Cuarenta años del referéndum de la OTAN: debates vigentes que exigen reflexión
- Referéndum y su contexto
- Condiciones del acuerdo
- Transformación de la OTAN
- Impacto internacional del voto
Referéndum y su contexto
En España, el próximo 12 de marzo se cumplen 40 años desde aquel referéndum que ratificó la pertenencia del país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Este plebiscito generó división entre la ciudadanía, con un 52,5% a favor, un 39,9% en contra y un 6,5% de abstenciones, logrando una participación cercana al 60%. Fue un paso decisivo para la incorporación definitiva de España al bloque occidental.
Cuatro décadas después, el debate sobre la OTAN vuelve a la actualidad, especialmente por la negativa del gobierno español a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para los ataques iniciados contra Irán el 28 de febrero. También destaca que España fue el único país que votó en contra del aumento del gasto en defensa al 5% del PIB, medida criticada duramente por el presidente estadounidense Donald Trump, quien calificó a España de "país perdedor" que no juega en equipo.
El proceso que llevó a España a la OTAN comenzó tras el discurso de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, el 25 de febrero de 1981, apenas dos días después del fallido golpe de estado del 23F. El 2 de diciembre de ese año, España anunció su intención de formar parte de la Alianza y el 30 de mayo de 1982 se convirtió en su miembro número 16, en un contexto donde la OTAN contaba con 32 países en la actualidad.
En las elecciones de octubre de 1982, el Partido Socialista, liderado por Felipe González, empleó la consigna "OTAN, de entrada no". Sin embargo, una vez en el poder, González decidió dejar en manos de los ciudadanos la decisión sobre la permanencia española en la Alianza, lo que derivó en la renuncia de su ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, en desacuerdo con este cambio de postura.
Condiciones del acuerdo
Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política, señala que el viraje de González hacia el "sí" fue comprensible en un contexto aún marcado por la Guerra Fría, dado que formar parte de la Comunidad Económica Europea (CEE) requería compromisos en materia de seguridad colectiva.
El ingreso en la CEE el 1 de enero de 1986 consolidó la idea de que la pertenencia a la OTAN era clave para avanzar en esta integración europea, como apunta la historiadora Giulia Quaggio.
El texto sometido a votación el 12 de marzo de 1986 fue cuidadosamente redactado por los socialistas y contenía tres cláusulas que protegían intereses nacionales:
- La primera establecía que España no formaría parte de la estructura militar integrada, condición que se levantó el 1 de enero de 1999 bajo el mandato de José María Aznar tras tres años de negociación.
- La segunda mantenía la prohibición de introducir armas nucleares en territorio español, principio derivado del Tratado de Amistad y Cooperación Hispano-Norteamericano de 1979 y reforzado con la adhesión al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares en 1987.
- La tercera cláusula exigía una reducción progresiva de la presencia militar estadounidense en España. De las cuatro bases pactadas en 1953, Zaragoza fue cerrada en 1992 y Torrejón redujo su actividad hasta 2004. Rota y Morón permanecen activas y recientes decisiones políticas han generado controversias centradas en estas bases.
Con estas condiciones, más de nueve millones de españoles (52,5%) respaldaron la permanencia en la OTAN, mientras que cerca de siete millones (39,9%) votaron en contra a la pregunta: "¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?".
Transformación de la OTAN
Los términos aceptados en el referéndum de 1986 enfrentan hoy un panorama muy distinto, como señala el analista Eduardo Bayón, quien destaca que el contexto geopolítico de entonces poco se parece al actual. Vallespín también subraya las diferencias radicales entre la entrada en la OTAN en 1982 y la integración en la estructura militar en 1999.
El apoyo de España a la Guerra de Irak en 2003, junto con la proclamada "muerte cerebral" de la OTAN por parte del presidente francés Emmanuel Macron en 2019, han generado dudas sobre el futuro y el propósito de esta alianza.
Vallespín explica que la OTAN tuvo que redefinirse ante estos cambios, pero el “Trump 2.0” ha alterado el equilibrio histórico al poner en cuestión el compromiso de Estados Unidos, el principal líder en la organización. Para Bayón, este país se ha convertido en un aliado poco confiable en función de su trayectoria reciente.
Respecto a la decisión del gobierno de Sánchez de limitar el uso de las bases españolas para acciones militares en Irán, Vallespín considera que España actúa con total apego al Derecho Internacional.
Sobre la amenaza de represalias comerciales por parte de Estados Unidos, el experto señala que por la importancia estratégica de la base de Rota, un traslado a otro país, como Marruecos, sería costoso y poco viable a corto plazo, descartando también un boicot comercial efectivo.
Impacto internacional del voto
La consulta del 12 de marzo de 1986 no solo tuvo repercusión en España, también llamó la atención en la comunidad internacional. Giulia Quaggio representa la trascendencia al afirmar que el referéndum colocó a España ante el escrutinio global.
Estados Unidos mostró preocupación por la posible pérdida de sus bases militares en el país, su principal interés en la región. En Europa Occidental, Alemania Federal también siguió de cerca el proceso, mientras que Unión Soviética, al otro lado del Telón de Acero, aprovechó el auge de movimientos antibelicistas que se manifestaron en España, aunque la verdadera influencia de esta propaganda es difícil de determinar.