Supervivencia cardíaca en Texas sube del 10 % al 47 % gracias a la comunidad

En los últimos dos años, la ciudad de McKinney, situada en Texas, ha logrado un avance notable en las tasas de supervivencia tras paradas cardíacas. Este progreso se debe a un esfuerzo conjunto entre los cuerpos de bomberos y policía, que ahora también involucra a los propios habitantes de la localidad.

Hace apenas dos años, las posibilidades de sobrevivir a un paro cardíaco en McKinney eran apenas del 10 %, un dato similar al de muchas urbes estadounidenses. Sin embargo, esa cifra ha experimentado un aumento espectacular hasta alcanzar el 47 %, impulsada por una colaboración activa y constante entre el Departamento de Bomberos y el Departamento de Policía de la ciudad.

Este modelo está parcialmente inspirando en las estrategias implantadas en Seattle, donde la tasa de éxito roza el 50 %. McKinney ha superado ya la media nacional, situada en torno al 30 %, y sigue mejorando gracias a las buenas prácticas que ha adoptado.

  1. McKinney lidera la supervivencia cardíaca
  2. Desfibriladores a corta distancia
  3. Un plan inspirado en Seattle
  4. Cambiando la cultura del rescate
  5. Un modelo que gana adeptos

McKinney lidera la supervivencia cardíaca

En esta ciudad texana, ubicada a solo 30 millas al norte de Dallas, se está expandiendo una iniciativa destinada a involucrar a toda la comunidad en la atención rápida a emergencias cardíacas. La colocación estratégica de desfibriladores externos automáticos (DEA) en distintos barrios busca acortar el tiempo de respuesta y así incrementar las probabilidades de supervivencia.

Se busca que McKinney se convierta en una de las primeras “Ciudades de 4 Minutos” de Estados Unidos, donde ningún desfibrilador esté a más de cuatro minutos de cualquier paro cardíaco. Esta estrategia marcará un antes y un después en la atención a emergencias en el área.

Desfibriladores a corta distancia

El impulso inicial vino cuando Ben Jones, jefe de batallón de bomberos, creó el programa tras completar una formación especializada en la Academia de Reanimación de Seattle a finales de 2024. Con esta experiencia, diseñó un plan para adaptar la “cadena de supervivencia”: detección rápida, RCP inmediata, uso pronto del DEA y traslado eficiente.

En McKinney, cada minuto sin atención disminuye un 10 % las posibilidades de vivir. Por eso, se distribuyeron más de 80 DEA en vehículos policiales de patrulla, tráfico y zonas residenciales, asegurando una cobertura amplia y efectiva.

Un plan inspirado en Seattle

El modelo importado de Seattle ha funcionado muy bien hasta ahora. El ritmo de trabajo entre los departamentos de bomberos y policía no solo ha mejorado las cifras: ha generado un cambio cultural en McKinney. La competencia amistosa entre ambos cuerpos ha impulsado un ambiente de compromiso y eficacia máxima.

En el último año, esta iniciativa ha logrado revivir con éxito a nueve residentes. El programa se mantiene en expansión con una nueva campaña llamada Héroes del Vecindario, que incluye la instalación de 200 desfibriladores más, capacitando a los ciudadanos como primeros intervinientes en casos de paro cardíaco.

Cambiando la cultura del rescate

Al principio, parte de la policía mostraba dudas sobre la efectividad del programa, pero esas reticencias se disiparon una vez que experimentaron resultados de primera mano. Paul Dow, jefe de bomberos, señaló a WFAA-TV que “es un cambio de mentalidad muy interesante para los policías, y ellos lo aceptaron”.

Jones destacó que su departamento seguirá formando a participantes elegibles para la expansión del programa, asegurando que los desfibriladores estén cada vez más presentes en toda la comunidad.

Un modelo que gana adeptos

El innovador sistema de McKinney ha sido reconocido por la American Heart Association, que lo ha elegido como ejemplo para su campaña del Mes de la Salud del Corazón. Este hecho pone de relieve el liderazgo y la eficacia del Departamento de Bomberos en la reanimación comunitaria.

Este cambio no solo incrementa la tasa de supervivencia de quienes sufren paros cardíacos, sino que invita a otras ciudades a apostar por la formación, equipamiento y participación ciudadana para salvar vidas en tiempo récord.