Cuba permite inversiones del exilio en su sector privado ante presión de EE.UU.

El régimen muestra disposición para una "relación comercial fluida" con empresas estadounidenses, mientras Trump advierte que habrá un "acuerdo" con La Habana o tomará medidas

Cuba ha anunciado una nueva política que permitirá a sus ciudadanos residentes en el extranjero, incluyendo a quienes han vivido en el exilio durante décadas sin regresar a la isla, invertir en el sector privado cubano. Esta medida surge en un contexto de acercamientos entre La Habana y la Administración de Donald Trump, con quien mantiene conversaciones, mientras el Gobierno estadounidense ha intensificado las sanciones aplicadas a la isla, especialmente un embargo energético diseñado para presionar al régimen hacia un posible "acuerdo" con términos aún desconocidos.

En una entrevista transmitida este lunes por el canal NBC, Óscar Pérez-Oliva, viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba, expresó que la isla está abierta a establecer una "relación comercial fluida con las empresas estadounidenses", así como con "los cubanos que residan en Estados Unidos y sus descendientes". Aunque no se conocen detalles sobre las negociaciones, Trump ha manifestado abiertamente su intención de impulsar la apertura económica cubana a la inversión extranjera, promoviendo un papel activo del exilio cubano, especialmente de la comunidad que vive en Florida.

Además, Pérez-Oliva destacó que la apertura “va más allá del ámbito comercial” y abarca inversiones significativas, no solo pequeñas, con especial énfasis en el sector de infraestructura. Este ministro, que pertenece a la familia Castro como sobrino-nieto del expresidente Raúl Castro, confirmó que el bloqueo impuesto por Estados Unidos desde los años 60, y recientemente recrudecido, afecta gravemente el desarrollo económico cubano. "El bloqueo nos priva del acceso a la financiación, la tecnología, los mercados y, en los últimos años, se ha dirigido específicamente a privar a nuestro país del acceso al combustible", explicó.

  1. Relaciones comerciales y inversores en el exilio
  2. Presión de EE.UU. y el embargo energético
  3. Dificultades actuales por la crisis del combustible
  4. Impacto social y protestas en la isla

Relaciones comerciales y inversores en el exilio

Ricardo Torres, economista cubano, destacó en declaraciones a RTVE Noticias que es imprescindible mantener prudencia ante la falta de información oficial sobre el plan que promueve la inversión de cubanos residentes fuera del país, señalando que, incluso antes de los últimos aumentos en las tensiones con Estados Unidos, el gobierno cubano había comenzado a implementar cambios orientados a atraer inversión extranjera.

En cuanto a los cubanos emigrados, Torres subrayó que "la inmensa mayoría de los más poderosos viven en Estados Unidos". Reconoció que el tema de los cubanoamericanos ha sido un “tema tabú” dentro de la isla, ya que durante mucho tiempo esta comunidad fue “despreciada en Cuba, considerada traidora”. El economista planteó dudas sobre la viabilidad del plan en la actual situación de crisis económica, advirtiendo que sin solucionar el problema energético, poca gente podría estar dispuesta a invertir, especialmente en grandes sumas.

Presión de EE.UU. y el embargo energético

Las relaciones entre La Habana y Washington, tensas desde hace más de 60 años debido al embargo estadounidense, se deterioraron aún más tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el pasado 3 de enero. Este suceso marcó un cambio en la influencia estadounidense en Venezuela y provocó la disminución de los envíos regulares de petróleo venezolano a Cuba, lo que ha contribuido a agravar la crisis económica, caracterizada por la escasez de alimentos, medicinas y combustible.

Donald Trump ha calificado repetidamente a Cuba como una "nación fallida" cercana a su caída y ha instado al régimen a alcanzar "un acuerdo —sin especificar detalles— antes de que sea demasiado tarde". Hasta hace pocos días, el gobierno cubano negaba oficialmente las conversaciones con Washington, aunque finalmente Miguel Díaz-Canel confirmó el inicio de estas negociaciones para resolver las "diferencias bilaterales" y aliviar el bloqueo petrolero que está causando un "impacto inconmensurable".

Dificultades actuales por la crisis del combustible

El presidente cubano lamentó la ausencia de barcos de suministro de combustible en los últimos tres meses, y durante una rueda de prensa detalló que la breve producción energética del país depende exclusivamente del crudo nacional, el "gas acompañante" y diversas fuentes termoeléctricas, hidroeléctricas y fotovoltaicas. También mostró la intención de identificar problemas y buscar soluciones en diálogo con Estados Unidos, además de explorar posibles áreas de cooperación para garantizar la estabilidad y la seguridad mutua.

En febrero, el Miami Herald informó sobre una reunión secreta durante la cumbre de la Comunidad del Caribe en San Cristóbal y Nieves. En ese encuentro se discutió la posibilidad de un "alivio progresivo" de las sanciones estadounidenses a cambio de cambios mensuales por parte del liderazgo cubano. Un diplomático afirmó que las conversaciones avanzaban rápidamente y que se estaba cerca de un acuerdo, con el fin de evitar la prolongación del régimen.

Impacto social y protestas en la isla

La crisis está incrementando la tensión social. Recientemente, una protesta antigubernamental en la ciudad de Morón terminó con actos de vandalismo contra una oficina del Partido Comunista, el único partido legal en Cuba. La manifestación, que comenzó de manera pacífica, provocó la detención de cinco personas según informó el medio estatal Invasor.

Asimismo, un grupo de estudiantes realizó una sentada pacífica en la Universidad de La Habana para expresar su malestar ante la crisis y la ineficacia en la gestión de sus reclamos. Las protestas por los cortes de electricidad son recurrentes desde años atrás, y la respuesta del régimen en ocasiones anteriores ha sido la represión, como ocurrió en 2021 durante las mayores manifestaciones desde la crisis de los balseros en 1994.

En medio de esta coyuntura, a finales de febrero se intensificaron las tensiones tras un tiroteo en aguas cubanas contra una embarcación procedente de Estados Unidos que iba tripulada por cubanos residentes allí. El Gobierno cubano afirmó que el incidente fue un intento de “infiltración con fines terroristas”. Estados Unidos advirtió que responderá una vez disponga de toda la información. Por su parte, la administración cubana espera la colaboración del FBI en la investigación, y Díaz-Canel enfatizó que fue un incidente de agresión con personas "fuertemente armadas" y negó que vinieran "a buscar familias".