Trump pide 200.000 millones para munición ante riesgo de escasez de misiles

Estados Unidos y Europa enfrentan escasez de misiles debido a la demanda generada por los conflictos en Ucrania e Irán

Donald Trump afirmó que "matar a los tipos malos cuesta dinero", señalando la necesidad de un incremento de 200.000 millones de dólares para financiar la prolongada guerra contra Irán. Los militares del Pentágono estadounidense solicitan estos fondos adicionales debido a que el conflicto se extiende más de lo previsto por la Casa Blanca, y Estados Unidos comienza a quedarse sin munición.

En las primeras semanas del enfrentamiento, no parecía existir escasez. El 2 de marzo, tras el inicio de la guerra, Trump declaró que "tenemos un suministro prácticamente ilimitado de estas armas. Las guerras se pueden librar 'para siempre'". Poco después, Pete Hegseth, secretario de Defensa, aseguró: "No tenemos escasez de municiones. Nuestras reservas de defensas y armamento ofensivo permiten sostener esta campaña todo el tiempo que sea necesario".

Estados Unidos e Israel han empleado una amplia variedad de armamento sofisticado para atacar Irán desde aire y mar. Washington ha usado principalmente armas de largo alcance para golpear el centro y sur iraní, mientras que Israel ha enfocado sus ataques en el norte del país, utilizando principalmente su flota aérea equipada con aviones avanzados de fabricación estadounidense.

  1. Antecedentes de la escasez de municiones
  2. Uso intensivo de Tomahawks en Irán
  3. Incrementar la producción de misiles

Antecedentes de la escasez de municiones

El problema viene desde antes. Tras la invasión rusa en Ucrania, expertos militares alertaron que el ritmo de gasto en municiones de precisión en un conflicto industrial entre potencias superaría la capacidad de producción de los proveedores occidentales. Ya en 2022, Wes Kremer, exejecutivo de Raytheon —uno de los principales fabricantes de armas hasta su cierre en 2029— señaló que las reservas de EEUU y Europa estaban disminuyendo por el volumen de envíos a Ucrania.

Para responder a esta situación, la industria armamentística y el Pentágono han realizado inversiones importantes que permitan reiniciar líneas de producción de municiones cerradas y ampliar las existentes. Sin embargo, la demanda de misiles guiados de largo alcance del Pentágono excede la capacidad de producción de los fabricantes de estos sistemas.

La situación no es un secreto. Armin Papperger, CEO de Rheinmetall —uno de los principales productores mundiales de armamento— manifestó en una entrevista para la cadena estadounidense CNBC que "todos los arsenales de Europa, América y Oriente Próximo están casi vacíos". Añadió que, si el conflicto en Irán se prolonga un mes más, no habrá misiles disponibles.

Uso intensivo de Tomahawks en Irán

El Pentágono ha lanzado ataques en Irán contra más de 7.800 objetivos, empleando misiles de crucero Tomahawk desde destructores en el Mar Arábigo. Según medios especializados en defensa, citando fuentes militares, Estados Unidos ha utilizado un volumen de Tomahawks superior al entregado a Ucrania para estas operaciones.

El Financial Times informa que la rápida disminución de las reservas estadounidenses afecta especialmente a estos misiles de crucero. Una fuente ligada al ejército estadounidense afirmó que se trata de un "gasto masivo de Tomahawks" y que "la Armada sentirá este gasto durante varios años".

Además, los militares han desplegado por primera vez el Misil de Ataque de Precisión (PrSM) junto al Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Costo (LUCAS), un dron basado en la tecnología iraní Shahed, según detalla Al Jazeera. También se han utilizado drones MQ-9 Reaper, además de aviones F/A-18 y F-35.

Incrementar la producción de misiles

Los Tomahawk son fabricados por RTX, que produce alrededor de 60 unidades al año. Cada misil tiene un coste cercano a los 3,6 millones de dólares y requiere aproximadamente dos años para estar operativo.

En los últimos cinco años, el ejército estadounidense solo ha comprado 322 misiles, incluyendo los 57 planificados para la Armada en el año fiscal 2026, por un valor superior a 206 millones de dólares. Esto implica que la reposición de municiones es solo una fracción del armamento empleado recientemente en combate.

Ante esta situación, en febrero de 2026, el Gobierno de Estados Unidos y RTX pactaron incrementar la fabricación de Tomahawks hasta mil unidades anuales, compromiso asumido incluso antes de que Trump iniciara el conflicto contra Irán.

El CEO de Rheinmetall atribuye la alta demanda a los drones. Según Papperger, "todos los países de Oriente Próximo han aprendido que es muy difícil defenderse de drones usando misiles". Los sistemas Patriot y THAAD están operativos, pero su coste es mucho mayor que el de los drones con los que combaten.

El Pentágono tiene previsto presentar próximamente una solicitud formal a la Casa Blanca y al Congreso para obtener fondos adicionales. Cualquier nuevo financiamiento requiere la aprobación del Congreso, que hasta ahora no ha autorizado la guerra. La semana pasada se mencionó una posible petición de 50.000 millones de dólares extra, aunque Trump ahora habla de 200.000 millones para "matar a los tipos malos".