Portugal supera el 80% en electricidad verde mientras el mar del Norte lidera la eólica europea
Portugal ha iniciado el año 2026 mostrando a Europa cómo avanzar en la transición energética. Durante enero, más del 80% de la electricidad consumida en el país se generó a partir de fuentes renovables, gracias a una combinación destacada de energía hidráulica y eólica que lo sitúa como líder en la Unión Europea. Paralelamente, diez naciones europeas han firmado un acuerdo histórico para transformar el mar del Norte en la mayor planta eólica marina del planeta, con una capacidad prevista de 100 gigavatios. Estos dos acontecimientos anticipan un futuro energético más limpio y seguro para Europa.
Según la asociación portuguesa de energías renovables, que basa sus datos en las cifras ofrecidas por el operador de la red eléctrica REN, en enero el 80,7% de la electricidad generada en la Portugal continental tuvo origen renovable. Esto fue posible gracias a la contribución de la energía hidráulica y eólica, impulsada por los embalses llenos tras un otoño lluvioso y varios episodios de viento atlántico. Esta combinación permitió cubrir la mayoría de la demanda eléctrica, reduciendo al mínimo el uso de gas natural, lo que se traduce en menor contaminación, mayor independencia energética y una estabilidad en los precios para hogares y empresas.
- Datos y mecanismos de energía renovable en Portugal
- Alianza europea para la energía eólica en mar enel Norte
- Impacto climático y económico del avance renovable
- El rol de España en la transición energética europea
Datos y mecanismos de energía renovable en Portugal
Durante 2025, el 68% de la demanda eléctrica total de Portugal ya fue cubierta por energías renovables, estableciendo un récord que evidencia la capacidad del sistema para mantener altos niveles de generación limpia. De esta cifra, el 27% correspondió a la hidráulica, el 25% a la energía eólica y el 11% a la solar fotovoltaica, mientras que la biomasa contribuyó con aproximadamente un 5%. El resto provino de gas natural y de importaciones procedentes de España, que cada vez resultan menos necesarias debido al crecimiento de la producción renovable local.
Una de las claves del éxito portugués radica en esta diversidad equilibrada: la hidráulica funciona como una gran reserva del sistema, almacenando agua en embalses para liberarla cuando la generación solar o eólica disminuye. Esto compensa la variabilidad de las fuentes renovables. La energía eólica aporta principalmente en los meses más fríos y ventosos, mientras que la solar destaca en primavera y verano. Ninguna de estas fuentes podría sostener por sí sola el sistema, pero la combinación de todas asegura estabilidad en la red eléctrica.
Alianza europea para la energía eólica en mar enel Norte
Mientras Portugal destaca como un referente en la península ibérica, en el norte de Europa se impulsa un ambicioso proyecto conjunto. Diez países —entre ellos Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Irlanda y Reino Unido— han suscrito la Declaración de Hamburgo. Este convenio apunta a desarrollar hasta 100 gigavatios de energía eólica offshore en el mar del Norte antes de 2050, suficiente para abastecer alrededor de 140 millones de hogares europeos, superando la población combinada de España, Francia y Portugal.
El proyecto se distingue no solo por su escala, sino también por la innovación técnica que implica. Gran parte de los parques eólicos planeados serán "activos híbridos", es decir, instalaciones situadas en alta mar que estarán conectadas simultáneamente a diferentes países a través de cables submarinos multipropósito. Este diseño permitirá distribuir la energía eólica captada según las demandas específicas de cada territorio en tiempo real, optimizando la utilización del recurso y fomentando la cooperación transnacional.
Impacto climático y económico del avance renovable
Para facilitar la ejecución, los países participantes acordaron cooperar en la planificación de infraestructuras, normativas y financiación. Se prevé movilizar hasta un billón de euros en inversiones privadas y generar decenas de miles de empleos en sectores como la industria eólica marina, la construcción naval, la ingeniería eléctrica y los servicios relacionados. Este proyecto busca no solo disminuir las emisiones contaminantes, sino también reforzar la seguridad energética europea tras la crisis derivada de la reducción de suministros de gas desde Rusia y reducir la dependencia externa de combustibles fósiles.
Desde el punto de vista ambiental, los beneficios son significativos. En Portugal, cada teravatio-hora generado mediante renovables que reemplaza centrales de gas o carbón evita la liberación de cientos de miles de toneladas de dióxido de carbono. Por ejemplo, un parque pionero de eólica flotante frente a las costas atlánticas portuguesas puede ahorrar hasta 33.000 toneladas de CO₂ anualmente. A nivel europeo, la capacidad prevista para el mar del Norte podría suponer la reducción de millones de toneladas de emisiones al año durante varias décadas.
El rol de España en la transición energética europea
Este auge de las energías limpias en Portugal atrae inversiones en nuevas instalaciones solares y eólicas, además de impulsar el desarrollo de proyectos de almacenamiento y redes inteligentes. En el norte de Europa, la industria eólica marina se ha consolidado como un motor económico capaz de crear empleo cualificado en puertos, astilleros y empresas tecnológicas, ofreciendo oportunidades para regiones costeras que han sufrido procesos de desindustrialización.
En cuanto a España, el país es líder en Europa en energía solar y está entre los primeros en capacidad eólica instalada. Sin embargo, aún no alcanza los altos porcentajes de electricidad renovable que Portugal logra en ciertos meses. Los datos portugueses demuestran que acercarse al 80% en generación verde es posible con una combinación adecuada de tecnologías, una planificación eficiente y políticas estables. Para avanzar, España debería reforzar las interconexiones con Portugal y Francia, acelerar la implantación de almacenamiento y potenciar su capacidad de eólica marina flotante, lo que podría situarla cerca del escenario portugués.
Integrar niveles tan elevados de energía variable en la red plantea desafíos, como la necesidad de inversiones en digitalización, sistemas de almacenamiento y flexibilidad del sistema. Es fundamental también minimizar el impacto ambiental de las nuevas infraestructuras, especialmente en entornos marinos, y garantizar la implicación y beneficios para las comunidades locales. A pesar de estas dificultades, el rumbo de Europa apunta con claridad hacia un modelo energético más limpio, seguro y sostenible.
Para aquellos que siguen la evolución con preocupación por el clima, las experiencias de Portugal y el mar del Norte son un recordatorio de que la transformación energética no es solo un objetivo lejano para 2050, sino una realidad tangible. Las turbinas eólicas que giran y los embalses que generan electricidad libre de emisiones demuestran el avance en la red eléctrica, la reducción de emisiones y la creación de empleos relacionados con la economía verde. Estos avances señalan la necesidad y la oportunidad de acelerar la transición energética.