La factura de luz en mercado libre puede variar hasta 300 euros al año

Archivo - Contadores eléctricos de un edificio, a 1 de abril de 2022, en Madrid (España).
Archivo - Contadores eléctricos de un edificio, a 1 de abril de 2022, en Madrid (España).

El precio en la factura de la luz en el mercado libre puede variar hasta 300 euros al año según la compañía elegida. Estas diferencias también se reflejan en el coste por kWh, que puede ser hasta diez veces mayor en la oferta más cara en comparación con la más económica, de acuerdo con el Informe Global de Energía 2026 elaborado por Roams. Este estudio analizó 48 compañías y 8 comercializadoras dentro del mercado libre.

Estos datos muestran que, dentro de un mismo contexto energético, las ofertas no se comportan de manera uniforme. "La cifra media solo sirve como referencia y no define lo que efectivamente paga cada consumidor. Lo que realmente importa es la tarifa particular que contrata cada hogar", explicó David Salazar, experto en producto energético de Roams.

  1. Diferencias en los precios
  2. Flexibilidad de contratos y permanencia
  3. Origen de la energía
  4. Avance de la digitalización
  5. Reclamaciones y experiencia del usuario

Diferencias en los precios

Elegir una comercializadora marca una diferencia considerable en la factura mensual. Por ejemplo, un hogar con un consumo promedio de 290 kWh al mes que contrate una tarifa de 0,10 euros/kWh pagaría unos 29 euros cada mes por término de energía. En cambio, con una tarifa de 0,19 euros/kWh, ese coste se elevaría a 55 euros. Esto significa una diferencia cercana a 26 euros mensuales y más de 300 euros anuales solo en el componente variable de la factura eléctrica.

En el sector del gas también existen variaciones notorias, con precios que van desde 0,051 hasta 0,091 euros/kWh. El mercado regulado se mantiene como la opción más económica, con un precio medio alrededor de 0,05 euros/kWh durante el último año, y actualmente incluso algo por debajo.

Salazar señaló que estas diferencias revelan que el precio promedio del mercado no refleja lo que realmente paga el consumidor, por lo que la elección de compañía sigue siendo un factor importante que afecta la factura final.

Flexibilidad de contratos y permanencia

El análisis de las condiciones contractuales muestra una evolución en el sector. De las 48 compañías estudiadas en el mercado libre, 39 ya no imponen periodos de permanencia en las tarifas fijas de luz, lo que representa aproximadamente el 80%. Esto permite a los usuarios cambiar de compañía sin penalizaciones en la mayoría de casos.

En el gas, la flexibilidad es menor. De las 48 empresas analizadas, 14 no ofertan este suministro. De las restantes, 25 ofrecen tarifas fijas sin permanencia, mientras que 7 mantienen compromisos de un año con penalizaciones proporcionales en caso de incumplimiento.

En el mercado regulado, las comercializadoras de referencia no pueden aplicar permanencia ni penalizaciones debido a la normativa vigente, lo que facilita a los usuarios modificar sus tarifas en cualquier momento.

Origen de la energía

El origen de la electricidad comercializada muestra grandes diferencias entre compañías, especialmente en la proporción de energías renovables frente a fuentes como la nuclear o el gas, según indica Roams. Esta información corresponde al etiquetado eléctrico de la CNMC para 2023, aunque puede haber cambiado en años recientes.

Se observa una tendencia clara hacia una mayor presencia de energía renovable: 20 de las compañías analizadas ofrecen electricidad con un origen 100% renovable. Por otra parte, existen comercializadoras con mezclas energéticas más diversificadas, donde las renovables tienen un menor peso.

Esto implica que, más allá del precio o las condiciones del contrato, el consumidor se encuentra con ofertas distintas en el origen de la energía que adquiere. "El mix energético se ha vuelto un factor cada vez más relevante: aunque el servicio sea igual, no todas las compañías suministran la misma energía", afirmó Salazar.

Avance de la digitalización

La digitalización del sector energético avanza, pero no es uniforme. De las 48 compañías analizadas, 27 cuentan con aplicación móvil además de un área de cliente en la web, lo que representa alrededor del 56% del total. Sin embargo, el 44% restante limita la gestión al entorno web, y un grupo importante mantiene un modelo más básico centrado solo en el área de cliente online.

Salazar destacó que esta situación revela que parte del sector no ha completado su transición digital, lo cual representa una diferencia significativa en el servicio, que no solo afecta la comodidad sino también el acceso a la información y el control por parte del consumidor.

En el mercado regulado, la digitalización está prácticamente generalizada entre las comercializadoras de referencia, la mayoría pertenecientes a grandes grupos con desarrollos digitales avanzados. De las ocho analizadas en este mercado, casi todas cuentan con web y aplicación móvil. Las excepciones se localizan en territorios extrapeninsulares, donde la digitalización es más limitada.

Reclamaciones y experiencia del usuario

El volumen de reclamaciones también muestra disparidades dentro del sector. En electricidad, la media es de 4,8 reclamaciones por cada 100 puntos de suministro. Algunas compañías presentan niveles muy bajos, con menos de una reclamación por cada 100 suministros.

En gas, la diferencia es aún más marcada. La media alcanza 8,6 reclamaciones por cada 100 suministros, aunque varias comercializadoras superan ampliamente este valor.

En el mercado regulado, las reclamaciones son menos dispersas, aunque persisten diferencias. En electricidad, la media es de 1,2 reclamaciones por cada 100 suministros, y en gas aumenta a 1,55 por cada 100.

Respecto a la valoración del usuario, Roams indicó que la experiencia sigue siendo uno de los aspectos más débiles. En Google, la puntuación media de las compañías del mercado libre se sitúa en 3,1 sobre 5, con diferencias considerables entre unas y otras, llegando a una brecha superior a tres puntos y medio.

En el mercado regulado, las valoraciones son más homogéneas pero más bajas, con una media de 2,09 sobre 5. Las calificaciones bajas se asocian a problemas repetidos en atención al cliente, claridad en facturación y gestión de incidencias, factores que, aunque no influyen directamente en el precio, afectan la percepción global del servicio.

El estudio incluye compañías como Eleia Energía, Visalia, Watium, TotalEnergies, Plenitude, A Tu Lado Energía, Gana Energía, Alcanzia, Xenera, Niba, Nexus Energía, Nordy, Naturgy, Podo, Energy VM, Imagina Energía, Masmovil Luz y Gas, Octopus Energy, Yoigo Luz y Gas, Eres Energía, Repsol, Bonpreutesclat Energía, Holaluz, Wekiwi, Agrienergía, Nabalia, Endesa, Lucera, Bassols Energía, Catllum, Feníe Energía, Cye Energía, CHC Energía, Factor Energía, Contigo Energía, Iberdrola, Pepeenergy, Met, U Energía e Integra Energía.