Las alianzas de Irán en Oriente Medio, debilitadas por años de guerras

El ataque encabezado por Estados Unidos e Israel contra Irán ha colocado a la región al borde de un conflicto abierto, al cual ya se ha sumado Hizbulá. Desde el Líbano, han lanzado misiles dirigidos al norte de Israel, provocando respuestas inmediatas. La gran interrogante actual es si otros aliados de Irán decidirán integrarse al enfrentamiento, lo que complicaría aún más la situación.

Inicialmente, Irán replicó con ataques dirigidos a Israel y a naciones aliadas de Washington con presencia militar estadounidense: Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Arabia Saudí, Jordania e Irak. Se calcula que cerca de 40.000 soldados estadounidenses están desplegados en la zona. Surgé la duda acerca de la potencia militar que posee Irán y el peso real de sus aliados en este conflicto.

  1. Potencial militar terrestre iraní
  2. Hizbulá ya activo en el conflicto
  3. Siria y su cambio de postura hacia EE.UU.
  4. La posición cautelosa de los hutíes en Yemen
  5. Milicias chiítas en Irak y la situación de Hamás
  6. La verdad: la primera víctima en el conflicto

Potencial militar terrestre iraní

Las Fuerzas Armadas de Irán han ido mejorando su preparación a través de sucesivas guerras. Según el teniente general retirado del Ejército del Aire y del Espacio Juan Antonio del Castillo Masete, Irán está compuesto por los Guardianes de la Revolución y el ejército convencional, pero carecen de aviación propia. “El dominio aéreo está prácticamente en manos de Estados Unidos e Israel”, señala.

En cuanto al armamento, Irán produce misiles tierra-tierra y recibe sistemas tierra-aire de Rusia. “Los S300 fueron uno de los objetivos principales de Israel y muchos fueron eliminados en la guerra de los 12 días en junio del año pasado”, añade el militar. Esto ha limitado la capacidad iraní para defenderse desde el aire.

Su fortaleza se sitúa en tierra. “Cuentan con un arsenal considerable de misiles tierra-tierra, que es posiblemente el principal recurso cuando disminuyan las oleadas persistentes de ataques, momento que podría marcar su mayor debilidad estratégica”, explica.

Además de su arsenal, Irán controla el estrecho de Ormuz, zona que evita el tránsito naviero y petrolero por el riesgo que supone. Por allí pasa habitualmente un 20% del petróleo mundial, lo que añade un elemento clave a su poderío regional.

Hizbulá ya activo en el conflicto

La milicia Hizbulá forma parte del denominado ‘Eje de la Resistencia’, dirigido por Irán, y destaca por ser la mejor armada históricamente. El régimen iraní la ha apoyado financieramente y mediante formación. Sin embargo, su implicación en la guerra de Gaza y los golpes israelíes contra su liderazgo la han debilitado.

En septiembre de 2024 fue asesinado su líder, Hassan Nasrallah, y el sofisticado ataque basado en beepers y walkie talkies dejó al descubierto vulnerabilidades internas. La subdirectora del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), Rosa Meneses, señala que esos hechos evidenciaron la infiltración israelí en la organización.

En noviembre pasado, fue asesinado el comandante Haitham Ali Tabatabai, jefe del Estado Mayor de Hizbulá, y recientemente, el ejército israelí confirmó la muerte del jefe de inteligencia en un ataque realizado el domingo. Pese a estas pérdidas, la milicia mantiene cierta capacidad operativa. Meneses estima entre 30.000 y 50.000 combatientes, aunque destaca que las cifras reales son inciertas. La fuerza élite Radwan conserva aproximadamente 3.000 hombres.

Respecto a su arsenal, se calcula que disponen de unos 25.000 cohetes de alcance medio y corto, alcanzando el sur de Israel, y unos pocos cientos de misiles de precisión. No obstante, todo esto debe considerarse con cautela, según los informes de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL), que no ha observado una reconstrucción significativa del armamento desde la última revisión.

