Ada Colau y Greta Thunberg, entre los activistas detenidos por Israel

La Flotilla Sumud, integrada por 13 embarcaciones con activistas internacionales, fue interceptada por fuerzas israelíes tras más de 24 horas de tensión en el mar. Entre los detenidos se encuentran la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la reconocida activista medioambiental sueca Greta Thunberg. Todos ellos están siendo trasladados al puerto de Ashdod bajo custodia israelí.

Mensajes antes de la detención

Los activistas, que ya preveían la intervención militar, aprovecharon sus últimas horas de conexión para grabar mensajes de denuncia. Ada Colau pidió “hacer el máximo ruido posible” para presionar a los gobiernos y exigir la liberación de los detenidos. Muchos teléfonos móviles fueron arrojados al mar para evitar su incautación y mantener la seguridad de los mensajes grabados.

Nacionalidades de los detenidos

Según la organización, en la flotilla viajaban 30 españoles, además de activistas de múltiples países: 22 italianos, 21 turcos, 12 malasios, 11 tunecinos, 11 brasileños, 10 franceses, nueve irlandeses, ocho argelinos, siete estadounidenses y siete alemanes, entre otros. En total, participan más de 200 personas de 30 nacionalidades distintas.

Qué pasará con los activistas

Actualmente, los detenidos se encuentran incomunicados y a la espera de que finalice la festividad judía de Yom Kipur, que mantiene paralizadas gran parte de las instituciones del país, incluido el aeropuerto de Ben Gurión.

Una vez finalice la celebración, está previsto que los activistas que acepten la deportación voluntaria sean enviados de inmediato a sus países de origen. Quienes rechacen esa opción podrían enfrentarse a procesos judiciales en Israel.

Un antecedente que marcó la historia

La operación recuerda a la intercepción de la flotilla de 2010, que terminó con la muerte de nueve activistas turcos y un periodista, desatando una grave crisis diplomática entre Israel y Turquía.

La actual detención, con figuras internacionales como Ada Colau y Greta Thunberg, amenaza con reavivar la tensión diplomática y poner de nuevo en el centro del debate internacional la situación de los activistas que participan en estas misiones humanitarias.