Sigue estos trucos de peluquero para mantener el peinado con lluvia y viento
Hay días en los que el pelo decide el tono de todo. Un bad hair day puede torcer una mañana entera. Y un good hair day empuja a salir con otra actitud. Exageración, quizá. Pero funciona así: cuando el pelo acompaña, lo demás parece más fácil.
La melena importa más de lo que se admite. Preocupa, ocupa y cambia el ánimo según se comporte. Hillary Clinton lo soltó con ironía en una conferencia para estudiantes de Yale a principios de los 2000: el pelo importa. Y la cultura pop lo clavó en Los Simpson, temporada 30, cuando Julio, el peluquero de Marge, la madre de pelazo azul, le suelta mientras lava: "¿Qué pasa, Marge? Noto un punto de tristeza en tus puntas abiertas".
En pleno invierno, esa “tristeza” se entiende. La cadena de nieves, lluvias y borrascas bautizadas de la A a la Z no solo complica la calle: también golpea al cabello por fuera y por dentro. Se nombran para comunicar mejor episodios adversos de viento, fenómenos costeros, nieve y lluvia intensa, y el efecto en la melena se nota.
Con Ingrid, Joseph, Kristin y la próxima Leonardo jugando al relevo, la sensación es clara: esto va para largo. Si el ritmo sigue, el abecedario podría llegar a Wilma antes de lo esperado. Y, en palabras de la experta de El Mundo en estas lides, Teresa Guerrero: "Desde el 20 de enero nuestras melenas sufren los efectos de un pasillo de borrascas".
- Frío y lluvia: así castigan al cabello
- Peinados antihumedad: trucos rápidos de peluquería para días de borrasca
- Lavado y gorros: qué ajustar para que el pelo no se descontrole
Frío y lluvia: así castigan al cabello
Que el pelo se vea peor en estas semanas de temporal tiene explicación. En invierno se juntan frío, humedad y cambios bruscos de temperatura, una combinación que pasa factura. Lo resume Virginia Velasco, dermatóloga y directora de la Unidad de Alopecias y Salud Capilar de la Clínica Dr. Morales Raya: "Durante los meses de invierno, el frío, la humedad y los cambios de temperatura favorecen una mayor sequedad, fragilidad y encrespamiento del cabello",.
Y no es solo estética. En algunas personas, estas condiciones pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de dermatitis o psoriasis. Aun así, lo más visible suele ser el cambio de aspecto, con el pelo más apagado y difícil de manejar.
Velasco apunta a dos frentes. Por un lado, el contraste térmico castiga la parte externa del cabello y facilita que se seque antes. Además, en invierno se tira más de herramientas de calor, como secadores o planchas, y esa rutina deja la sequedad todavía más marcada.
Por otro lado llega el enemigo clásico: el frizz. La misma especialista lo explica así: "los cambios de temperatura, las condiciones ambientales con una mayor sequedad, el viento y el uso de determinados gorros o sombreros confieren una mayor electricidad estática al cabello dando lugar al encrespamiento o frizz", justo lo que arruina cualquier peinado en minutos.
Peinados antihumedad: trucos rápidos de peluquería para días de borrasca
Cuando el cielo no da tregua, el plan pasa por dos vías: cuidado y estrategia. En casa, la hidratación ayuda a amortiguar el daño, con opciones como aceites, mascarillas y acondicionadores. También entran protocolos profesionales como Keravive de Hydrafacial, que estimula la circulación sanguínea y mejora la hidratación del cuero cabelludo.
Pero cuando la lluvia sorprende, hacen falta soluciones exprés. Ahí entran los peinados que aguantan el tirón, como recuerda el peluquero Javier Mateo, cofundador de THE LAB Beauty Studio en Barcelona, con foco en ideas prácticas para el día a día.
Su perfil es conocido en pasarelas como la Barcelona Bridal Fashion Week o 080 Barcelona y en citas como la entrega de los premios Goya, sin perder de vista el objetivo: que el pelo no se venga abajo con humedad.
Para acertar rápido, recomienda recogidos bajos y pulidos, tanto moños como coletas. Controlan el volumen y reducen el encrespamiento típico de los días mojados, además de dar un aire elegante. Antes de recoger, el paso previo es clave: "Hay que aplicar previamente una pequeña cantidad de crema de peinar o aceite capilar ligero para sellar la cutícula y controlar los cabellos sueltos".
Las trenzas también juegan a favor como peinado protector. Mateo lo deja claro: "Son una excelente opción para días de lluvia, ya que mantienen el cabello controlado y reducen la exposición directa a la humedad. Además pueden adaptarse tanto a estilos informales como a contextos profesionales".
Y no se queda en la trenza clásica. Propone una variación directa y fácil de llevar: "trenzas finas en la parte frontal combinadas con el resto del cabello recogido o suelto". Resultado: más control donde más se nota el frizz, sin renunciar al estilo.
Otro punto clave es la textura. En ambiente húmedo, un alisado impecable se cae antes. Por eso, en estos días compensa apostar por ondas naturales frente a lisos perfectos, ya que el efecto con intención disimula el encrespamiento y dura más.
Para definir sin castigar, el consejo se apoya en producto y menos calor. Mateo recomienda "utilizar productos específicos para definir ondas, como cremas o sprays texturizantes, evitando el exceso de calor".
Lavado y gorros: qué ajustar para que el pelo no se descontrole
No existe una norma única de lavado válida para todo el mundo. Cada cuero cabelludo marca su ritmo. Aun así, en plena racha de lluvias, varios profesionales coinciden en revisar hábitos para que el pelo no se dispare.
En ese contexto, Javier Mateo lanza un ajuste concreto: bajar la frecuencia. "Hacerlo con demasiada frecuencia durante periodos de lluvia puede acentuar el encrespamiento, por lo que es preferible espaciar los lavados, además de reforzar el cuidado con productos adecuados".
Para salir del paso sin estropear el peinado, sugiere recursos rápidos: champú en seco en la raíz cuando haga falta, y sérum o aceite solo en medios y puntas. Y un gesto que conviene cortar: evitar tocar el cabello de forma constante durante el día, porque multiplica el frizz.
El otro imprescindible del invierno es el gorro. Pero no vale cualquiera si el objetivo es mantener el cabello a raya. La pauta de Mateo es directa: "Con el cabello recogido; mejor un gorro holgado, y, preferiblemente, con un forro de satén o seda, para evitar la fricción y el encrespamiento".
Como plan alternativo, sugiere "pañuelos y fulares, una opción especialmente práctica y elegante que protege el cabello de la lluvia sin aplastar la raíz y se adaptan fácilmente a distintos estilos". Y para rematar, horquillas y pinzas discretas ayudan a domar mechones rebeldes y mantener el aspecto ordenado.
Si el vendaval da una tregua y toca paraguas, el detalle final también cuenta: "Escoge uno bien amplio que limite la exposición directa a la humedad".