El un producto que toma Trump a diario porque "elimina células cancerígenas"
Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, sostiene que los refrescos bajos en calorías tienen la capacidad de "matar las células cancerígenas". Esta afirmación la difundió el médico Mehmet Oz, quien suele acompañar a Trump y al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., en diversas ruedas de prensa. Según Oz, Trump comentó que “la gaseosa dietética hace bien porque mata el césped —si lo viertes sobre él—, así que, por consiguiente, debe matar las células cancerosas dentro del cuerpo”.
Pero, ¿qué hay detrás de esta declaración? Para entender mejor su veracidad, se consultó a experta en nutrición quienes aclaran que el consumo frecuente de estas bebidas no solo no previene el cáncer, sino que podría tener otros efectos negativos para la salud. Beatriz Collado, farmacéutica y especialista en nutrición, sugiere que tal vez Trump piensa que, al eliminar el azúcar que “alimenta las células cancerígenas”, un refresco bajo en calorías podría eliminarlas. Sin embargo, esta idea carece de fundamentos científicos y no tiene sentido equiparar un césped con células humanas.
- Impacto del azúcar en la salud y el cáncer
- Potenciales riesgos del consumo habitual de bebidas light
Por su parte, Mª José Cachafeiro, también experta en nutrición, considera que la afirmación de Trump sobre los refrescos bajos en calorías y su supuesto efecto anticancerígeno suena fuerte, pero carece de base real. En el ámbito científico, lo que se observa en pruebas de laboratorio no puede trasladarse directamente al organismo humano. “Algunos edulcorantes, como el aspartamo, se han estudiado en cultivos celulares y modelos animales, donde en dosis muy altas se han visto efectos sobre células tumorales, pero eso no significa que beber refrescos ‘light’ tenga ningún efecto anticancerígeno en humanos”.
Es fundamental recordar que organismos internacionales como la OMS y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria han evaluado estos edulcorantes durante años y concluyen que “dentro de los límites de consumo establecidos sí son seguros, pero seguro no significa terapéutico”. Esto quiere decir que estas bebidas no curan ninguna enfermedad.
Incluso, un metaanálisis de 2021 llevado a cabo por el grupo de Nutrición y Cáncer del IDIBELL y el ICO, publicado en la revista The Nutrients, relacionó el consumo de bebidas “light” con un mayor riesgo de cáncer de páncreas. Raül Zamora-Ros, líder del proyecto, explicó que se buscaron asociaciones entre distintos tipos de bebidas azucaradas (refrescos azucarados, zumos y bebidas light) y el desarrollo de varios tipos de cáncer.
Impacto del azúcar en la salud y el cáncer
Por otro lado, también es esencial analizar la relación entre el azúcar y el desarrollo de cáncer. Según Beatriz Collado, no es que el azúcar sea el gran enemigo ni que alimente el cáncer de manera mágica, pero sí existe sustento científico detrás de esta idea.
Todas las células de nuestro organismo, tanto las sanas como las cancerígenas, utilizan la glucosa como fuente principal de energía. Lo que cambia es que las células cancerosas tienen un metabolismo diferente y consumen glucosa con mucha mayor rapidez, fenómeno conocido como efecto Warburg. Esto implica que una dieta alta en azúcares simples puede provocar picos elevados de glucosa e insulina, y esos niveles altos favorecen un ambiente propicio para que se desarrollen y progresen tumores.
Por supuesto, consumir azúcar en sí no provoca cáncer ni eliminarlo por completo elimina la posibilidad de padecerlo. Lo que sí está claro es que un patrón alimenticio rico en azúcares añadidos favorece el sobrepeso, la obesidad, aumenta la inflamación crónica y puede alterar el equilibrio hormonal. Todo ello está vinculado a un mayor riesgo de varios tipos de cáncer.
Las bebidas azucaradas, incluyendo los refrescos, suponen una fuente significativa de azúcar añadido. Se absorben rápidamente, provocan subidas de glucosa e insulina y no generan sensación de saciedad, por lo que su consumo frecuente no es recomendable si se desea mantener una buena salud metabólica y prevenir enfermedades a largo plazo.
La clave para una prevención efectiva no está en demonizar un alimento, sino en mantener un estilo de vida con una dieta baja en azúcares añadidos y rica en frutas, verduras, fibra y grasas saludables, que contribuya a regular la glucosa y la insulina, creando así un entorno menos favorable para la enfermedad.
Potenciales riesgos del consumo habitual de bebidas light
Las bebidas sin calorías o zero, aunque son menos dañinas por no contener azúcar, no están exentas de riesgos. Nuria El M'Rabet, dietista-nutricionista, señala que aunque el consumo esté autorizado y sea seguro dentro de los límites, estas bebidas carecen de valor nutricional, sin aportar vitaminas, minerales o fibra.
En el caso de la Coca-Cola Zero, su consumo habitual no se recomienda como sustituto del agua ni como parte de una dieta equilibrada. Esta bebida, diseñada para imitar el sabor de la Coca-Cola tradicional sin aportar energía, contiene agua carbonatada, colorante caramelo E-150d, ácido fosfórico, edulcorantes como aspartamo y acesulfamo K, aromas naturales y cafeína.
Tomar a diario esta bebida puede influir en la preferencia por sabores muy dulces debido a la constante exposición a edulcorantes artificiales, dificultando la adopción de hábitos alimentarios más naturales y saludables. Además, el consumo prolongado de ácido fosfórico está relacionado con efectos negativos en la salud ósea y dental, especialmente si no se mantiene una buena higiene y una dieta equilibrada.
También se ha investigado la posible relación entre el exceso de edulcorantes y alteraciones en la microbiota intestinal, aunque los estudios aún no son concluyentes. Por todo esto, el agua sigue siendo la mejor opción para mantenerse hidratado, y se aconseja reservar estas bebidas para ocasiones puntuales, no para el consumo diario.
Esta recomendación es especialmente importante para personas con osteoporosis o riesgo de pérdida ósea, las cuales podrían ver empeorada su densidad ósea por un exceso de fósforo en relación con el calcio, así como para quienes son sensibles a la cafeína, mujeres embarazadas que deben limitar su ingesta de este estimulante, y pacientes con fenilcetonuria, que deben evitar el aspartamo. Quienes sufren trastornos digestivos, como colon irritable o desequilibrios en la microbiota, también podrían experimentar molestias al consumir estas bebidas.
Respecto a las versiones light que no son zero, la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación alerta que su consumo diario se ha asociado con aumento de peso, índice de masa corporal e incremento del riesgo cardiometabólico, incluyendo diabetes y enfermedades cardiovasculares. Esto podría estar relacionado con que el consumo de bebidas acalóricas lleva a compensar con comidas más calóricas y grasas. Además, niños que consumen regularmente refrescos light tienden a comer más y tener mayor obesidad en la edad adulta, por lo que no son una estrategia eficaz para perder peso.