Empleados ganan 8 años de capacidad laboral frente a 1970

Archivo - Un repartidor carga con varias cajas.
Archivo - Un repartidor carga con varias cajas.

Instituto Santalucía ha situado el foco en la jubilación gradual y flexible como vía para compatibilizar, de forma voluntaria, el empleo con la pensión y para aprovechar el talento sénior en un contexto de envejecimiento.

 

Según el informe 'Evolución de la capacidad adicional para trabajar en España' del hoy Instituto Santalucía, los trabajadores en España disponen actualmente de alrededor de ocho años adicionales de capacidad potencial para seguir trabajando si se compara con finales de la década de 1970.

  1. Capacidad adicional para trabajar en España
  2. Empleo y salud en hombres según el informe
  3. Mujeres, empleo en edades avanzadas y comparación por mortalidad
  4. Avanzar hacia una jubilación gradual y flexible
  5. Efectos en bienestar, empresas y sistema de pensiones

Capacidad adicional para trabajar en España

El documento 'Evolución de la capacidad adicional para trabajar en España' sostiene que, pese a la mejora en los indicadores de salud de la población mayor, esa evolución no se ha traducido en una mayor permanencia en el empleo.

Desde el Instituto Santalucía se ha señalado que los datos reflejan que, a igualdad de estado de salud, en la actualidad los trabajadores salen del mercado laboral antes que en etapas anteriores, lo que mantiene la distancia entre capacidad potencial y empleo efectivo.

Empleo y salud en hombres según el informe

En el caso de los hombres, el estudio indica que la tasa de empleo a los 64 años, una edad que durante décadas fue previa a la jubilación, se ha mantenido prácticamente estable desde los años noventa, alrededor del 31%.

En paralelo, la proporción de hombres que declara mala salud a esa edad ha descendido con fuerza, al pasar del 46,8% en 1993 al 36,3% en 2023. El informe resume así que, aun con mejores niveles de salud, la tasa de empleo no ha repuntado.

La misma dinámica aparece con mayor nitidez en edades avanzadas. En 2023, entre los hombres de 57 a 69 años, la mala salud auto percibida se mantiene casi constante, cerca del 35%.

Sin embargo, la tasa de empleo cae de forma marcada en ese tramo, desde el 76,9% hasta apenas el 4,3%. El informe subraya que, con un estado de salud similar, la participación laboral se reduce a medida que aumenta la edad.

Mujeres, empleo en edades avanzadas y comparación por mortalidad

Entre las mujeres, el texto recoge que la incorporación al mercado laboral ha sido muy intensa durante las últimas décadas, pero se identifica un patrón comparable en edades avanzadas.

A partir de los 60 años, y con niveles de salud similares, la tasa de empleo desciende de forma abrupta, incluso más que en los años noventa, lo que apunta a que las mejoras en salud no se están aprovechando plenamente en términos de empleo femenino en esas edades.

Además, el informe incorpora una comparación por mortalidad como aproximación a un nivel de salud equivalente. Para una misma tasa de mortalidad, los trabajadores son ahora más mayores, pero sus tasas de empleo resultan claramente inferiores.

Como ejemplo, a principios de la democracia, un hombre con una mortalidad del 2% tenía algo más de 63 años y una tasa de empleo cercana al 60%, mientras que en la actualidad, con esa misma mortalidad, tiene alrededor de 71 años y una tasa de empleo de apenas el 3%.

Avanzar hacia una jubilación gradual y flexible

Ante este escenario, desde el Instituto Santalucía se plantea avanzar hacia fórmulas de jubilación gradual que permitan compatibilizar, de manera voluntaria, el trabajo remunerado con la percepción parcial de la pensión, mediante una reducción progresiva de la jornada.

Los autores indican que el sistema vigente no se ajusta ni a la mejora en la salud ni a las preferencias de numerosos trabajadores mayores, que podrían mantenerse activos si existieran opciones más flexibles.

En el informe se identifica como factor relevante el diseño actual de la jubilación, descrito como una transición rígida. "El problema no es la falta de capacidad para trabajar, sino las barreras que dificultan hacerlo. Entre ellas, destaca el actual modelo de jubilación, basado en una transición rígida y abrupta desde el empleo a la inactividad", se apunta en el informe.

La propuesta se vincula a la posibilidad de adaptar la salida del mercado laboral a la situación sanitaria y a las circunstancias personales de cada trabajador, manteniendo la compatibilidad entre trabajo y pensión cuando se cumplan las condiciones establecidas.

Efectos en bienestar, empresas y sistema de pensiones

El estudio añade que una jubilación más flexible permitiría evitar los efectos negativos asociados a una retirada brusca sobre el bienestar físico y mental, al facilitar una transición más gradual y ajustada a cada caso.

También se recoge que, para las empresas, estas medidas pueden favorecer la retención del conocimiento y la experiencia, además de impulsar la transmisión intergeneracional del capital humano.

En el plano económico, el informe apunta que este enfoque contribuiría a aliviar la presión sobre el sistema de pensiones en un contexto de rápido envejecimiento poblacional, al facilitar trayectorias laborales más prolongadas cuando exista voluntad y capacidad.

"En una sociedad que vive más y mejor, prolongar de forma flexible y voluntaria la vida laboral puede beneficiar a los trabajadores, a las empresas y al conjunto de la economía", ha subrayado el director del Instituto Santalucía, José Manuel Jiménez.