En el plano político, se plantea la posibilidad de que el Líbano quede involucrado en el conflicto. El país salió hace un año de un bloqueo político de más de dos años con la elección de Joseph Aoun como presidente y la formación de un nuevo gobierno liderado por el primer ministro Nawaf Salam. “Por primera vez en mucho tiempo, aparecieron figuras opuestas a la coalición que apoyaba a Hizbulá y aliados. Se abría la posibilidad de mantener al Líbano al margen de las guerras que se libran en su territorio”, comenta Meneses, subrayando que esta oportunidad está ahora comprometida.

Siria y su cambio de postura hacia EE.UU.

La caída de Bashar al Assad en diciembre de 2024 y la llegada de Ahmed al Shara al poder representan para Irán la pérdida de un aliado estratégico en la región. El nuevo presidente sirio busca consolidar reconocimiento internacional y posicionarse como un socio estable que defienda los intereses de Estados Unidos en Oriente Medio.

Sin embargo, Israel mantiene su desconfianza hacia Siria y ha intensificado bombardeos sobre su territorio. Según Leila Hamad, investigadora del CEARC, “Israel pretende degradar la capacidad militar siria”. Controla los montes de Hermón, zona estratégica para vigilar el paso entre Siria y Líbano y evitar el tránsito de armas.

Israel también busca desestabilizar Siria para fortalecer su posición regional. A pesar de los ataques, Siria no ha respondido militarmente y ha evitado entrar en el conflicto abierto, tras más de 14 años de guerra que han dejado sus fuerzas muy afectadas. Su dependencia de Irán y Rusia era hasta ahora significativa.

La posición cautelosa de los hutíes en Yemen

Con Siria fuera del grupo de aliados fieles, Irán apoya a los hutíes en Yemen, quienes controlan el noroeste y la capital, Saná, desde el golpe de Estado de 2014.

La relación entre Irán y los hutíes se ha estrechado especialmente desde 2015, cuando Arabia Saudí entró en la guerra civil y selló su alianza con Irán. Leila Hamad explica que “Irán ha suministrado armas, especialmente munición balística, que los hutíes ensamblan con componentes que reciben”.

Hasta ahora, el líder hutí Abdul-Malik al-Houthi ha realizado dos discursos sin referirse a una posible intervención directa en la guerra. Ha llamado a la movilización popular y reiterado su apoyo a Irán, vinculando este respaldo a un deber religioso y moral para enfrentar “la ofensiva imperialista de Estados Unidos e Israel”.

La operación Rough Rider de hace un año dañó las capacidades hutíes, aunque el alcance exacto es incierto. Se sabe que han establecido un tráfico ilegal de armas en el Mar Rojo, manteniendo conexiones con Somalia y el grupo Al-Shabaab. Su capacidad para ensamblar armas a partir de componentes diversos dificulta conocer la extensión real de su arsenal.

Milicias chiítas en Irak y la situación de Hamás

Hamás, otra agrupación que ha recibido apoyo y formación por parte de Irán, se encuentra debilitada tras la ofensiva israelí contra Gaza, en la que murieron numerosos líderes, incluido su jefe Ismail Haniya. A pesar de expresar respaldo a Irán, su capacidad operativa es limitada.

En Irak, Irán financia y equipa varias milicias chiítas conocidas como las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), vinculadas al ejército iraquí. Estas milicias podrían lanzar ataques contra bases estadounidenses en territorio iraquí.

La verdad: la primera víctima en el conflicto

De acuerdo con Juan Antonio del Castillo Masete, “toda la información debe tomarse con precaución”. Considera improbable que Irán haya derribado un avión estadounidense, como se afirmó recientemente, debido a su limitada capacidad tierra-aire. Tampoco confía en los vídeos difundidos, que le parecen falsos. Recuerda que "en una guerra la primera víctima es la verdad", citando al filósofo griego Esquilo.

Poco después, las fuerzas estadounidenses atribuyeron la pérdida de tres cazas F-15 a fuego amigo, dejando en evidencia que muchos aspectos del conflicto no son lo que aparentan.