El 10 % de hombres compra pintauñas y desafía los estereotipos tradicionales

Hoy en día es posible detectar cambios en las tendencias de consumo casi en tiempo real. La influencia de figuras públicas en modas estéticas provoca un impacto inmediato en el mercado. Sin embargo, convertir estas modas en hábitos persistentes es un proceso más largo. Lo cierto es que ya se puede afirmar que el uso de laca de uñas entre hombres ha dejado de ser anecdótico, alcanzando a más del 10 % de la población masculina.

  1. Referentes públicos y el desafío a los estereotipos
  2. El debate social en el fútbol y el apoyo de los clubes

Durante mucho tiempo, la manicura masculina estuvo vinculada exclusivamente a subculturas específicas, como el rock and roll, el heavy metal o el glam, reservada a artistas icónicos como Keith Richards, Robert Smith o David Bowie. En esos círculos, el esmalte se relacionaba con una estética oscura y gótica, no solo en la música sino también en la moda, y su uso tenía un significado muy concreto.

El cambio en la percepción de la masculinidad, impulsado por la metrosexualidad a principios de los 2000 y la reevaluación social y estética desde 2015, ha popularizado y democratizado mucho más el uso de esmalte entre hombres. La plataforma Idealo, experta en análisis de precios y tendencias, ha confirmado esta tendencia, detallando cómo los segmentos de edad influyen en las compras de esmaltes.

Referentes públicos y el desafío a los estereotipos

Las cifras reflejan que los hombres de entre 35 y 44 años lideran la compra de esmaltes, con un 13,4 % del total, seguidos de cerca por el grupo de 25 a 34 años, compuesto por millennials y generación Z, con un 12 %. Estas dos generaciones son el motor de esta transformación, consolidando una expresión estética que ya no está ligada exclusivamente a la feminidad ni a grupos estilísticos concretos.

Aunque la diferencia con las mujeres todavía es notable —el 37,9 % de ellas ha comprado esmaltes en el último año—, en el caso masculino la compra está más concentrada en estas generaciones jóvenes, lo que sugiere que el uso del pintaúñas entre hombres se irá normalizando a medio plazo.

En la esfera pública, esta evolución es palpable. Antes protagonizaba titulares sensacionalistas, pero ahora el esmalte masculino forma parte de la reivindicación de nuevas masculinidades. Figuras como Bad Bunny, que en las últimas semanas ha sido uno de los principales referentes de esta corriente, han ayudado a que este gesto estetico se integre en la cultura popular. El cantante reconoció en una entrevista para la revista GQ que comenzó a pintarse las uñas influenciado por su pareja, y desde entonces lleva diseños variados que han abierto debates sociales, como el que ocurrió en Oviedo en 2018, cuando se le negó el servicio en un centro de estética por ser hombre.

El debate social en el fútbol y el apoyo de los clubes

Otros artistas internacionales como Brad Pitt, Johnny Depp o Harry Styles también se muestran habitualmente con las uñas pintadas. En España, el futbolista Borja Iglesias ha sido uno de los principales símbolos de esta disputa. Junto con compañeros como Héctor Bellerín y Aitor Ruibal, ha puesto de manifiesto el choque cultural que sigue existiendo: mientras algunos aficionados usan insultos homófobos hacia los futbolistas que llevan esmalte, estos jugadores defienden su libertad de expresión.

El Betis mostró su apoyo públicamente a Ruibal, quien había sido objeto de insultos tras decorar sus uñas en un partido, con un cartel promocional que lo mostraba luciendo las uñas con los colores del club. Además, las peñas del Celta de Vigo, equipo de Borja Iglesias, convocaron a la afición para asistir al siguiente encuentro con las uñas pintadas en señal de respaldo y protesta contra mensajes de odio.

Como apunta Kike Aganzo, responsable de comunicación de idealo España, “el crecimiento de la búsqueda de pintaúñas por parte de los hombres refleja un cambio profundo en la forma en la que las nuevas generaciones entienden la identidad”. Aunque desde el consumo se observa una clara normalización, “casos como los ataques a Borja Iglesias evidencian que la sociedad aún va por detrás de los hábitos reales de las personas”.

En definitiva, el esmalte ha superado su condición de símbolo marginal para convertirse en un producto habitual en el carrito de compra masculino. Ya no se cuestiona si los hombres pueden usar esmalte, sino por qué este acto cotidiano sigue generando polémica en ciertos ámbitos.