Cristina Pedroche recicla todos sus vestidos en las Campanadas 2025-2026
Acaba de arrancar 2026 y el foco vuelve a apuntar al mismo lugar: Cristina Pedroche. La presentadora ha compartido otra vez las doce uvas con millones de espectadores en las Campanadas 2025-2026, junto a Alberto Chicote.
Doce años después, el momento ya no se limita a los cuartos y las campanas. En miles de casas, la espera se centra en lo mismo: descubrir qué vestido se esconde bajo la capa. Las apuestas vuelan, las redes arden y el debate llega justo al cambio de año.
Esta vez, el destape ha llegado a las 23:58, a toda velocidad y tras un discurso especialmente emotivo sobre la dura realidad del cáncer. Y entonces, Pedroche ha mostrado un estilismo pensado para cerrar etapa: 12 uvas, 12 años y 12 vestidos reunidos en uno, con la ayuda de Josie.
- Un vestido con causa junto a la Asociación Española Contra el Cáncer
- Un solo diseño con 12 años de historia
Un vestido con causa junto a la Asociación Española Contra el Cáncer
En cada Nochevieja, Cristina Pedroche vincula su estilismo a una iniciativa social. En estas Campanadas 2025-2026, la colaboración ha sido con la Asociación Española Contra el Cáncer, con un mensaje centrado en la necesidad de apoyo y acompañamiento.
La idea se ha traducido en una capa-escultura y un vestido construidos con fragmentos reales de todos los vestidos anteriores. Una elección que convierte el recuerdo en materia, y el look en símbolo.
Coincidiendo con su duodécimo año despidiendo el año ante las cámaras, el diseño busca lanzar un doble mensaje. Por un lado, agradecer la fidelidad de quienes han seguido este ritual televisivo. Por otro, reconocer la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer en el acompañamiento a pacientes y familias, y en el impulso de la investigación oncológica.
"Quiero dedicar este vestido a toda la gente que me ha apoyado y acompañado desde que me ofrecieron la primera oportunidad de despedir el año y que ha convertido las Campanadas en la experiencia más transformadora de mi vida. De todas las metamorfosis a las que me he sometido en los últimos 12 años, ésta ha sido la más dura de todas. Ha sido necesario hacer una introspección muy profunda para decir sí a este vestido porque supone un impacto muy grande. Es un vestido cargado de simbología y que tiene mucho de mí, pero con el que también se han ido partes muy importantes a las que mi memoria va a permanecer aferrada siempre. Pero en la vida, constantemente, nos vemos obligados a cambiar la forma en que percibimos las cosas o incluso a nosotros mismos, con el fin de adaptarnos y seguir adelante", afirmó Cristina Pedroche.
La dirección creativa del estilismo para las Campanadas 2025 vuelve a recaer en Josie. Su trayectoria en moda, su sensibilidad artística y su experiencia acompañando a Pedroche durante los últimos 11 años han sido clave para dar forma a un reto con mucha técnica y una carga personal evidente: construir una antología en cuerpo y alma de los looks que han marcado estas doce citas, desde la primera en 2014.
"Esta melé de deseos incumplidos, de elementos que forman parte de la memoria colectiva de millones de espectadores, viene a celebrar 12 años de estilismos para las Pedroche Campanadas. Ha sido un placer poder estar al frente de 11 de ellos y un honor jugar con este histórico de elementos para ensamblarlos en uno nuevo que reciba al 2026. Este ejercicio ha sido posible gracias a la generosidad y el desprendimiento de Cristina, que ha renunciado para siempre a muchos de ellos tal y como los mostró en su primera vida, pero ahora les ha dado una nueva con este primer upcycling presentado en unas Campanadas. Me siento muy afortunado de haber podido contribuir al crecimiento de este evento y a dotarlo de una semiótica textil propia, un ritual cada año más imitado, y a poder aprovechar el enorme foco creado alrededor para comunicar mensajes que trascienden la moda", explica Josie.
Un solo diseño con 12 años de historia
El resultado final es un look que funciona como un archivo vivo. En la parte delantera se cruzan tejidos recuperados de capas y abrigos de años anteriores, como el mikado rojo de 2016 o el tafetán rosa tiza de la capa de 2017. A eso se suman, en zonas concretas, aplicaciones de cristal del primer vestido que Herve Moreau hizo para Pronovias en las primeras Campanadas de Antena 3.
También aparecen negros salpicados y un lazo en la cabeza procedentes del vestido que acompañó la escultura dorada de 2019 y su primer vestido para La Sexta de Charo Ruiz. Ese conjunto se ha despiezado para crear, además, un abanico del que cuelgan los llamadores de ángeles que Cristina llevó durante sus embarazos.
En la nueva capa reciclada, la base es el edredón que Nacho Aguayo creó para Pedro del Hierro y que Pedroche lució para recibir 2021. Destaca la asimetría de las mangas: la derecha sale del abrigo/capa fucsia y verde lima de 2016, con cadenas de strass procedentes del tocado de Olivier Bernoux que decoró su coleta en 2020; la izquierda es una de las cascadas de tul que formaban la cola del vestido de Tot-Hom con el que despidió 2018.
En un lateral se aprecian los pechos dorados y el glúteo, piezas que salen de la escultura VenusMMXX de Jacinto de Manuel, creada en 2019 a partir del cuerpo de Cristina. El mismo artista ha reinterpretado la Paloma de la Paz que fue un top en 2022 que corona el polisón de tafetán rosa tiza extraído de la capa de 2017 y que, en esta ocasión, abre las alas para reclamar con más fuerza ese deseo aún pendiente.
La lista de guiños continúa con flores diseminadas del vestido con el que recibió 2019, customizadas con tejidos de otras ediciones. También figura el ala del cuello creada por BUJ Studio para acompañar el vestido de Manuel Piña de 2021. Y aparece el parche circular que procede de la tienda de campaña de refugiados que llevó en 2023 a modo de abrigo, confeccionada por Garaizabal Studio.
En el interior, el diseño recupera los bordados que Johan-Luc Katt realizó para las botas que pisaron 2021 por primera vez. Ahora se colocan alrededor de la cadera de un mini vestido que recrea un collar de estrellas y cadenas en el pectoral, extraídos del bustier de terciopelo azul de 2016.
Ese collar enlaza con el que enmarca el rostro de Cristina. Nace de una tiara hecha con la mascarilla del año de la pandemia, rematada con plumas del casco de Vivas Carrión. A lo largo del conjunto se reparten también los cristales de gotas de leche materna de la joyería Morir de Amor, procedentes del look de 2024.
Y hay un detalle final que tampoco pasa desapercibido. Para cuidar la salud y permitir un movimiento más natural, y en línea con la fidelidad de Cristina a la filosofía barefoot, las sandalias se han fabricado completamente a medida, respetando la anatomía de sus pies.