Cáritas señala la dificultad de mantener vivienda y empleo compatibles con cuidados

Mujer trabajadora.

La desigualdad social entre hogares encabezados por mujeres se presenta con una incidencia alarmante: cuatro de cada diez se encuentran en situación de exclusión, prácticamente el doble que en los hogares liderados por hombres.

Este dato cobra especial relevancia al acercarse el 8M, fecha que recuerda la lucha por la igualdad. Cáritas ha subrayado la dificultad que enfrentan numerosas mujeres para asegurar una vida estable, encontrar un empleo compatible con las responsabilidades de cuidado, y lograr una situación administrativa que les permita superar la pobreza.

En los diferentes programas de Cáritas, las mujeres constituyen el 65% de las personas asistidas. Predominan perfiles de mujeres mayores de 45 años, con educación básica y un creciente número de mujeres migrantes.

  1. Factores de vulnerabilidad en las mujeres
  2. Desigualdad laboral y sus consecuencias
  3. Reivindicaciones para la igualdad laboral

Factores de vulnerabilidad en las mujeres

Leticia Escutia, responsable del programa de Mujer de Cáritas Española, señala que el género sigue siendo uno de los principales condicionantes en la posición social, las oportunidades y la vulnerabilidad. Durante 2025, las personas atendidas se concentraron mayoritariamente en hogares liderados por madres solas con escasos recursos, mujeres migrantes en empleos precarios y sin regularizar, mujeres mayores con pensiones bajas y redes de apoyo limitadas y aquellas que habitan en zonas rurales con menor acceso a servicios esenciales.

Entre los problemas recurrentes se encuentran la dificultad para conseguir o mantener una vivienda estable, obstáculos para hallar un empleo digno y compatible con las labores de cuidado, la pesada carga mental y física que conlleva asumir en solitario estos cuidados y gestionar el presupuesto familiar, además de procesos administrativos lentos que dificultan aún más salir de la pobreza.

Desigualdad laboral y sus consecuencias

A pesar de la reducción general del desempleo, la brecha entre hombres y mujeres persiste. En 2025, el paro femenino fue del 11,24%, superior al 8,76% en los hombres, mientras las mujeres ganaron un 16% menos. A esta situación se suma una alta tasa de empleo a tiempo parcial involuntaria —las mujeres representan el 72% de estos contratos—, la carga desproporcionada de cuidados, la segregación laboral horizontal y vertical, la brecha digital y una elevada presencia en la economía informal, sobre todo en trabajos domésticos, de cuidado o limpieza.

Reivindicaciones para la igualdad laboral

Frente a esta realidad, Cáritas reclama que el acceso al mercado laboral sea en igualdad de condiciones, con trabajos dignos y libres de discriminación de género. Exige la formalización del empleo en sectores precarizados como el doméstico, agrícola y de servicios, y la eliminación de barreras administrativas para mujeres migrantes, garantizando permisos justos de residencia y trabajo. Además, hace un llamado a reconocer socialmente y mejorar las condiciones laborales de trabajos esenciales desarrollados mayoritariamente por mujeres.