Tamagotchi celebra sus 30 años con una exposición en Tokio

Tienda de Tamagochi
Con 100 millones de unidades vendidas, el juguete conmemora su aniversario con una exposición de instalaciones inmersivas que invita a explorar su universo

Vuelve a sonar el pitido que marcó a toda una generación. El Tamagotchi, la mascota virtual de píxeles que arrasó en los noventa, cumple en 2026 tres décadas desde su estreno y lo celebra con un regreso cargado de guiños a su origen: Tokio.

La fórmula no ha cambiado en lo esencial y por eso sigue funcionando. Dar de comer, jugar y hasta limpiar los excrementos digitales convirtió a estos juguetes con forma de huevo en un fenómeno global. Hoy, además, se han consolidado como símbolo de nostalgia colectiva, entre colaboraciones constantes y nuevos modelos que se renuevan sin parar.

Con más de 100 millones de dispositivos vendidos, el icono de bolsillo vuelve a colocarse en el centro del foco. Esta semana arranca una exposición itinerante en Japón que promete una experiencia inmersiva para quienes quieran revivir, o descubrir, el fenómeno.

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Tamagotchi vuelve a estar de moda

El primer gran acto de este 30º aniversario se celebra en el capitalino Museo de Roppongi, que abrió este miércoles la muestra Tamagotchi Grand Exhibition. La exposición no se queda en Tokio: el plan es itinerante y continuará por Nagoya, Mito y Osaka.

La propuesta busca que el público sienta que entra “dentro” del dispositivo. El recorrido recrea su universo pixelado con instalaciones inmersivas, pantallas y espacios que evocan la rutina de cuidar a la mascota digital, con ese punto entre ternura y urgencia que lo hizo irresistible.

También hay un repaso claro a su salto tecnológico. Desde los primeros modelos monocromos hasta los actuales, el recorrido muestra cómo el Tamagotchi pasó a integrar conexión WiFi, imágenes a color, comunicación por infrarrojos y pantalla táctil, sin perder su esencia de criatura que exige atención.

El aniversario incluye, además, lanzamientos exclusivos: modelos de edición limitada firmados por el director creativo y artista japonés Mitsuhiro Higuchi. Mantienen la icónica cáscara de huevo, ahora con un diseño en forma de "capa geológica" colorida, planteada como símbolo de sus tres décadas de historia y éxito, según la organización.

La historia del fenómeno empezó en Japón en noviembre de 1996. El impacto fue inmediato: llegó la escasez de stock y se registraron más de 10.000 consultas diarias de consumidores que intentaban hacerse con uno durante los primeros meses.

La expansión internacional no se hizo esperar. En apenas ocho meses, el juguete alcanzó diez millones de unidades vendidas, una cifra récord para un sector en el que vender un millón ya se consideraba un triunfo comercial.

Desde entonces, Bandai ha puesto en el mercado 38 modelos distintos y ha superado los 100 millones de dispositivos vendidos en todo el mundo. Según los últimos datos de la empresa, más de la mitad de las ventas se concentran fuera de Japón.

Tras varios altibajos, la saga vive ahora su cuarto gran auge, de acuerdo con la compañía. El impulso llega por la reedición del Tamagotchi Original, las colaboraciones con marcas de moda y una conexión directa con la nostalgia de quienes crecieron en los años noventa.

Este regreso se encuadra en el boom del Heisei Retro, una corriente que rescata estética, objetos y cultura popular japonesa de finales de los noventa y principios de los dos mil. Es una mirada atrás a una etapa puente, justo cuando lo analógico empezaba a ceder terreno a lo digital.

Lo más llamativo: el empujón inesperado de la Generación Z. Este fenómeno ha vuelto a dar protagonismo a iconos como el Tamagotchi, los Pokémon o los teléfonos plegables, que ahora se usan como accesorio, colgados en bolsos y ropa, con un significado que va mucho más allá del juguete.