Cómo las redes sociales cambiaron la popularidad del yogur griego en el mercado
En los primeros meses de 2024, la popularidad repentina del yogur griego en Australia causó un impacto inusual en supermercados como Woolworths, Coles y Aldi. Este fenómeno estuvo directamente vinculado a la viralización en TikTok de una receta de “pastel de queso japonés” que usa este yogur como ingrediente principal.
- Influencers y testimonios en la transformación de los hábitos de compra
- Peligros sanitarios y desinformación en modas virales
- La complejidad de regular las tendencias virales en redes sociales
- Acciones para autoridades y empresas frente al fenómeno
Lo sucedido no solo refleja cómo una simple tendencia en redes sociales puede poner patas arriba la demanda de un producto, sino que también muestra cómo emociones y presiones sociales, impulsadas por la digitalización, influyen de modo decisivo en nuestros hábitos de compra. La Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) ha analizado este fenómeno para entender mejor sus implicaciones.
Emociones y el miedo a perderse las tendencias de consumo
La profesora Nitika Garg, experta en psicología del consumidor de la UNSW Business School, señala que este tipo de comportamientos grupales se basa en emociones como el deseo de estar a la moda, la curiosidad por probar cosas nuevas y el temor a quedarse fuera de lo que todos adoptan de repente.
Estas sensaciones suelen generar compras impulsivas, sin que el consumidor evalúe si realmente le conviene lo que está adquiriendo. Además, la profesora explica que la necesidad de ser parte de un grupo y seguir a figuras influyentes amplifica la fuerza de estas modas digitales, afectando tanto positiva como negativamente la vida cotidiana de las personas.
Influencers y testimonios en la transformación de los hábitos de compra
En su estudio, la Universidad de Nueva Gales del Sur resalta cómo los influencers combinan la imagen aspiracional de las celebridades con la familiaridad de usuarios comunes, lo que genera confianza y reduce las dudas del público. Según Garg, el testimonio personal es efectivo porque muestra vivencias de personas similares al consumidor, facilitando que otros imiten sin cuestionar.
La experta añade que el encanto de los influencers radica en este equilibrio entre cercanía y admiración, que impulsa a muchos a repetir comportamientos o probar productos que estos adoptan. Las empresas explotan esta dinámica, aunque escapa muchas veces del control normativo tradicional.
Peligros sanitarios y desinformación en modas virales
El caso del yogur griego también pone en evidencia los riesgos asociados a modas que no están respaldadas por información fiable. La UNSW advierte que la mayoría de los consumidores no suele disponer del tiempo, el conocimiento ni la motivación para comprobar la veracidad de las recomendaciones en línea, confiando en personas que aparentan ser expertas sin serlo realmente.
Garg destaca que esta falta de validación se agrava cuando los consumidores depositan confianza en figuras sin formación científica, lo que puede derivar en problemas graves cuando las modas involucran cambios en la dieta, hábitos de salud o el uso de productos sin respaldo.
La complejidad de regular las tendencias virales en redes sociales
Desde la Universidad de Nueva Gales del Sur se advierte una diferencia importante entre campañas organizadas por marcas, que deben cumplir normas legales más estrictas, y la influencia espontánea de creadores individuales, donde la regulación resulta mucho más complicada. Los requerimientos para identificar colaboraciones pagadas dependen del país, y el contenido generado de forma natural en internet suele quedar fuera del control institucional.
La profesora Garg señala que el auge de la inteligencia artificial generativa ha facilitado la creación de videos y contenidos prácticamente indistinguibles de los originales, lo que dificulta aún más la supervisión por parte de las autoridades y plataformas. Esta realidad tecnológica hace que la normativa detecte siempre la actividad a destiempo, detrás del rápido desarrollo de nuevas tendencias.
Acciones para autoridades y empresas frente al fenómeno
Según Garg, pedir que el consumidor asuma toda la responsabilidad es poco realista, dado el nivel de análisis y rapidez que exige el entorno digital actual. Por eso, el sistema se queda en desventaja frente a un flujo de información que evoluciona a gran velocidad.
El desafío para fabricantes, minoristas y reguladores consiste en adaptarse a una demanda moldeada por tendencias inmediatas que surgen y se propagan gracias a las redes sociales en cuestión de días. Al mismo tiempo, las plataformas digitales deben desarrollar mecanismos que protejan a sus usuarios sin limitar la creatividad de los creadores individuales.
La Universidad de Nueva Gales del Sur señala que la viralización del yogur griego se ha convertido en un símbolo que muestra cómo una tendencia puede modificar el mercado de forma abrupta. La profesora Garg considera que, probablemente, solo incidentes graves conseguirán que se implemente una respuesta coordinada entre autoridades y plataformas. Por ahora, el reto sigue siendo encontrar soluciones preventivas eficaces.