España crecerá un 2,4% en 2026 y 1,8% en 2027, como líder de la UE

Grullas en Los Pedroches
Grullas en Los Pedroches

Europa afronta en 2026 un avance económico contenido, condicionado por varios factores que siguen actuando como freno. El escenario descrito apunta a un crecimiento limitado en la región, pese a algunos apoyos provenientes del empleo y de ciertos segmentos del sector servicios.

En este contexto, España mantendría un comportamiento relativamente favorable dentro de la Unión Europea, con una expansión del PIB del 2,4% en 2026 y del 1,8% en 2027, de acuerdo con el informe European Economic Outlook elaborado por KPMG para 2026.

El análisis también subraya la relevancia de la política fiscal, la evolución de los precios, la inversión y la energía como variables decisivas para el ritmo de actividad, especialmente en un entorno de confianza del consumidor todavía frágil en algunas grandes economías.

  1. Panorama de crecimiento en Europa y España
  2. Política fiscal en la eurozona
  3. Empleo, salarios y ahorro de los hogares
  4. Industria, defensa y capacidad productiva
  5. Servicios, turismo e inteligencia artificial
  6. Inversión, paro e inflación
  7. Energía, precios y dependencias externas
  8. Materias primas, tierras raras y cadena de suministro

Panorama de crecimiento en Europa y España

El informe de KPMG sitúa a Europa ante un crecimiento modesto en 2026, debido a la continuidad de varios vientos en contra. Esta visión general convive con diferencias entre países, donde algunas economías muestran mayor resiliencia que otras.

Para España, las previsiones recogen un aumento del PIB del 2,4% en 2026 y del 1,8% en 2027, manteniéndose entre los países con mejor desempeño macroeconómico dentro de la Unión Europea.

Política fiscal en la eurozona

En materia fiscal, la perspectiva para la eurozona en 2026 es de una posición prácticamente neutral. El documento atribuye este equilibrio a que los esfuerzos de consolidación en numerosos países compensarían el incremento del gasto público en infraestructura y defensa en Alemania.

Empleo, salarios y ahorro de los hogares

El texto destaca la solidez de los mercados laborales y el avance de los salarios reales como motores del ingreso de los hogares. Sin embargo, la confianza del consumidor se mantiene débil en algunas economías, especialmente en Francia y Alemania.

Esta menor confianza estaría impulsando una mayor inclinación al ahorro, lo que tendería a moderar el crecimiento del gasto de los hogares y, por extensión, el ritmo de la actividad.

Industria, defensa y capacidad productiva

Fernando Cuñado, socio responsable de Mercados de la firma en España, interpreta estas previsiones como una señal de que la zona euro conservará un avance moderado en los próximos ejercicios, con un foco de debilidad situado en el sector manufacturero.

Aunque se observa un leve repunte en meses recientes, el sector continuaría registrando valores negativos en las carteras de pedidos. En este marco, la inversión en defensa podría actuar como palanca de crecimiento, siempre que se amplíen unas capacidades de producción que siguen siendo limitadas.

Servicios, turismo e inteligencia artificial

En contraste con la industria, el sector servicios estaría mostrando un impulso relevante. El buen tono del turismo aparece como uno de los factores que respaldan las previsiones para España y Portugal.

El análisis también menciona el efecto dinamizador de la inteligencia artificial en los servicios profesionales, como elemento que contribuye a sostener el pulso del sector.

Inversión, paro e inflación

La inversión se recuperaría tras la contracción de 2024, con un aumento del 1,9% en 2025 y del 1,2% en 2026, antes de acelerar en 2027. El impulso previsto se vincula a la inversión pública en defensa e infraestructura, junto con el desembolso de fondos de la UE.

En paralelo, el desempleo descendería de forma gradual hasta situarse en el 6,2% en 2026, para mantenerse estable a partir de ese punto.

En precios, se espera que la inflación de la eurozona baje al 1,6% en 2026, por debajo del objetivo del 2% del Banco Central Europeo, y que después repunte ligeramente al 2,2% en 2027. Con la inflación cerca del objetivo, el escenario contempla que los principales bancos centrales europeos mantengan los tipos estables hasta 2026, dando por finalizado el actual ciclo de recortes.

Energía, precios y dependencias externas

En el ámbito energético, el informe señala que, desde 2021, los precios de la electricidad industrial han aumentado en promedio un 58%. La principal causa sería la transición desde el gas ruso por gasoducto hacia importaciones de GNL más costosas.

Aunque la participación de las energías renovables en la generación eléctrica aumentó del 34% en 2019 al 47% en 2024, el gas natural seguiría siendo un proveedor marginal clave, lo que mantendría los precios en niveles elevados.

El documento añade que el avance de la transición renovable exige una inversión sustancial en almacenamiento de energía, interconexión de red y gestión de la demanda. Hasta que estas inversiones se concreten, las industrias intensivas en energía continuarían afrontando presión competitiva, con parte de la producción desplazándose fuera de Europa.

Materias primas, tierras raras y cadena de suministro

Además de la dependencia energética, el análisis remarca la elevada exposición de la eurozona a China en el suministro de materias primas esenciales, incluidas las tierras raras. Para 2030, se prevé que la demanda de tierras raras se quintuplicará por el auge de tecnologías verdes y las necesidades de defensa.

El texto concluye que, pese a avances en capacidad de refinado y reciclaje, Europa seguiría dependiendo de proveedores externos tanto para la obtención de materias primas como para su procesamiento.