Muere Rawa, madre de la única cría de tapir malayo nacida en España

Rawa, hembra de tapir malayo de Bioparc Fuengirola, junto a su cría Tari, nacida el pasado año dentro del programa europeo de conservación de la especie.
  1. Seguimiento y diagnóstico de Rawa
  2. Tratamientos y cuidados adaptados
  3. Importancia del seguimiento para la investigación
  4. Legado de Rawa y compromiso con la conservación

Seguimiento y diagnóstico de Rawa

El equipo de Bioparc Fuengirola mantuvo durante varios meses un intenso control veterinario para velar por el bienestar de Rawa, la hembra de tapir malayo, tras confirmarse que sufría una enfermedad renal. Este seguimiento también aportó nuevos conocimientos científicos sobre esta especie en situación de riesgo.

Bioparc Fuengirola anuncia con pesar la muerte de Rawa, el ejemplar femenino de tapir malayo (Tapirus indicus) que protagonizó la formación y reproducción de la única familia de este tipo en España. Su descendencia, Tari, nacida el año pasado, representa una importante esperanza para la preservación de esta especie amenazada.

La noticia de su fallecimiento supone un momento especialmente delicado para los profesionales que la cuidaron durante años y que en las últimas etapas aumentaron sus esfuerzos para asegurar su comodidad ante el avance de una enfermedad renal crónica.

Hace ya varios meses, el equipo veterinario detectó un deterioro paulatino en el peso de Rawa. A partir de esta señal, se puso en marcha un riguroso protocolo que incluyó múltiples pruebas y análisis diagnósticos. Los estudios confirmaron la presencia de insuficiencia renal, una dolencia complicada y con un curso difícil de modificar en tapires malayos, donde generalmente la patología termina con un desenlace fatal. “Durante años, los chequeos regulares en Rawa indicaron un estado óptimo de salud. Este tipo de enfermedades puede surgir abruptamente y en ocasiones avanzar con rapidez pese a la supervisión constante”, explican desde el equipo técnico.

Tratamientos y cuidados adaptados

Desde el inicio, la prioridad fue clara: mantener el mayor nivel de bienestar posible para Rawa durante el tiempo que la enfermedad lo permitiera. Para ello, se intensificó el seguimiento clínico y se fortaleció el trabajo conjunto entre veterinarios y cuidadores. Se mejoraron los cuidados diarios, se ajustó la dieta y se adaptaron los tratamientos para estabilizar su condición el máximo tiempo viable.

Una de las claves para este control fue el entrenamiento especializado que durante años se desarrolló con los tapires malayos, el cual permitió monitorear de cerca al animal sin necesidad de someterlo a anestesia o generar estrés. Gracias a esta preparación, se realizaron ecografías, radiografías, análisis periódicos y mediciones de presión arterial de forma rutinaria y segura, teniendo en cuenta la gran sensibilidad y tamaño de esta especie.

Además, se revisaron cuidadosamente los factores ambientales y la calidad de las condiciones en las que vivía el animal, descartando cualquier influencia externa que pudiera afectar el progreso de la enfermedad renal.

Importancia del seguimiento para la investigación

Los expertos señalan que una gran parte de las defunciones en tapires malayos está relacionada con trastornos renales, lo cual indica una posible predisposición genética o particularidades médicas propias del grupo. Esta información es esencial para mejorar los métodos de cuidado y los protocolos veterinarios para esta especie, cuyo estudio todavía es limitado.

Este proceso se llevó a cabo en coordinación con el Programa Europeo de Especies en Peligro (EEP), bajo la supervisión de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA), aportando al acervo científico sobre el tapir malayo. La experiencia y especialización de Bioparc Fuengirola en la gestión y reproducción de esta especie lo ubican como uno de los referentes en Europa. El nacimiento de Tari en el año anterior, descendiente de Rawa y Mekong, supuso un avance significativo que refuerza las esperanzas para la conservación del tapir malayo.

Legado de Rawa y compromiso con la conservación

La muerte de Rawa representa una pérdida considerable dentro del ámbito conservacionista. No obstante, los datos y aprendizajes derivados del seguimiento realizado durante meses serán determinantes para optimizar los cuidados de esta especie en el futuro.

“Desde el diagnóstico, nuestra prioridad fue asegurar la mejor calidad de vida posible para Rawa. El seguimiento que hemos realizado también permitirá avanzar protocolos de cuidado para una especie aún poco estudiada. Reforzamos el cuidado y la conservación del tapir malayo”, subrayan responsables del equipo.

El tapir malayo está catalogado como especie en peligro debido principalmente a la acelerada destrucción de su hábitat natural en el sudeste de Asia. La deforestación y la segmentación de sus ecosistemas reducen de forma significativa las poblaciones salvajes, lo que hace indispensable la colaboración entre instituciones para su protección.

Desde Bioparc Fuengirola se destaca la dedicación y sensibilidad del personal veterinario y de cuidado, cuyo compromiso diario posibilita no solo garantizar el máximo bienestar a cada ejemplar, sino también generar conocimiento crucial para la supervivencia de las especies más amenazadas a nivel mundial.

Rawa deja una huella que trasciende su historia individual, al contribuir decisivamente al avance en el manejo de su especie y fortalecer el compromiso mundial con su conservación.