Detenido matrimonio en Madrid por obligar a mujeres a prostituirse durante 11 años

Imagen de archivo de un agente de Policía Nacional junto a un coche patrulla
Imagen de archivo de un agente de Policía Nacional junto a un coche patrulla
  1. Detienen a una organización que explotaba mujeres en Madrid
  2. Funcionamiento del sistema de explotación y multas
  3. Contratos falsos y deudas económicas

Detienen a una organización que explotaba mujeres en Madrid

La Policía Nacional ha desarticulado una red criminal tras la detención de un matrimonio que, durante once años, gestionaba un chalet en pleno centro de Madrid. En ese lugar se forzaba a aproximadamente quince mujeres extranjeras a ejercer la prostitución bajo estrictas normas, incluyendo la obligación de tener relaciones sexuales con menores de alrededor de 16 años.

La investigación, denominada 'Operación Socavón', comenzó a finales del año pasado cuando dos de las víctimas denunciaron la situación de explotación sexual a la que estaban sometidas, informó la Policía Nacional.

El chalet, ubicado en una zona residencial discreta del distrito de Ciudad Lineal, contaba con un sótano con dos habitaciones y escasas camas en literas para las 15 mujeres. Junto al matrimonio que alquilaba el inmueble sin residir en él, fueron arrestadas otras cuatro personas relacionadas con la red.

Este inmueble operaba las 24 horas durante la última década. En apenas cuatro días de seguimiento, se detectaron más de 600 movimientos vinculados a la actividad ilícita, que generaba beneficios diarios que podían alcanzar los 6.000 euros, lo que representaba casi dos millones anuales.

Funcionamiento del sistema de explotación y multas

Las mujeres bajo esta red estaban obligadas a prestar servicios sexuales sin descanso. El sótano contaba con un sistema de alarma sonora y luminosa que les avisaba para detener lo que hacía y subir a la primera planta a atender a los clientes, algunos de los cuales eran menores de edad.

En las escaleras hacia el sótano y dentro de este espacio se colocaron carteles con reglas que las mujeres debían cumplir, como la prohibición de sentarse en el sofá sin ropa interior.

El sistema incluía una serie de normas para su comportamiento y en la oferta de servicios, cuyo incumplimiento implicaba multas económicas de entre 20 y 30 euros. Las víctimas también eran forzadas a la venta de drogas, lo que generó en muchos casos adicción y aumentó sus deudas con los dirigentes de la red.

Contratos falsos y deudas económicas

Los responsables utilizaban una página web para publicar imágenes y servicios de las mujeres, además de facilitar un contacto para concertar entrevistas personales. Las víctimas firmaron contratos cuyos términos desconocían.

Para captar a las mujeres extranjeras, la organización contactaba con ellas en sus países de origen prometiendo un acceso al país. Esto las colocaba en una situación de vulnerabilidad, donde quedaban endeudadas con los líderes de la red económica y criminal.