Estados Unidos pide 200.000 millones para operaciones militares en Irán
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha presentado una petición de 200.000 millones de dólares adicionales para financiar la guerra en curso contra Irán. Esta cifra destaca por su magnitud y, para poder ser aprobada, requiere el visto bueno del Congreso, que tiene la potestad de autorizar nuevos presupuestos.
- Declaraciones sobre la necesidad de fondos
- Discrepancias en Congreso y política fiscal
- Controversias y expectativas en el Congreso
- Posibles escenarios para la aprobación del gasto
En palabras de un alto cargo de la administración estadounidense, que prefirió mantenerse anónimo al brindar detalles confidenciales a la agencia Associated Press, esta solicitud fue entregada a la Casa Blanca. Durante una rueda de prensa, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, evitó confirmar la cantidad exacta, afirmando que podría modificarse.
Declaraciones sobre la necesidad de fondos
"Se necesita dinero para matar a los malos", expresó el máximo responsable del Pentágono. Añadió que la administración volverá a solicitar al Congreso la financiación necesaria para esta acción militar.
Esta petición se suma a los fondos suplementarios que el Departamento de Defensa recibió el año anterior gracias a la reforma fiscal impulsada por el presidente Donald Trump. No obstante, la aprobación de este desembolso adicional presenta dudas, dada la elevada deuda nacional estadounidense, que ha superado los 39 billones de dólares, y el hecho de que los legisladores no han autorizado de manera formal la guerra, lo que genera cuestionamientos constitucionales.
Discrepancias en Congreso y política fiscal
Mientras el Congreso se prepara para evaluar una nueva solicitud de fondos, aún no está claro si la Casa Blanca la ha remitido oficialmente para consideración. Esta situación se observa en un contexto político volátil, donde el secretario de prensa ha señalado que la guerra se ha prolongado más de lo previsto y que los fondos solicitados no solo estarán destinados a Irán. El presidente Trump destacó: "Vivimos en un mundo muy volátil" y calificó el gasto como un “precio muy bajo a pagar” para mantener la capacidad operativa de las fuerzas armadas.
Por otro lado, informaciones del The Wall Street Journal advierten que Arabia Saudí prevé que los precios del petróleo puedan alcanzar los 180 dólares por barril si las interrupciones por la guerra continúan hasta finales de abril.
Controversias y expectativas en el Congreso
A pesar de que la Cámara de Representantes y el Senado están dominados por el Partido Republicano, muchos legisladores conservadores defienden una política fiscal estricta y muestran reticencia a gastos elevados en operaciones militares. Por su parte, los demócratas se oponen a la solicitud y demandan un plan detallado que explique los objetivos bélicos, que hasta ahora no ha sido presentado.
El representante Ken Calvert, líder republicano del subcomité encargado de supervisar el gasto en defensa, manifestó que se trabaja en un proyecto de ley suplementario para reponer municiones, al que ahora se sumarían los costos derivados del reciente conflicto. En contraste, la representante demócrata Betty McCollum criticó la decisión presidencial por no consultar al Congreso y solicitó mayor información: "Esto no va a ser un mero trámite para el presidente de los Estados Unidos".
En un contexto político complicado debido a las próximas elecciones de mitad de mandato en noviembre, que renovarán parcialmente ambas cámaras, la administración Trump enfrenta también la dimisión del director del Centro Nacional Antiterrorista, quien afirmó que Israel presionó para esta guerra y que Irán no representa una amenaza existencial inmediata.
McCollum añadió que el Congreso todavía espera explicaciones sobre el destino de los 150.000 millones de dólares asignados el año anterior y la propuesta presupuestaria actual. Concluyó: "No voy a firmar cheques en blanco al Departamento de Defensa".
Posibles escenarios para la aprobación del gasto
Se prevé un enfrentamiento importante en el Congreso respecto a cualquier nuevo paquete de gastos militares. Para obtener la aprobación, será indispensable un acuerdo bipartidista que permita sortear las objeciones tanto republicanas como demócratas.
La cantidad solicitada implicaría un incremento notable respecto al presupuesto anual del Pentágono, aprobado por más de 800.000 millones de dólares para el ejercicio fiscal vigente, sumándose a los 150.000 millones de dólares extra asignados mediante la ley fiscal del año pasado para mejoras y proyectos específicos.
La Oficina de Presupuesto del Congreso prevé un déficit federal de 1,9 billones de dólares para el año en curso, sin contar posibles gastos suplementarios. Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, calificó el momento como "peligroso" y subrayó la necesidad de financiar la defensa adecuadamente. Aunque no ha estudiado los detalles del nuevo desembolso, manifestó estar dispuesto a apoyar lo necesario para proteger a la población estadounidense.
Algunos de los principales defensores militares en Capitol Hill reciben con beneplácito los nuevos fondos para reponer municiones y reforzar la defensa frente a amenazas emergentes, mientras otros advierten que existen prioridades internas como la atención sanitaria que también requieren atención presupuestaria. La representante Rosa DeLauro calificó la cantidad de 200.000 millones de dólares como "indignante".
Para superar las dificultades, los líderes republicanos podrían intentar aprobar el gasto de forma independiente, o bien negociar con los demócratas una amplia agenda que podría incrementar el costo total. Steve Scalise, líder republicano en la Cámara, mencionó que las conversaciones con la Casa Blanca para determinar la cifra final aún están en curso: “Todavía no hemos llegado a ese punto”.