Alerta de primeros guardias civiles: "Venía gente desde la oscuridad"
El cabo primero Arturo Carmona y el agente Ángel Ayala han detallado cómo fueron los primeros momentos tras el accidente ferroviario ocurrido el domingo en Adamuz (Córdoba), con un balance de 45 fallecidos. Ambos guardias civiles fueron de los primeros en llegar al lugar y han descrito una escena marcada por la falta de visibilidad y la llegada constante de pasajeros desde distintos puntos de la vía.
Según su relato, el maquinista del Iryo accidentado aún no era consciente del alcance del siniestro. Indicaba que “solo había un tren implicado”, mientras los agentes observaban movimientos y peticiones de apoyo que apuntaban a un escenario más amplio.
- Primeras observaciones en la zona
- Aparición del segundo tren, el Alvia
- Tercer maquinista y aviso al centro de control de Atocha
- Refuerzos y ayuda en las tareas de rescate
Primeras observaciones en la zona
Carmona ha explicado que, tras llegar, se detectó la aproximación de un grupo numeroso por el lado izquierdo, procedente de un área sin iluminación. Esa dirección no encajaba con la ubicación del primer tren localizado, el Iryo, ya que las personas avanzaban desde el lado opuesto.
Al dirigirse hacia ese grupo, uno de los presentes indicó que venían de un segundo tren. Esa información llevó a los agentes a confirmar que el incidente no se limitaba al convoy inicialmente localizado.
Aparición del segundo tren, el Alvia
Tras llegar al Alvia, Carmona y Ayala iniciaron labores de auxilio. Se ha descrito el rescate de pasajeros, incluidos algunos que estaban atrapados entre el vagón y el talud, en un contexto de difícil acceso y visibilidad limitada.
En ese momento, se acercó un hombre con chaleco reflectante, usando la luz del móvil para orientarse. Resultó ser un maquinista de un tercer tren, situado a unos dos kilómetros y no implicado en el choque, que quedó detenido por la interrupción de la circulación.
Tercer maquinista y aviso al centro de control de Atocha
Según se ha relatado, ese maquinista facilitó el teléfono a la Guardia Civil para comunicarse con el centro de control de Atocha. En ese momento, el centro conocía que se había producido un siniestro, pero no tenía confirmado su alcance.
El maquinista regresó después a su tren, al que había dejado con pasajeros, mientras se trasladaba la información disponible. También se solicitó la suspensión del suministro eléctrico, al haber ya numerosos efectivos trabajando sobre las vías y ante el riesgo que ello suponía.
Refuerzos y ayuda en las tareas de rescate
Ayala ha explicado que el grupo que avanzaba desde el segundo tren era muy amplio y se guiaba con linternas de teléfonos móviles. Ha señalado que, al inicio, no todos eran conscientes de la existencia de otro tren, aunque esa posibilidad ya se estaba manejando por las comunicaciones internas y por las peticiones reiteradas de refuerzos.
En paralelo, sanitarios y bomberos valoraban cómo mantener la atención a los pasajeros del Iryo, donde seguía habiendo muchas personas por asistir. Con el paso de los minutos se incorporó también personal civil, que colaboró en las labores de rescate junto a los servicios de emergencia.