Karyna Shuliak: exnovia de Jeffrey Epstein señalada como heredera de su fortuna
Desde que Jeffrey Epstein apareció muerto en una celda federal de Nueva York en agosto de 2019, el caso no ha dejado de arder. Cada movimiento de su vida privada, cada nombre y cada pista de su dinero sigue bajo lupa.
En OKDIARIO se ha seguido la historia desde el primer día. Y ahora vuelven a surgir detalles que apuntan al mismo foco: su herencia y la persona que, de repente, quedó en el centro del tablero.
Ese nombre es Karyna Shuliak. Para muchos era una desconocida. Para los documentos judiciales, en cambio, figura como la última pareja de Epstein y como una de las principales herederas de su fortuna.
- Karyna Shuliak: perfil, origen y llegada a Estados Unidos
- La relación con Jeffrey Epstein y la llamada final
- El testamento de 2019 y la herencia millonaria
- Silencio y discreción tras salir a la luz
Karyna Shuliak: perfil, origen y llegada a Estados Unidos
Karyna Shuliak nació el 15 de marzo de 1989 en Minsk, la capital de Bielorrusia, lejos del universo de millonarios y despachos que rodeaba a Epstein. Según registros académicos y migratorios, llegó a Estados Unidos en 2009 con el objetivo de completar su formación universitaria.
Su camino profesional se enfocó en la odontología. Estudió en centros de alto nivel, entre ellos Columbia University, y obtuvo la licencia para ejercer como dentista en territorio estadounidense. Un perfil, sobre el papel, muy distinto al de los habituales del entorno del financista.
En esos primeros años en Estados Unidos, su nombre no aparecía en crónicas sociales ni en noticias económicas. La vida avanzaba fuera del foco, centrada en estudios y trabajo. El giro llegó después, tras la muerte de Epstein, cuando medios e investigaciones empezaron a reconstruir su trayectoria mediante documentos judiciales, propiedades y referencias indirectas.
La relación con Jeffrey Epstein y la llamada final
La relación entre Karyna Shuliak y Jeffrey Epstein se habría puesto en marcha alrededor de 2010. Fue poco después de que el financista recuperara la libertad tras cumplir condena en Florida por delitos vinculados a la prostitución de menores. A diferencia de otras mujeres asociadas públicamente al magnate, Shuliak fue identificada como su pareja estable durante un periodo prolongado.
Varios registros la sitúan en direcciones conectadas con la red inmobiliaria de Epstein, dentro de Estados Unidos y también fuera. Entre esos puntos aparece una oficina dental en St. Thomas, en las Islas Vírgenes estadounidenses, relacionada con empresas ligadas al patrimonio del financista. Aun así, su presencia pública fue mínima y, cuando existió, se movió en círculos privados.
Uno de los datos que más atención ha generado es el último contacto telefónico de Epstein antes de morir. La documentación de la cárcel federal de Manhattan lo recoge: Shuliak fue la última persona con la que habló y aparece señalada como «Persona 1». Esa llamada, realizada poco antes de que fuera hallado sin vida en su celda, se convirtió en una pieza clave dentro de las especulaciones sobre su fallecimiento.
El testamento de 2019 y la herencia millonaria
La parte que más titulares dispara está en el testamento. Jeffrey Epstein lo firmó el 8 de agosto de 2019, apenas 48 horas antes de morir. Ese documento trazó un reparto patrimonial que colocó a Karyna Shuliak como una de las beneficiarias individuales más destacadas, por delante de colaboradores y figuras de su entorno de toda la vida.
Según los documentos judiciales, Shuliak iba a recibir cerca de 100 millones de dólares, entre pagos en efectivo y transferencias anuales posteriores. Además, se sumaba un paquete de propiedades de primer nivel: una vivienda en Manhattan, una mansión en Palm Beach, el rancho Zorro Ranch en Nuevo México, un apartamento en París y las islas privadas Little Saint James y Great Saint James.
El testamento también incluyó una joya imposible de pasar por alto: un anillo de diamantes de casi 33 quilates. En el texto se indica que fue entregado a Shuliak «en contemplación de matrimonio», una fórmula legal que alimentó la idea de que Epstein la veía no solo como pareja, sino como heredera directa.
Silencio y discreción tras salir a la luz
Desde que su nombre saltó al debate público, Karyna Shuliak ha optado por mantener un perfil extremadamente discreto. No se han visto entrevistas de peso ni declaraciones extensas sobre su relación con Epstein o sobre el contenido del testamento. Un silencio que contrasta con el tamaño del escándalo y el interés constante por cualquier novedad del caso.
La figura de Shuliak sigue siendo revisada desde el plano periodístico y jurídico, no tanto por su carrera personal como por el papel que ocupa en el diseño patrimonial de un personaje marcado por la polémica. Su historia, de un ascenso inesperado desde el anonimato hasta el centro de una herencia explosiva, vuelve a recordar que el legado de Jeffrey Epstein continúa proyectando sombras incluso años después.