Bruselas insta a reducir la demanda energética

Archivo - El Comisario Europeo de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, durante una entrevista con la European Newsroom (ENR) en Bruselas (Bélgica), el martes 18 de marzo de 2025.

La Comisión Europea ha instado a los Estados miembros a reducir el consumo energético, especialmente de productos derivados del petróleo, ante el impacto prolongado del conflicto en Oriente Próximo sobre los mercados de energía. A pesar de que por el momento no se registran problemas inmediatos en el suministro dentro de la Unión Europea, se prevé que la situación no volverá a la normalidad a corto plazo.

Dan Jorgensen, comisario de Energía, señaló tras la reunión informal de ministros del sector que, incluso si la paz se alcanzara mañana, las consecuencias seguirían presentes debido a los daños y deterioros en la infraestructura energética de la región. Avisó sobre la necesidad de actuar de manera conjunta para evitar respuestas fragmentadas que podrían distorsionar aún más los mercados.

Asimismo, Jorgensen confirmó que próximamente Bruselas presentará un paquete de medidas destinadas a proteger a familias y empresas, sin precisar fechas concretas. Destacó que seguirán monitorizando la situación de cerca, manteniéndose flexibles para implementar nuevas acciones si fuera necesario.

  1. Impacto en los precios energéticos
  2. Medidas para reducir la demanda
  3. Acciones de coordinación y apoyo

Impacto en los precios energéticos

Desde el inicio del conflicto, los precios del gas han aumentado alrededor de un 70% y los del petróleo un 60%, lo que supone un incremento aproximado de 14.000 millones de euros en la factura energética de la UE en solo un mes. Aunque se mantiene una relativa seguridad en el suministro gracias a la diversificación de proveedores y a la menor dependencia del Golfo, persisten tensiones en mercados específicos como el diésel y el combustible para aviación. También se han detectado restricciones crecientes en los mercados globales de gas que afectan a los precios de la electricidad.

Medidas para reducir la demanda

El comisario hizo un llamado a los gobiernos para intensificar los esfuerzos en la reducción del consumo energético, especialmente de derivados del petróleo. Para ello, recomendó inspirarse en el plan de diez puntos de la Agencia Internacional de la Energía, que incluye fomentar el teletrabajo, reducir los límites de velocidad en carretera y promover el transporte público.

Otras estrategias contempladas son la limitación alterna del uso del vehículo privado en ciudades grandes, el uso compartido del coche y prácticas de conducción eficiente para vehículos comerciales y transporte de mercancías. Jorgensen aclaró que no todas estas medidas se aplicarán de forma uniforme en todos los países, sino que cada Estado miembro debe evaluar y seleccionar las opciones que mejor se adapten a su contexto.

Acciones de coordinación y apoyo

Además de estas propuestas, la Comisión Europea destaca que ya existen medidas vigentes. Entre estas se incluye un paquete energético orientado a disminuir los costes para los hogares y recomendaciones fiscales como la reducción de impuestos, especialmente en la electricidad, una medida considerada muy conveniente para la situación actual.

La Comisión también está coordinando el llenado de los almacenamientos de gas y reforzando la seguridad del suministro de petróleo para anticipar posibles tensiones futuras y garantizar la preparación de la UE en los próximos meses. Entre las herramientas que se preparan, se encuentran propuestas para promover contratos por diferencia y acuerdos de compra de energía, con el fin de desacoplar los precios del gas de los de la electricidad y minimizar el impacto en los consumidores.

Finalmente, el paquete también incluirá la simplificación y ampliación de ayudas estatales para apoyar a los hogares vulnerables y a las industrias más afectadas por el aumento de los costos energéticos. Jorgensen recalcó que, aunque la Unión Europea está mejor preparada que en la crisis energética de 2022, el actual contexto es más complejo por afectar a una mayor variedad de productos, lo que pone en evidencia la vulnerabilidad estructural de la región debido a su dependencia de los combustibles fósiles importados.