El encuentro con Trump culmina el viraje de Petro hacia su plan de 'paz total'
La estrategia de paz total impulsada por el presidente colombiano, Gustavo Petro, para cerrar el conflicto armado de más de medio siglo, afronta días decisivos tras los movimientos de la última semana vinculados a su visita a la Casa Blanca y al encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Después de esa reunión, comenzaron a confirmarse compromisos atribuidos al mandatario colombiano sobre la eliminación en un plazo de dos meses de "objetivos de alto valor" pertenecientes a los grupos con los que el Gobierno negoció y continúa negociando.
En paralelo, por primera vez durante la administración de Petro se ordenó bombardear posiciones de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la región de Catatumbo, una zona fronteriza con Venezuela y estratégica para el cultivo y el tráfico de coca.
- Presión sobre la paz total tras la Casa Blanca
- Catatumbo, ELN y el futuro del diálogo
- "capos invisibles" y mesas con disidencias y Clan del Golfo
- Relación Washington-Bogotá y riesgo de escalada
Presión sobre la paz total tras la Casa Blanca
La visita de Gustavo Petro a Washington se produjo en un contexto de tensiones regionales y con la paz total ya condicionada por treguas fallidas y choques armados en varias zonas del país. Tras el encuentro con Donald Trump, el Gobierno quedó asociado a la promesa de actuar contra "objetivos de alto valor" en un plazo de dos meses.
En esos mismos días se ejecutó un giro operativo: las posiciones del ELN en Catatumbo fueron atacadas desde el aire por primera vez desde que Petro llegó al poder. El operativo marcó un punto de inflexión en la relación con la guerrilla, que había sido la primera con la que el Ejecutivo abrió conversaciones.
Catatumbo, ELN y el futuro del diálogo
El bombardeo en Catatumbo dejó al menos ocho integrantes del ELN muertos. Se trata de una guerrilla histórica con la que el Gobierno inició sus primeros contactos, pero cuyos diálogos terminaron suspendidos tras una cadena de ataques atribuidos al grupo.
La tensión alcanzó su punto máximo en la confrontación con el Frente 33 de las disidencias de las FARC en Catatumbo. La disputa se desarrolla en un territorio clave por su papel en las economías ilegales, en especial la coca, y por su condición de corredor fronterizo con Venezuela.
La opción de reactivar el canal de negociación con el ELN quedó aún más debilitada cuando el nombre de Gustavo Aníbal Giraldo, alias 'Pablito', apareció en el marco de la reunión en la Casa Blanca. 'Pablito' es señalado como el tercero al mando del ELN y como uno de los responsables del repunte de la violencia en Catatumbo.
El bloqueo del diálogo con el ELN expuso dificultades que ya venían afectando al proceso. Durante un par de años se alternaron reproches, avances puntuales y treguas armadas de duración limitada, pero el curso del conflicto terminó imponiéndose, con escisiones internas, peso creciente de las economías ilícitas y problemas de coordinación dentro del Gobierno.
Desde la llegada de Petro a Casa Nariño en agosto de 2022, el plan buscaba acuerdos tanto con organizaciones armadas de naturaleza política, como las guerrillas, como con estructuras netamente criminales, entre ellas el Cartel del Golfo.
Sin embargo, el desarrollo del conflicto en estos años ha mostrado actores con mandos más horizontales y prioridades centradas en el control de rentas ilegales, lo que redujo el margen negociador tanto del Estado como de las propias organizaciones. A ello se sumó que la política no logró mejoras claras de seguridad y arrastró una implementación defectuosa, o inexistente, de lo pactado en 2016 con las FARC durante el gobierno de Iván Duque.
"capos invisibles" y mesas con disidencias y Clan del Golfo
En este escenario, 'Pablito' fue descrito como parte de un triunvirato de líderes del narcotráfico que operan sin exposición pública. El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, los definió como "capos invisibles" y situó en ese grupo también a Néstor Vera Fernández, alias 'Iván Mordisco', jefe del Estado Mayor Central (EMC), la mayor disidencia de las extintas FARC.
Tras la reunión en el Despacho Oval, Petro afirmó: "La primera línea del narcotráfico vive en Dubái, en Madrid, en Miami. Le pasé una lista al presidente Trump. Sus capos no están en Colombia y hay que perseguirlos".
'Mordisco' lideró una segunda mesa de negociación con el Gobierno en 2023. En medio de varios atentados, meses después las autoridades dieron por terminadas las conversaciones y lanzaron una ofensiva total en su contra.
Hace un mes, Petro, que de forma reiterada ha reclamado a 'Mordisco' con vida, presentó una denuncia ante el Tribunal Penal Internacional (TPI) después de que este invitara al ELN y a otros grupos armados a hacer frente común frente a eventuales intervenciones estadounidenses, como la operación que concluyó con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, el 3 de enero.
El Gobierno, en cambio, mantuvo abierta la negociación con Alexander Díaz Mendoza, alias 'Calarcá, quien pasó a encabezar el Estado Mayor de los Bloques y Frente (EMBF), una escisión del EMC. Sobre él, Washington fijó una recompensa de cinco millones de dólares.
Dentro del mismo esquema de figuras señaladas, el tercer nombre del triunvirato fue Jesús Ávila Villadiego, alias 'Chiquito Malo', máximo jefe del Clan del Golfo. Tras conocerse el contexto posterior al encuentro en Washington, la mayor organización narcotraficante del país comunicó que abandonaba la mesa de diálogo.
'Chiquito Malo' y otros cabecillas tienen orden de extradición de Estados Unidos, un factor central para que el grupo aceptara sentarse a negociar. Desde septiembre de 2025, delegaciones de las partes se han encontrado un par de veces en Doha y acordaron la creación de las llamadas zonas de ubicación temporal, pensadas para gestionar el desarme, la desmovilización y el tránsito a la vida civil de quienes decidan sumarse al proceso de paz.
Relación Washington-Bogotá y riesgo de escalada
El cara a cara entre Trump y Petro sirvió para bajar, por ahora, la tensión entre Washington y Bogotá. El contexto incluía la advertencia del presidente estadounidense a otros dirigentes latinoamericanos tras el éxito que atribuyó a la operación militar en Caracas que terminó con la captura de Maduro, dentro de su discurso de lucha contra las drogas.
En el plano político, Petro destacó su paso por la Casa Blanca y señaló "para mí fue un 9", pese a que Trump aún no lo ha retirado de su lista de colaboradores con el narcotráfico. En este marco, el proceso de paz quedó descrito como debilitado, entre treguas que no se sostienen y choques frecuentes con las Fuerzas Armadas.
Al mismo tiempo, las exigencias planteadas por Trump se consideran capaces de aumentar la violencia. El riesgo señalado se concentra en zonas donde operan las organizaciones vinculadas a los líderes mencionados, que podrían interpretar el nuevo momento como una amenaza directa y reaccionar en el terreno.