Mulay Hassan gana protagonismo en Marruecos ante posible transición política
- Preparativos para el cambio en el trono
- Perfil del nuevo príncipe heredero
- La cuestión del Sáhara como punto clave
- Las relaciones entre Marruecos y España
Preparativos para el cambio en el trono
En 2009, el historiador francés Pierre Vermeren describió la democratización de Marruecos como un proceso incompleto, pese a la apertura y modernización del país bajo el reinado de Mohamed VI. Aunque se han suavizado las presiones políticas, el poder continúa firmemente concentrado en el Palacio Real y su círculo cercano, conocido como el Majzén.
Ahora, casi veinte años después, el debate sobre la democratización marroquí se reaviva con anticipaciones sobre un posible relevo en la jefatura del Estado. La atención se centra en la eventual ascensión del príncipe Mulay Hassan, hijo del actual monarca, un cambio de gran relevancia debido al carácter ejecutivo de la monarquía marroquí.
Mohamed VI asumió el trono en 1985 con 23 años, la misma edad que tiene hoy su hijo. Sin embargo, el nombramiento reciente de Mulay Hassan como coordinador del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) ha despertado varias preguntas, especialmente considerando la salud delicada del rey. En los últimos años, Mohamed VI ha reducido sus apariciones públicas debido a diversas dolencias, incluyendo una fractura en el hombro a finales de 2024 y problemas lumbares, al tiempo que el príncipe heredero gana mayor protagonismo en la esfera oficial.
Perfil del nuevo príncipe heredero
Desde Marruecos, pocos se atreven a hablar abiertamente sobre un traspaso de poder. Expertos como el historiador Farid Bahri consideran que la creciente participación del príncipe Hassan responde a un proceso normal de formación y preparación previsto para el futuro rey, a pesar de que la primogenitura solo fue formalizada en la Constitución de 1962.
Por su parte, Samir Bennis, especialista en relaciones hispano-marroquíes, sostiene que la designación de Hassan al frente de las Oficinas y Servicios del Estado Mayor forma parte de un procedimiento habitual, similar a los que vivieron Mohamed V y Hassan II. Bennis afirma que no es correcto pensar que la sucesión se ha acelerado debido a la salud del actual rey.
En cambio, algunos expertos, tanto dentro como fuera de Marruecos, creen que los cambios ya están en marcha. Sarah Zaaimi, investigadora y analista del Atlantic Council, apunta que el Majzén ya está perfilando al sucesor al promover su presencia en actos diplomáticos y otorgarle responsabilidades militares. La visita del presidente chino a Casablanca a finales de 2024, en la que el príncipe actuó en ausencia del rey, es un ejemplo claro de esa transición incipiente.
Bernabé López García, catedrático honorario de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Autónoma de Madrid, señala que aunque se desconoce la carga real del cargo ocupado ahora por Hassan, esta función recuerda la primera responsabilidad que tomó su abuelo, al organizar las FAR con un papel ejecutivo importante.
El experto subraya que vivimos en un contexto global de rearme con riesgos crecientes, y confía en que el heredero comprenda el papel crucial que debe desempeñar para contribuir a la estabilidad regional y mundial.
La cuestión del Sáhara como punto clave
El gran eje de la política exterior marroquí sigue siendo la cuestión del Sáhara Occidental. Este asunto ha cobrado aún mayor protagonismo en los últimos años, constituyendo un pilar fundamental en las relaciones internacionales de Rabat. El reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, en 2020, junto con el respaldo posterior de Francia en 2024, representan hitos relevantes en esta disputa.
En marzo de 2022, por primera vez un presidente del Gobierno español manifestó públicamente el apoyo oficial a la propuesta de autonomía presentada por Marruecos en 2007 ante la ONU como la opción "más seria, creíble y realista" para resolver el conflicto.
Aunque Marruecos ha acelerado su política exterior en este tema, expertos como la profesora Beatriz Tomé, de la UNED, ven estos movimientos más vinculados a factores internos y geopolíticos que a una urgencia por cerrar el expediente antes del cambio de rey. Tomé considera que la política exterior marroquí mantendrá un curso continuista y que el legado diplomático de Mohamed VI estará estrechamente relacionado con su afinidad y conexión con África.
Samir Bennis recalca que el apoyo internacional a Marruecos sobre el Sáhara es fruto de un trabajo prolongado y no responde a prisas por parte de las autoridades actuales. Sin embargo, reconoce que el rey no quiere dejar esta cuestión pendiente para su sucesor. Por su parte, Sarah Zaaimi señala que la estrategia de sucesión guarda relación con la necesidad de resolver este conflicto, lo que permitiría al nuevo monarca iniciar su mandato sin esta carga.
El profesor José Antonio González Alcantud advierte sobre la posibilidad del resurgimiento del irredentismo, especialmente mientras Argelia y otros países apoyen la causa saharaui, lo que dificulta una solución definitiva. También insiste en que, sin un proceso de regionalización adecuado, la cuestión del Sáhara seguirá siendo fuente de tensión y conflicto dentro del Estado centralista marroquí.
No obstante, destaca que la sociedad marroquí ha experimentado avances en modernización material, una nueva clase media y una menor dependencia rural, factores que podrían favorecer una apertura política y económica, tanto a nivel regional como europeo.
Las relaciones entre Marruecos y España
La política exterior de Marruecos incluye una relación especialmente importante y compleja con España. Más allá del signo político de los gobiernos o las circunstancias internacionales, la proximidad geográfica impone una colaboración y entendimiento continuos entre ambos países.
El posible cambio en la jefatura del Estado marroquí genera incertidumbre sobre la actitud y sensibilidad del futuro monarca hacia España, aunque el hecho de que haya estudiado español es un buen indicio. A corto plazo, la atención está puesta en la posible renovación del Gobierno español, con la salida de Pedro Sánchez, cuyo mandato será recordado por apoyar la propuesta de autonomía del Sáhara bajo soberanía marroquí. Sin embargo, queda en el aire si esta política es temporal o definitiva.
José Antonio González Alcantud anticipa que, si cambia el Gobierno español, podrían aumentar las tensiones y regresar a una diplomacia más tradicional y rígida. Sin embargo, recalca que en temas de interés mutuo suelen primar las realidades pragmáticas y que la convivencia obliga a una política basada en el realismo.
Finalmente, Samir Bennis considera que en el largo plazo la diplomacia marroquí hacia España se mantendrá en la misma línea, salvo que se produzca un cambio inesperado en la política española. En caso de relevo en la corona marroquí, para Rabat las relaciones con España seguirán asentadas en el respeto mutuo y en limitar los conflictos habituales.