Alentejo: un paraíso para el ciclismo y el senderismo con vistas al Atlántico

El Alentejo, la gran región portuguesa situada “allende” el río Tajo, combina calma rural, caminos infinitos y un litoral atlántico de gran belleza. Con menos de 760.000 habitantes, se considera la zona menos poblada de Portugal, un detalle que ayuda a entender su ritmo pausado y sus paisajes abiertos.

Entre el 25 y el 29 de marzo, el territorio volverá a ser escenario de su vuelta ciclista, un evento que pone el foco en carreteras expuestas al viento y en pueblos llenos de historia. Fuera de la competición, el Alentejo se vive a pie o en bicicleta, con rutas pensadas para desconectar del entorno urbano.

Senderistas y amantes del BTT encuentran aquí un destino muy completo: campos con ganado vacuno, ovino y porcino, pueblos pequeños junto al mar y senderos señalizados que llevan a miradores naturales sobre el Atlántico. La propuesta se completa con una gastronomía de producto y una cultura del vino muy presente.

  1. Alentejo: naturaleza, costa y desconexión
  2. Ruta Vicentina: Camino Histórico y Sendero de los Pescadores
  3. Paradas con sabor: Vila Nova de Milfontes y Zambujeira do Mar
  4. Ruta Vicentina y su vínculo con el Camino de Santiago
  5. Interior del Alentejo: Red TransAlentejo y patrimonio
  6. Alentejo en bici: centros de ciclismo y grandes travesías
  7. Volta ao Alentejo: la carrera marcada por el viento

Alentejo: naturaleza, costa y desconexión

El Alentejo se presenta como un lugar ideal para caminar o pedalear por pistas y senderos que cruzan terrenos ganaderos y zonas rurales muy poco urbanizadas. En la costa, el paisaje se transforma en acantilados y calas con vistas amplias al Atlántico, un “balcón” natural que acompaña muchas etapas.

En este ambiente, el turismo rural gana protagonismo. Un ejemplo es Herdade Do Touril, una finca en la costa Vicentina reconvertida en hotel rural, con casas encaladas construidas en 1825. Allí se resume la idea de pausa que busca mucha gente que viaja hasta la zona: "Es un entorno en el que encontrar la paz y desconectar del ruido que nos consume en la ciudad".

Ruta Vicentina: Camino Histórico y Sendero de los Pescadores

Una de las grandes protagonistas es la Ruta Vicentina, conocida por su red de itinerarios y por un trazado que permite admirar una de las costas mejor conservadas de Europa. El Camino Histórico combina mar e interior, con tramos donde abundan los espacios protegidos y el entorno se mantiene muy natural.

En el recorrido junto al océano, la señalización se apoya en estacas de madera que guían entre flora silvestre. Las etapas se plantean con distancias llevaderas, ya que no superan los 25 kilómetros. En el camino aparecen pequeñas localidades como Odemira, conocida por su cerámica, y también el Sendero de los Pescadores, que se ajusta al relieve más abrupto de la costa.

Paradas con sabor: Vila Nova de Milfontes y Zambujeira do Mar

La ruta recoge caminos que durante años utilizaron los alentejanos para ir desde las villas hasta pueblos pesqueros. Entre esas paradas destaca Vila Nova de Milfontes, donde la tradición popular suma “mil fuentes” asociadas a aguas subterráneas. Es un punto señalado para sentarse a la mesa y probar bacalao o cabrito, acompañados por una amplia carta de vinos, en la Tasca do Celso.

Más adelante, Zambujeira do Mar aparece como una opción muy recomendable para pasar la noche. El plan encaja con el espíritu de la zona: cocina casera, sabores directos y producto fresco como base, ideal para recuperar fuerzas antes de continuar caminando o explorando la costa.

Ruta Vicentina y su vínculo con el Camino de Santiago

Además del atractivo paisajístico, la Ruta Vicentina suma un componente de peregrinación que interesa a muchos caminantes. Conviene tener en cuenta que forma parte del Camino de Santiago de Alentejo y Ribatejo, lo que amplía las opciones para quien busca una experiencia con sentido de etapa y recorrido.

Ese vínculo refuerza la idea de viaje pausado y por tramos, con jornadas asumibles y paradas en localidades pequeñas. El resultado es un itinerario flexible, en el que el mar marca el ritmo en unas secciones y el interior toma el relevo en otras.

Interior del Alentejo: Red TransAlentejo y patrimonio

Más allá de la costa, el Alentejo propone tres itinerarios alternativos que discurren por el interior. Estas vías sirven de excusa para alejarse del bullicio urbano y enlazan enclaves de gran interés histórico y cultural, como Évora, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, o Portalegre, al abrigo de la sierra de São Mamede.

En ese contexto encaja la Red TransAlentejo, que conecta la región y ofrece muchas combinaciones para senderismo. Sus rutas, pensadas para mostrar lo mejor de hasta 47 municipios, presentan distintos niveles de dificultad y recorridos de entre 8 y 20 kilómetros. El trazado cruza viñedos de tonos rojizos, espacios con tradición artesana como Nisa o Arraiolos, y monumentos prehistóricos como el Cromlech de Almendres.

En el calendario, sobresale el Alentejo Walking Festival, que se celebra del 10 al 20 de octubre. Es una oportunidad para compartir rutas y descubrir naturaleza y patrimonio regional en un ambiente muy centrado en el paseo y el disfrute del entorno.

Alentejo en bici: centros de ciclismo y grandes travesías

El Alentejo también funciona como destino ciclista, con propuestas que van más allá del Camino Histórico. Varias rutas parten de los Centros de Ciclismo de la región, como los de Arronches o Castelo de Vide/Marvão, que cuentan con vestuarios y estaciones de servicio para facilitar la logística.

La red de rutas de los siete centros incluye recorridos señalizados para ciclismo de carretera, enduro, gravel y campo a través. Tras la etapa, el plan suele cerrarse con platos típicos como migas, cerdo o estofado de borrego, acompañados por un vino alentejano.

Entre las travesías citadas figura la ruta ciclista de San Mamede, con 181 kilómetros entre carreteras asfaltadas, caminos y senderos, apta para bicicletas de cicloturismo, montaña o gravel. También se mencionan la ruta de la Sierra de Ossa y la del Bajo Alentejo, esta última con itinerarios por zonas de Ourique, Almodovar o Serpa, que en otoño cambian de color con la caída de las hojas de los castaños.

En la región se puede disfrutar además de un tramo de la gran Ruta de la Costa Atlántica, un itinerario transeuropeo de larga distancia que bordea el litoral desde Noruega hasta Portugal. En el paso por el país, el trazado recorre lugares como Comporta, Sines o Carvalhal, entre lagos, parques y reservas naturales, con tramos arenosos y la presencia de fuertes corrientes atlánticas.

Volta ao Alentejo: la carrera marcada por el viento

Este escenario envuelve la Vuelta Ciclista al Alentejo, conocida como la Volta ao Alentejo. La prueba figura con categoría 2.2 para la Unión Ciclista Internacional (UCI) y reúne a equipos profesionales continentales, continentales y selecciones nacionales, consolidando el peso deportivo de la región.

Aunque no se caracteriza por grandes puertos de montaña, el desarrollo suele quedar condicionado por el viento, un factor que puede cambiar el desenlace final. El recorrido atraviesa localidades como Évora, Beja, Portalegre o Moura, entre otras, reforzando la conexión entre ciclismo, territorio y vida local.