El bordado conquista la moda masculina: se busca algo diferente

La moda masculina suma bordados y tejidos artesanales, y se distancia tanto de los códigos de género clásicos como del estilo monocromático

El armario masculino está girando rápido. Lo que hace poco se veía como “de otra época” o asociado a lo femenino, hoy se cuela con fuerza en camisas, cazadoras bomber y blazers actuales. El bordado y los tejidos artesanales vuelven a escena y las marcas indias tienen una oportunidad clara.

No es una novedad en la historia de la moda: el bordado es base de la indumentaria tradicional en Asia y Oriente Medio, y también de la Alta Costura occidental. La diferencia es el contexto: ahora aparece con normalidad en pasarelas de París, Milán o Nueva York dentro de colecciones masculinas modernas.

Firmas como Dior, Dolce Gabbana, Kenzo o Gucci lo han llevado a sus últimos desfiles. Y el impulso ha subido aún más cuando el rapero y diseñador de Louis Vuitton, Pharell Williams, dedicó toda su colección de junio a la India tras viajar al país.

En ese mismo clima, Kartik Research, con sede en Nueva Delhi, presentó el jueves su segundo desfile en la Semana de la Moda Masculina de París. La marca ya había entrado el año pasado en el calendario más prestigioso del sector con una lectura contemporánea de tejidos y artesanía tradicionales.

Su fundador, Kartik Kumra, lo resumió antes del desfile: “Es genial que estemos construyendo algo que tiene este impulso y que se aprecia de la forma en que se hace”. El diseñador, de 26 años, abrió una tienda insignia en Nueva York el año pasado y ha vestido, entre otros, al actor Paul Mescal y al rapero Kendrick Lamar.

Para Kumra, desfilar en París se parece a jugar la Liga de Campeones. La presión existe, pero también el empuje: “El mero hecho de llegar hasta ahí significa que estás haciendo algo bien. Y una vez que estás ahí, quieres hacerlo bien, y eso te impulsa”.

  1. Bordados que rompen códigos en la moda masculina
  2. Occidente pide color y relato en cada prenda

Bordados que rompen códigos en la moda masculina

El cambio no se queda en la pasarela. Rikki Kher, fundador de la marca KARDO (también con sede en Delhi), vincula el auge de los tejidos artesanales y del bordado detallista con una transformación social y con el hambre de novedad de la industria. La firma defiende este enfoque desde 2013.

Según Kher, la calle y la música marcan el ritmo: “La moda está impulsada por la música y los jóvenes, y los jóvenes son cada vez más gender fluid”. En esa misma línea, el bordado avanza como lo hicieron antes bolsos y joyas, piezas que en los últimos años han ido borrando las fronteras de género dentro del vestir masculino.

También pesa el cansancio con ciertas corrientes dominantes. Pierden fuerza el workwear y el “lujo silencioso”, tendencias que durante años han impuesto tejidos simples y, a menudo, tonos monocromos. En su lugar, vuelve la idea de destacar.

Kher lo explica sin rodeos: “Los hombres buscan algo diferente”. Y remarca el paso hacia una expresión más abierta: “Son capaces de expresarse un poco más”. Como señal de que el fenómeno ya ha bajado al gran consumo, afirma haber visto camisas bordadas en Zara y Marks & Spencer.

En ese empuje por modernizar la tradición, no solo aparecen Kartik Research o KARDO. También ganan foco 11.11/Eleven Eleven, Pero, Mii o Rkive City, marcas indias que están llevando técnicas artesanales a códigos contemporáneos.

El resultado es una moda masculina con más textura, más trabajo manual visible y más personalidad. Y, para muchas marcas, es el momento de mover ficha antes de que la tendencia se vuelva norma.

Occidente pide color y relato en cada prenda

Los compradores occidentales ya lo están notando en primera línea. Franck Nauerz, responsable de moda masculina de Le Bon Marche y La Samaritaine en París, describe un giro tras varias temporadas contenidas: “Venimos de unas cuantas temporadas más bien neutras... Ahora queremos renovarlo todo con estampados y colores”.

En ese nuevo escenario, el bordado destaca, y con un origen muy concreto: “Hay una verdadera tendencia por el bordado, sobre todo de origen indio”, añade Nauerz. La demanda busca piezas que se distingan a simple vista, pero que mantengan calidad y detalle.

Desde Melbourne, Carlan Pickings, responsable de la tienda PPHH, confirma el cambio al reunirse con marcas durante la Fashion Week de París. Asegura que, hace no tanto, la idea habría parecido imposible: “Hace diez años, nunca habríamos creído que ahora compraríamos cosas bordadas, coloridas, florales”.

El interés, además, no se limita a lo visual. Sus clientes piden contexto: quieren “algo interesante pero que también tenga una historia detrás”. Pickings señala que la evolución reciente ha sido intensa: “Los cambios que hemos visto en los últimos cinco años, sobre todo en el mercado indio, pero también en el japonés, son realmente interesantes”, añadió.(AFP)