Desmantelan en Barcelona una red dedicada a fraudes sentimentales y simulación de inversiones inmobiliarias
En Barcelona, la Guardia Civil ha desmantelado una red delictiva centrada en estafas sentimentales y la captación fraudulenta de fondos que supuestamente serían destinados a inversiones inmobiliarias que nunca se efectuaron. Esta acción policial forma parte de la operación 'Varkov', que culminó con la detención de tres individuos vinculados a estos delitos.
Según información oficial difundida este sábado, estas personas habrían gestionado aproximadamente 760.000 euros a través de más de 500 movimientos bancarios, ocasionando un daño económico estimado en hasta 500.000 euros. La investigación apunta a que este grupo usaba múltiples operaciones financieras para gestionar el dinero obtenido.
Detalle de la operación
En el marco de esta intervención, se llevaron a cabo tres registros en Barcelona: dos en domicilios particulares y uno en una oficina relacionada con la empresa implicada. Durante estos allanamientos se incautaron dos vehículos, varios dispositivos electrónicos, documentos societarios, contratos simulados y diversa documentación vinculada a las actividades irregulares.
Además, las autoridades procedieron a embargar 33 cuentas bancarias y seis propiedades inmobiliarias para asegurar los bienes relacionados con la causa. Esta medida busca garantizar la recuperación de los fondos estafados y preservar pruebas para la investigación en curso.
Estructura de la organización
La pesquisa comenzó tras la denuncia presentada por una mujer, quien relató haber sido presionada para invertir en un proyecto inmobiliario de alta rentabilidad por un hombre con el que mantenía una relación sentimental. Las indagaciones revelaron que esta relación era simulada, utilizada como medio para obtener importantes sumas de dinero.
La Guardia Civil identificó, además del principal sospechoso, a dos colaboradores: uno vinculado a través de una relación empresarial que facilitaba el movimiento de fondos investigado, y otro que actuaba como testaferro para dificultar la identificación real de los responsables. Los agentes detectaron un patrón de flujo monetario que no correspondía con la actividad declarada, empleando varias sociedades para dar apariencia de legalidad.
La investigación sigue abierta con el propósito de esclarecer el alcance económico total de esta estafa y determinar responsabilidades adicionales.