Lindsey Vonn no se arrepiente tras la caída y fractura de tibia en los JJOO
La estadounidense Lindsey Vonn quiso dejar un mensaje claro este lunes: la decisión de competir en el descenso de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y Cortina d'Ampezzo no le pesa, aunque llegara tocada de la rodilla y el desenlace fuera durísimo.
La idea era pelear por una medalla, con la sensación de que había “un riesgo” asumido desde el inicio. El intento, sin embargo, acabó con una caída muy fuerte y una grave fractura de tibia, lejos de ese “final de cuento de hadas” que muchas trayectorias deportivas sueñan.
En un deporte como el esquí alpino, el margen entre trazar bien o tener un susto serio es mínimo. En ese contexto, Vonn ha defendido que el valor está en atreverse, insistiendo en que “el único fracaso en la vida es no intentarlo”.
- Caída en el descenso de Milán-Cortina d'Ampezzo
- Cirugía y parte médico: fractura de tibia
- Mensaje de Vonn en Instagram y reflexión
Caída en el descenso de Milán-Cortina d'Ampezzo
Este lunes, la esquiadora estadounidense subrayó que no se arrepiente de haber salido a competir en el descenso de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán y Cortina d'Ampezzo pese a arrastrar problemas en la rodilla. La intención era luchar por una medalla, aun sabiendo que en esa disciplina el peligro forma parte del guion.
La participación terminó de forma abrupta: una caída muy dura a los 13 segundos de comenzar la bajada acabó provocando una fractura grave de tibia. Pese al golpe, el mensaje posterior fue de firmeza, recordando que el intento no tuvo “un final de cuento de hadas”.
Cirugía y parte médico: fractura de tibia
Tras el accidente, Vonn pasó el domingo por el quirófano para estabilizar la fractura en la pierna izquierda. El contratiempo llegó en unos Juegos a los que había acudido después de sufrir la semana anterior una rotura de ligamento cruzado anterior.
Aun con ese antecedente reciente, la lesión no le impidió tomar la salida en una prueba donde ya había demostrado capacidad para sobreponerse y colocarse entre las posibles candidatas a medalla. La secuencia del fin de semana quedó marcada por la caída temprana, la intervención del domingo y la reacción pública ya el lunes.
Mensaje de Vonn en Instagram y reflexión
En su perfil oficial de 'Instagram', Vonn explicó cómo vivió ese momento y el contraste entre el sueño y la realidad: "El domingo, mi sueño olímpico no terminó como lo soñé. No fue un final de cuento de hadas, fue simplemente la vida. Me atreví a soñar y trabajé muy duro para lograrlo porque en las carreras de esquí alpino, la diferencia entre una línea estratégica y una lesión catastrófica puede ser de tan solo 5 pulgadas", escribió Vonn en su perfil oficial de 'Instagram'.
También detalló el punto exacto que desencadenó el accidente, hablando de una línea demasiado ajustada y del contacto con una puerta: "simplemente iba 5 pulgadas demasiada justa" en su línea cuando su brazo derecho "se enganchó dentro de la puerta", lo que la desequilibró y provocó su dura caída. Y quiso separar claramente el percance de otras dolencias: "Mi rotura de ligamento cruzado anterior y otras lesiones pasadas no tuvieron nada que ver con mi caída. Desafortunadamente, sufrí una fractura compleja de tibia que actualmente está estable, pero que requerirá múltiples cirugías para su correcta reparación", detalló Vonn.
La esquiadora insistió en que, pese al dolor y al resultado, la experiencia de estar en la salida fue especial y que el riesgo estaba asumido desde el primer minuto: "Si bien ayer no terminó como esperaba y, a pesar del intenso dolor físico que me causó, no me arrepiento. Estar en la puerta de salida fue una sensación increíble que nunca olvidaré. Saber que estaba allí con la oportunidad de ganar fue una victoria en sí misma. También sabía que competir era un riesgo. Siempre lo fue y siempre será un deporte increíblemente peligroso", añadió al respecto.
Su reflexión fue más allá del deporte, comparando lo que pasa en una pista con lo que ocurre en el día a día, con sus saltos, sus caídas y sus intentos: "al igual que en las carreras de esquí", las personas arriesgan "en la vida". "Soñamos. Amamos. Saltamos. Y a veces nos caemos. A veces se nos rompe el corazón. A veces no alcanzamos los sueños que sabemos que podríamos tener. Pero esa es también la belleza de la vida: podemos intentarlo", apuntó.
El mensaje final mantuvo el mismo hilo: valentía para ir a lo grande y cero arrepentimiento por intentarlo, incluso cuando el precio es alto. "Lo intenté. Soñé. Salté. Espero que si algo aprenden de mi trayectoria sea que todos tengan el coraje de atreverse a lo grande. La vida es demasiado corta para no arriesgarse porque el único fracaso en la vida es no intentarlo. Creo en ustedes, como ustedes creyeron en mí", sentenció Lindsey Vonn.