Psiquiatras alertan que nuevas drogas agravan la psicosis y complican esquizofrenia

Droga incautada durante el registro.
  1. Nuevas sustancias psicoactivas y su impacto en la salud mental
  2. Reto en el tratamiento de pacientes con esquizofrenia y consumo de sustancias

Nuevas sustancias psicoactivas y su impacto en la salud mental

El aumento en el consumo de nuevas sustancias psicoactivas como cannabinoides sintéticos, catinonas sintéticas, opioides sintéticos y benzodiazepinas sintéticas está relacionado con un mayor riesgo de psicosis y un empeoramiento en el curso de la esquizofrenia. Esto resulta especialmente notable en personas con patología dual que ya tienen antecedentes de consumo de drogas tradicionales, según se expuso recientemente en el Congreso de Patología Dual.

Esta revisión, promovida por la Alianza Otsuka-Lundbeck, contó con la colaboración de cuatro psiquiatras especializados en patología dual que analizaron la evidencia más actualizada para optimizar la práctica clínica y el cuidado de estos pacientes.

Helen Dolengevich, jefa de sección de Psiquiatría del Programa de Patología Dual en el Hospital Universitario del Henares de Madrid, detalló que estas sustancias psicoactivas se distinguen claramente de las drogas convencionales por su alta potencia, duración extendida de los efectos y comportamiento impredecible, lo que aumenta considerablemente los riesgos para la salud mental.

La experta señaló además que su constante evolución, bajo costo, fácil acceso y dificultad para ser detectadas mediante análisis toxicológicos habituales fomentan su consumo y generan una percepción errónea de seguridad entre los usuarios.

Dolengevich señaló que estas sustancias no están reguladas por acuerdos internacionales y se presentan como alternativas legales a las drogas tradicionales. Esto genera una percepción baja del riesgo y un acceso sencillo, pero sus efectos son más intensos, prolongados e imprevisibles, lo que incrementa las probabilidades de sobredosis y reacciones adversas inesperadas.

La literatura científica establece un vínculo directo entre el uso de sustancias y la aparición o agravación de síntomas psicóticos. En el caso de las nuevas sustancias, esta conexión preocupa aún más: diversos estudios han evidenciado que pueden inducir episodios psicóticos en personas sin historial psiquiátrico y desencadenar recaídas en quienes tienen esquizofrenia controlada. Estos episodios se caracterizan por síntomas más severos, mayor duración y evolución clínica desfavorable.

Aunque no se puede afirmar una relación causal única entre consumo y psicosis debido a la complejidad de factores implicados, el uso de cannabinoides y catinonas sintéticas se vincula con síntomas psicóticos durante la intoxicación y la descompensación de trastornos psicóticos previos en pacientes estables. Además, la coexistencia de un trastorno mental representa un factor de vulnerabilidad para la adicción, y el consumo afecta negativamente varias áreas de la vida de quienes lo padecen.

Reto en el tratamiento de pacientes con esquizofrenia y consumo de sustancias

Los especialistas resaltan que las personas con esquizofrenia que presentan consumo de sustancias forman un grupo altamente vulnerable. Entre el 60 y 75 % de pacientes con esquizofrenia tienen además trastorno por consumo de sustancias, es decir, patología dual, que implica la coexistencia simultánea de adicción y trastorno mental. Esta dualidad se asocia con un peor estado de salud física, mayor presencia de enfermedades adicionales y problemas sociales como desempleo, aislamiento y estigmatización.

Desde una perspectiva clínica, el consumo dificulta el tratamiento debido a una menor adherencia y aumento en el riesgo de abandono, provocando más recaídas, episodios agudos, hospitalizaciones repetidas y mayor demanda de recursos sanitarios, además de un riesgo de mortalidad incrementado.

Francina Fonseca, directora del Institut de Salut Mental del Hospital del Mar y presidenta de la Societat Catalana de Psiquiatria i Salut Mental, enfatizó la necesidad de tratamientos integrados y simultáneos, dado que en varias comunidades autónomas las redes de Salud Mental y Adicciones funcionan separadamente.

Fonseca subrayó también la importancia de integrar tratamientos para evitar duplicidades, mejorar la continuidad asistencial y facilitar el acceso a recursos hospitalarios y comunitarios que favorezcan la recuperación, disponer de información actualizada sobre nuevas drogas y contar con centros de alerta temprana, todo ello mediante redes coordinadas e integradas.

Frente a esta realidad, los expertos insisten en un abordaje integral y multidisciplinar que permita tratar simultáneamente el trastorno mental y el consumo de sustancias. La evaluación personalizada, la adaptación del tratamiento a las necesidades particulares y el fomento de la adherencia terapéutica son elementos esenciales para mejorar la estabilidad clínica y reducir las recaídas.

Contar con un marco de trabajo común, aprobado por expertos en la materia, ofrece una guía útil para el tratamiento. Asimismo, es fundamental la coordinación entre gestores sanitarios para garantizar los recursos necesarios y la formación continua de los profesionales del sector.