Ahora el foco pasa a la recuperación física para llegar en las mejores condiciones posibles al duelo del domingo, donde estará en juego su primer título en Melbourne y una página grande de la historia.