El interés creciente por los minerales críticos: España, un "depósito estratégico"

España alberga bajon su suelo materias primas estratégicas
  1. Potencial y desafíos de la minería en España
  2. Proyectos estratégicos y sostenibilidad
  3. Restauración y reciclaje en la minería

Potencial y desafíos de la minería en España

El avance tecnológico mundial ha disparado una competencia global por dominar los minerales esenciales para la fabricación de dispositivos como los teléfonos móviles y los vehículos eléctricos. En medio de esta lucha por acceder a los recursos, la Unión Europea ha fijado su atención en España, una región con gran potencial geológico que podría fortalecer su posición estratégica.

España cuenta con importantes reservas minerales bajo su superficie, que han sido fundamentales para su industria extractiva, la cual genera unos 3.500 millones de euros anuales según cifras del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO). Actualmente, el foco se centra en el Macizo Varisco, ubicado en la parte occidental del país, desde el norte de Galicia hasta el sur de Andalucía. En esta franja se encuentran minerales con propiedades magnéticas y electrónicas excepcionales, aunque en cantidades poco abundantes.

Como explica Joaquín Delgado, profesor de la Universidad de Sevilla en áreas de cristalografía y mineralogía, estos minerales suelen contener elementos químicos específicos, pero sus bajas concentraciones en la superficie terrestre dificultan su exploración y explotación. Esta situación hace que solo existan unos pocos yacimientos comercialmente viables en todo el planeta de los llamados elementos de tierras raras (REE) y minerales críticos.

China domina la producción global de REE, lo que ha despertado el interés de países como Estados Unidos en asegurar fuentes alternativas fuera de ese territorio, según detalla Susana Timón, investigadora del IGME-CSIC. El acceso a estos minerales es, sin duda, un instrumento geopolítico decisivo, como subraya Delgado, destacando que quien controla estos recursos tiene gran poder. En este sentido, la Comisión Europea encuentra un punto débil al depender casi en su totalidad de importaciones: por ejemplo, el 97% del magnesio y el 98% del borato que consume la UE proviene de China y Turquía respectivamente, situación que genera vulnerabilidad ante posibles interrupciones.

Ante esta dependencia, el Tribunal de Cuentas de la UE señaló en 2026 que las medidas adoptadas para corregir esta situación aún no son suficientes. Este contexto coloca a España en una posición de relevancia gracias a sus reservas y capacidades extractivas.

Proyectos estratégicos y sostenibilidad

España destaca hoy como un actor estratégico en la carrera por las materias primas. Posee el 15% de las reservas mundiales de estroncio, ubicadas en una mina a cielo abierto en Granada, siendo el único productor de este mineral en Europa y suministrando el total necesario a nivel regional, según datos de MITECO. Además, se posiciona como el segundo mayor productor europeo de cobre, con varias explotaciones activas.

En la Península Ibérica se han detectado 20 de las 34 materias primas consideradas fundamentales por la UE y 17 de estas se catalogan como estratégicas, incluyendo litio, cobalto, níquel, tungsteno y wolframio. Son elementos vitales para sectores claves como la transición energética ecológica, la defensa y la industria aeroespacial.

Con esta base, el Consejo de Ministros aprobó en marzo de 2026 el Programa Nacional de Exploración Minera (PNEM) para el periodo 2026-2030, dotado con 182 millones de euros. La vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, señaló que España cuenta con abundantes materias primas fundamentales y estratégicas, pero es esencial identificar nuevos recursos y su capacidad de explotación. Este programa apunta a que hacia 2050 minerales e hidrógeno representen hasta el 80% del valor en el comercio internacional de energía y productos relacionados.

Por su parte, la Unión Europea lanzó en 2025 una lista con 47 proyectos para asegurar la extracción y el suministro de materias primas dentro del continente, de los cuales siete se encuentran en España. La meta es que para 2030 la producción cubra al menos el 10% de la extracción, el 40% del procesamiento y el 25% del reciclado demandado en Europa.

Los proyectos destacados en España son El Moto (Ciudad Real), Doade (Orense), Las Navas y P6 Metals (Cáceres), Aguablanca (Badajoz), CirCular (Huelva) y Cobre las Cruces (Sevilla). Actualmente, estas iniciativas están en la fase exploratoria, con el objetivo de acelerar la financiación y agilizar la concesión de permisos sin comprometer su rigurosidad, como aclara Delgado. Además, existen otras áreas de interés potencial, como Salamanca y Sierra Morena.

Uno de los retos más importantes es la sostenibilidad ambiental, ya que la minería genera preocupación entre la sociedad por su impacto ecológico. Muchas comunidades locales han expresado su oposición y reclaman la protección del entorno natural. Se han formado colectivos ciudadanos y surgido organizaciones, como el Observatorio Ibérico de la Minería, que monitorean malas prácticas institucionales y de empresas y alertan sobre los riesgos ambientales y la falta de transparencia en los proyectos.

Restauración y reciclaje en la minería

Para reducir la dependencia de la extracción directa de minas, se impulsan iniciativas enfocadas en el reciclaje de metales presentes en las 21.673 balsas y escombreras que existen en España, tanto activas como abandonadas, según el PNEM. Este tipo de recuperación ofrece una vía para minimizar el impacto ambiental, aunque su viabilidad técnica y económica sigue siendo desafiante. Varias plantas piloto logran separar estos elementos, pero aún falta optimizar los procesos para que sean rentables a escala industrial, indica Timón.

El profesor Delgado lidera un equipo en la Universidad de Sevilla dedicado a la restauración de espacios mineros cerrados. El grupo trabaja en mejorar la calidad del agua y el medioambiente de las cuencas afectadas por drenajes ácidos, con un análisis geoquímico detallado para recuperar metales básicos. Su objetivo es extraer metales críticos y tierras raras a partir de estos residuos, proporcionándoles una segunda vida útil que permita su reutilización industrial.

Actualmente, el proyecto está en fase preliminar y se centra en el área de Río Tinto, en Huelva, donde varias minas están abandonadas. Se planea instalar una planta experimental en Peña del Hierro, la mina histórica de la región, para probar estos procesos.

Este enfoque busca también generar un vínculo positivo con la sociedad, destacando que la minería, a pesar de su mala reputación, es indispensable para el desarrollo. Delgado insiste en que no es posible mantener el nivel de progreso actual sin contar con recursos minerales, que son limitados y no renovables a corto plazo, por lo que su gestión responsable es imprescindible para el futuro.