La Audiencia Nacional absuelve a Jordi Pujol por demencia en caso Andorra

Jordi Pujol

Pujol, de 95 años, se encuentra aquejado de un deterioro cognitivo que en noviembre acreditaron los médicos forenses

La Audiencia Nacional ha decidido eximir al expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol, de su obligación de acudir a la causa judicial que investiga a su familia por supuesto enriquecimiento ilícito y por la fortuna oculta en Andorra. Esta decisión se ha basado en un informe médico forense que concluye que Pujol no está en condiciones cognitivas y físicas para enfrentarse al juicio.

  1. La salud de Pujol y su papel en el juicio
  2. Reacciones y polémicas por la decisión del tribunal
  3. Deterioro cognitivo y antecedentes médicos

El tribunal considera que la “imposibilidad del acusado de permanecer con plenitud de conocimiento, capacidades en este juicio” justifica su salida del proceso, dejándolo fuera del procedimiento sin responsabilidad penal. El magistrado Ricardo De Prada, presidente de la sala, ha explicado que esta resolución responde a las evidencias médicas y a la necesidad de un contacto directo para valorar la situación.

La salud de Pujol y su papel en el juicio

A sus 95 años, Pujol se presentó poco después de las 9:00 de la mañana a la Audiencia Nacional para someterse al examen forense que determinará si puede o no declarar en el juicio. Hasta ahora, ha seguido el proceso judicial de forma telemática desde su domicilio, evitando la exposición pública. Su llegada pasó prácticamente desapercibida entre la expectación de los medios.

Mientras tanto, sus hijos Jordi y Oriol, también imputados, llegaron por separado. Jordi comentó que esperaba que a su padre “le van a obligar a declarar”, aunque duda que esté en condiciones. Sobre un alias relacionado con transferencias desde Andorra, negó su existencia. Oriol prefirió no responder a preguntas sobre la salud o la declaración de su padre.

Reacciones y polémicas por la decisión del tribunal

Esta decisión del tribunal de requerir la presencia física de Pujol ha generado críticas destacadas por parte de partidos independentistas como Junts y ERC, que calificaron la medida de “escarnio”. Incluso el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, intervino para solicitar “sentido común” en la Audiencia Nacional respecto al trato del expresidente.

De Prada defendió su postura explicando que el propósito es verificar personalmente si Jordi Pujol está capacitado para ser juzgado, sin buscar “estigmatizar” ni caer en prejuicios edadistas. La defensa del expresidente ya había presentado tres informes médicos para demostrar que su salud no es la adecuada para afrontar un juicio.

Deterioro cognitivo y antecedentes médicos

El declive mental de Jordi Pujol ha sido confirmado por los médicos forenses, quienes señalan que su estado está agravado por dos ictus sufridos en el pasado. Este diagnóstico es clave para determinar si puede defenderse en un proceso judicial tan complejo y largo como este.

En noviembre pasado, tras una neumonía, la defensa pidió que se le eximiera de declarar por razones de salud. A pesar de ello, el tribunal optó por continuar con el juicio y permitió que Pujol participara mediante videoconferencia, conscientes de que resolverían si estaba capacitado al comenzar el interrogatorio de los acusados, que precisamente arranca este lunes.

Jordi Pujol presidió la Generalitat de Cataluña durante más de dos décadas, desde 1980 a 2003. Ahora se enfrenta a la acusación de formar parte de una asociación ilícita junto a su familia, presuntamente implicados en la recepción de comisiones ilegales de empresarios relacionados con CDC, a cambio de contratos públicos.