Pedro Sánchez: "El planeta evoluciona, sin embargo, los valores y fundamentos de Europa deben mantenerse intactos"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, antes de recibir al primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, en el complejo de la Moncloa, a 10 de marzo de 2026, en Madrid (España).

Europa debe mantenerse firme en sus valores fundamentales y no ceder ante la inestabilidad global. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió a las declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, después del aumento de tensiones bélicas en Oriente Próximo, destacando que el "mundo sin reglas" es algo del pasado. Según el jefe del Ejecutivo, este desorden global llevó a Europa a enfrentar dos guerras mundiales.

La última comunicación directa que mantuvo Sánchez fue con el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, cuyo planteamiento sobre un orden internacional basado en reglas coincide más con su visión, en contraste con la posición de Von der Leyen. Costa también ha defendido una Unión Europea comprometida con el multilateralismo y la cooperación internacional, alejándose del unilateralismo.

En este contexto, Sánchez reivindica la necesidad de reformar el sistema global con un multilateralismo renovado, lo que incluye la eliminación del derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Esta reforma es vital para contrarrestar la inestabilidad generada por Estados Unidos y Rusia, dos miembros permanentes que, según Sánchez, están contribuyendo al desequilibrio mundial.

  1. Valores europeos y multilateralismo renovado
  2. Posición del Gobierno y críticas a la oposición
  3. Presupuestos y legislación en curso
  4. Respuesta política y oleada de orgullo español

Valores europeos y multilateralismo renovado

Pedro Sánchez reafirma la importancia de que Europa mantenga sus principios ante la crisis actual, rechazando un mundo donde las reglas se ignoren. La experiencia de la historia europea, marcada por dos conflictos mundiales resultado del desorden internacional, demuestra la urgencia de fortalecer un sistema con bases claras y justas.

El presidente también impulsa la integración de nuevos miembros relevantes en la arena internacional, como India, países africanos, China y Brasil para enriquecer y equilibrar el Consejo de Seguridad de la ONU. La influencia de Europa debe canalizarse a través de un poder blando que fomente el diálogo, la pedagogía y el compromiso con retos globales.

Posición del Gobierno y críticas a la oposición

Sánchez arremete contra el Partido Popular y Vox por su postura negativa constante, incluso rechazando el pleno apoyo al "no a la guerra" declarado en marzo pasado. Esta resistencia no se debe a motivos electoralistas, ya que España no está implicada en provocar el conflicto actual.

La coherencia en la política exterior del Gobierno se sostiene en conflictos anteriores, como los episodios en Gaza y Ucrania. Sin embargo, el Ejecutivo denuncia la doble moral de la oposición que apoya ciertas guerras mientras niega la solidaridad con aliados europeos como Chipre, destacando el llamado a superar este noísmo obstinado.

Presupuestos y legislación en curso

A pesar de la falta de una mayoría estable en el Congreso, Sánchez insiste en que con los presupuestos prorrogados se pueden cubrir todas las contingencias derivadas del conflicto en Irán. No obstante, continúa trabajando en la elaboración y aprobación de nuevas cuentas públicas con medidas concretas para hacer frente a la situación.

Los planes del Ejecutivo contemplan un enfoque dual que combina un pilar coyuntural para respuestas inmediatas y un pilar estructural que incluye reducción de la dependencia de combustibles fósiles. Además, la culminación del proceso de normalización política en Cataluña es una prioridad de esta legislatura, junto con la gestión efectiva de los fondos europeos y la respuesta a la creciente ola reaccionaria en España y Europa.

Respuesta política y oleada de orgullo español

Sánchez observa un sentimiento de orgullo nacional fortalecido tanto dentro como fuera de España, generado tras el rechazo del Gobierno a participar en la guerra luego de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán. Este fenómeno de orgullo se ha extendido internacionalmente, evidenciando el impacto global de la posición española.

La defensa de la paz y la estabilidad se convierte en una obligación para hacer frente a las tendencias reaccionarias que afectan no solo a España sino a Europa y el mundo entero. En paralelo, el presidente descarta adelantar elecciones, argumentando que un proceso electoral generaría incertidumbre en un momento crítico, y reafirma que España debe representar un símbolo de estabilidad y confianza a nivel internacional.